La esquizofrenia es una afección de la salud mental grave que afecta el modo de pensar, sentir y comportarse de las personas. Puede dar lugar a una mezcla de alucinaciones, ideas delirantes, y pensamientos y comportamientos desorganizados. Las alucinaciones consisten en ver cosas o escuchar voces que los demás no ven ni escuchan. Las ideas delirantes son creencias firmes sobre cosas que no son ciertas. Puede parecer que las personas con esquizofrenia han perdido contacto con la realidad, lo que puede dificultar mucho su vida cotidiana.
Las personas con esquizofrenia necesitan recibir tratamiento de por vida. Esto incluye medicamentos, terapia de conversación y ayuda para aprender a controlar las actividades de la vida diaria.
Dado que muchas personas con esquizofrenia no saben que padecen una afección de la salud mental y pueden creer que no necesitan tratamiento, en muchos estudios de investigación, se han analizado los resultados de la psicosis no tratada. Las personas con psicosis no tratada suelen tener síntomas más graves, más hospitalizaciones, peores habilidades de razonamiento y procesamiento, peores resultados sociales, lesiones e, incluso, pueden morir. Sin embargo, el tratamiento temprano suele ayudar a controlar los síntomas antes de que surjan complicaciones graves, lo que mejora el pronóstico a largo plazo.
La esquizofrenia implica una serie de problemas en la forma de pensar, sentir y comportarse de las personas. Los siguientes son algunos de los síntomas:
El tipo y la gravedad de los síntomas pueden variar. Por momentos, los síntomas pueden mejorar o empeorar. Algunos síntomas pueden estar presentes todo el tiempo.
Las personas con esquizofrenia suelen recibir el diagnóstico entre el final de la adolescencia y los primeros años de la tercera década de vida. En los hombres, los síntomas de la esquizofrenia suelen comenzar cuando finaliza la adolescencia y en los primeros años de la segunda década de vida. En el caso de las mujeres, los síntomas suelen comenzar entre el final de la segunda década y los primeros años de la tercera década de vida. También hay un grupo de personas, generalmente mujeres, que reciben un diagnóstico más tarde. No es común que a un niño le diagnostiquen esquizofrenia.
Los síntomas de la esquizofrenia en los adolescentes son similares a los que se presentan en los adultos, pero la afección puede ser más difícil de precisar. Esto se debe a que algunos de los primeros síntomas de la esquizofrenia, es decir, los que aparecen antes de las alucinaciones, las ideas delirantes y la desorganización, se observan comúnmente en muchos adolescentes, como, por ejemplo:
Además, el consumo de drogas recreativas, como la marihuana, estimulantes, como la cocaína y las metanfetaminas, o alucinógenos puede causar síntomas similares. En comparación con los adultos con esquizofrenia, los adolescentes con esta afección pueden ser menos propensos a tener ideas delirantes y más propensos a tener alucinaciones.
Si alguien que conoce tiene síntomas de esquizofrenia, háblele de sus preocupaciones. Si bien no puede obligar a una persona a buscar ayuda, puede darle aliento y apoyarla. También puede ayudarla a encontrar un profesional de atención médica o un profesional de la salud mental.
Si las personas son un peligro para sí mismas o los demás, o no tienen comida, ropa ni refugio, es posible que tenga que llamar al 911 en EE. UU. o a otros servicios de emergencia para pedir ayuda. Es necesario que un profesional de la salud mental las evalúe.
Algunas personas pueden necesitar una hospitalización de emergencia. Las leyes sobre los tratamientos de salud mental contra la voluntad de una persona varían según el estado. Puede comunicarse con las agencias de salud mental de la comunidad o los departamentos de policía de su área para obtener más detalles.
En las personas con esquizofrenia, los pensamientos e intentos suicidas son mucho más frecuentes que en el promedio de las personas. Si una persona corre peligro de suicidarse o ha tenido un intento de suicidio, asegúrese de que alguien se quede con esa persona. Llame a la línea directa para prevención del suicidio. En los EE. UU., llame o envíe un mensaje de texto al 988 a fin de comunicarse con la línea directa 988 para prevención del suicidio y para personas en situación de crisis, disponible las 24 horas del día, los siete días de la semana. También puede usar el chat de ayuda en línea Lifeline Chat. Los servicios son gratuitos y confidenciales. La línea directa para prevención del suicidio y personas en situación de crisis de los Estados Unidos tiene una línea en español con el número 1-888-628-9454 (llamada gratuita).
Un tratamiento adecuado para la esquizofrenia puede reducir el riesgo de suicidio.
Las personas con esquizofrenia no suelen darse cuenta de que padecen una afección mental que requiere atención médica. Por ello, a menudo, es necesario que la familia o los amigos les consigan ayuda.
No se sabe qué causa la esquizofrenia, pero los investigadores creen que puede relacionarse con una combinación de genética, neuroquímica cerebral y el entorno.
Los cambios en ciertas sustancias químicas cerebrales que se producen naturalmente, como los neurotransmisores dopamina y glutamato, pueden tener un papel en el desarrollo de la esquizofrenia. Los estudios de neuroimágenes muestran cambios en la estructura del cerebro y el sistema nervioso central de las personas con esquizofrenia. Si bien los investigadores aún no han podido aplicar estos hallazgos a tratamientos nuevos, los resultados demuestran que la esquizofrenia es una enfermedad cerebral.
Aunque se desconoce la causa de la esquizofrenia, estos factores parecen aumentar la probabilidad de tener la enfermedad:
Si no se trata, la esquizofrenia puede derivar en problemas graves que afectan a todos los ámbitos de la vida.
Las complicaciones que la esquizofrenia puede causar o con las que esta puede estar relacionada incluyen las siguientes:
No existe una manera segura de prevenir la esquizofrenia. Sin embargo, seguir el plan de tratamiento puede ayudar a evitar que los síntomas reaparezcan o empeoren. Los investigadores esperan que un mayor aprendizaje sobre los factores de riesgo para la esquizofrenia pueda llevar a elaborar un diagnóstico y un tratamiento más rápidos.