Las infecciones de trasmisión sexual causan las enfermedades de trasmisión sexual. Se contagian principalmente por contacto sexual. Las infecciones de trasmisión sexual son causadas por bacterias, virus o parásitos. Una infección de trasmisión sexual puede pasar de una persona a otra a través de la sangre, el semen o los fluidos vaginales y otros líquidos corporales.
A veces, las infecciones de trasmisión sexual se contagian por vías distintas del contacto sexual. Por ejemplo, las infecciones de trasmisión sexual pueden contagiarse a los bebés durante el embarazo o al dar a luz. Las infecciones de trasmisión sexual también pueden contagiarse por transfusiones de sangre o agujas compartidas.
Las infecciones de trasmisión sexual no siempre causan síntomas. Una persona puede contraer infecciones de trasmisión sexual de otra persona que parece sana y que ni siquiera sabe que tiene una infección.
Las enfermedades de trasmisión sexual pueden presentar diversos síntomas o ser asintomáticas. Por eso, las infecciones de trasmisión sexual pueden pasar desapercibidas hasta que una persona tiene complicaciones o se diagnostica a su pareja.
Los síntomas de las infecciones de trasmisión sexual pueden incluir los siguientes:
Los síntomas de una infección de trasmisión sexual pueden aparecer unos días después de la exposición. Pero pueden pasar años antes de que tenga problemas perceptibles, en función de lo que cause la infección de trasmisión sexual.
Consulte a un profesional de atención médica inmediatamente en los siguientes casos:
Programe una cita con un profesional de atención médica en estos casos:
Las causas de las infecciones de trasmisión sexual pueden ser:
Cualquier persona sexualmente activa corre el riesgo de contraer o contagiar una enfermedad de trasmisión sexual.
Entre los factores que pueden aumentar el riesgo de contraer una infección de trasmisión sexual, están los siguientes:
Tener relaciones sexuales sin protección. Las relaciones sexuales vaginales o anales con una pareja infectada sin preservativo (de látex o poliuretano) aumentan en gran medida el riesgo de contraer una enfermedad de trasmisión sexual. No se recomiendan los preservativos hechos de membranas naturales porque no son eficaces para prevenir algunas infecciones de trasmisión sexual. Si los preservativos no se utilizan correctamente o no se usan en cada relación sexual, el riesgo también puede aumentar.
Las relaciones sexuales orales pueden ser menos riesgosas. Sin embargo, las infecciones de trasmisión sexual también pueden contagiarse si una persona no usa preservativo (de látex o poliuretano) o una barrera bucal. Esta consiste en un trozo cuadrado y delgado de caucho hecho con látex o silicona.
Durante el embarazo o el parto, algunas infecciones de trasmisión sexual pueden trasmitirse de la persona embarazada al bebé. Algunos ejemplos son la gonorrea, la clamidia, el virus de inmunodeficiencia humana y la sífilis. Las infecciones de trasmisión sexual en los bebés pueden causar problemas graves o incluso la muerte. Todas las personas embarazadas deben someterse a exámenes para detectar si tienen una infección de trasmisión sexual y recibir el tratamiento necesario.
Muchas personas no tienen síntomas durante las primeras etapas de una enfermedad de trasmisión sexual. Por este motivo, es importante realizar exámenes de detección para evitar complicaciones.
Las posibles complicaciones de las infecciones de trasmisión sexual incluyen lo siguiente:
Hay muchas maneras de evitar o reducir el riesgo de tener una enfermedad de trasmisión sexual.
Usar preservativos y barreras bucales de manera constante y correcta. Use un preservativo nuevo de látex o poliuretano o una barrera bucal en cada acto sexual, ya sea oral, vaginal o anal. Nunca use un lubricante a base de aceite, como vaselina, con un preservativo o una barrera bucal de látex. Además, estos tipos de barreras brindan menos protección frente a las enfermedades de trasmisión sexual en las que hay llagas genitales expuestas, como el virus del papiloma humano o el herpes.
Los anticonceptivos que no son de barrera, como la píldora anticonceptiva o los dispositivos intrauterinos, no protegen contra las infecciones de trasmisión sexual.
El profesional de atención médica recetará estos medicamentos para la prevención del VIH solo si aún no contrajo la infección. Le deberán realizar una prueba de VIH antes de comenzar a recibir profilaxis previa a la exposición y, luego, cada tres meses durante el tiempo que tome estos medicamentos.
El profesional de atención médica también hará un análisis de la función renal antes de recetarle Truvada. Después, hará un análisis de la función renal cada seis meses. Si tiene hepatitis B, consulte a un especialista en enfermedades infecciosas o a un hepatólogo antes de comenzar el tratamiento.
Según los Centros para la Prevención y el Control de Enfermedades, si toma Truvada diariamente, puede reducir en un 99 % el riesgo de contagiarse con el VIH a través de las relaciones sexuales. Además, puede reducir en más de un 74 % el riesgo de contagiarse con el VIH por consumo de drogas inyectables.
Las investigaciones sugieren que Descovy también es eficaz para reducir el riesgo de contraer el VIH a través de las relaciones sexuales. Pero Descovy no se ha estudiado en las personas que tienen relaciones sexuales vaginales receptivas. Usar medidas preventivas adicionales, como los preservativos, puede reducir aún más el riesgo y prevenir otras infecciones de trasmisión sexual.