No hay una prueba específica para diagnosticar el síndrome pospoliomielítico. El diagnóstico se basa en los antecedentes médicos y la exploración física, además de la exclusión de otras afecciones que podrían causar los signos y síntomas.
Para dar un diagnóstico de síndrome pospoliomielítico, los médicos buscan tres indicadores:
Además, como los signos y síntomas del síndrome pospoliomielítico son similares a los de otros trastornos, el médico tratará de excluir otras posibles causas, como la artritis, la fibromialgia, el síndrome de fatiga crónica y la escoliosis.
Debido a que no hay exámenes que confirmen un diagnóstico de síndrome pospoliomielítico, es posible que el médico use ciertas pruebas para descartar otras afecciones, entre ellas:
Electromiografía y estudios de conducción nerviosa. Durante la electromiografía se miden las descargas eléctricas diminutas que se producen en los músculos. Se introduce un electrodo con una aguja delgada en los músculos que se van a evaluar. Un instrumento registra la actividad eléctrica del músculo cuando está en reposo y cuando se contrae.
En una variación de la electromiografía también conocida como estudio de conducción nerviosa, se adhieren dos electrodos a la piel por encima de un nervio que se evaluará. Le hacen una pequeña descarga a través del nervio para medir la velocidad de las señales nerviosas. Estas pruebas ayudan a identificar y descartar afecciones como la neuropatía, que es una afección anormal de los nervios, y la miopatía, que es un trastorno del tejido muscular.
La ecografía muscular, que usa ondas sonoras para crear imágenes de los músculos, es una prueba no invasiva para evaluar la gravedad del síndrome pospoliomielítico y controlar su avance que parece ser prometedora. Se necesitan más estudios al respecto.
No hay un tratamiento exclusivo para los diversos signos y síntomas del síndrome pospoliomielítico. El objetivo del tratamiento es controlar sus síntomas y ayudarle a que se sienta lo más cómodo e independiente posible. A continuación, le damos algunas opciones de tratamiento que pueden ayudarle a controlar los síntomas del síndrome pospoliomielítico:
Fisioterapia. Su médico o terapeuta pueden recetarle ejercicios que fortalezcan sus músculos sin fatigarlos. Generalmente consisten en actividades menos extenuantes, como por ejemplo nadar o hacer ejercicios aeróbicos en el agua, para que realice cada dos días a un ritmo relajado.
Es importante hacer ejercicio para mantener la forma física, pero evite usar músculos y articulaciones de forma excesiva y hacer ejercicio hasta el punto del dolor o la fatiga.
Otras posibles opciones de tratamiento pueden incluir el medicamento anticonvulsivo gabapentina (Neurontin, Gralise) que se suele utilizar para tratar el dolor de los nervios. Los analgésicos opiáceos crónicos, por lo general, no deben usarse debido a sus riesgos a largo plazo. Usted y el médico deben hablar sobre el plan de tratamiento adecuado para que pueda controlar el dolor y los síntomas.
Tener que lidiar nuevamente con una enfermedad que creía superada, en ocasiones, puede ser desalentador y hasta abrumador. Recuperarse de la enfermedad inicial requirió empeño y determinación, pero ahora los efectos tardíos de la poliomielitis requieren que descanse y conserve la energía.
Estas son algunas sugerencias:
En primer lugar, es probable que consulte al médico de cabecera. Sin embargo, probablemente, le remitan al neurólogo, un médico especializado en trastornos del sistema nervioso.
A continuación, encontrará información que le ayudará a prepararse para la cita médica.
Prepare una lista de lo siguiente:
En el caso del síndrome pospoliomielítico, entre las preguntas básicas para hacer al médico se encuentran:
No dude en hacer otras preguntas.
Es probable que el médico le haga preguntas como las siguientes:
Lidiar con la fatiga y la debilidad del síndrome pospoliomielítico puede ser difícil física y psicológicamente. Es posible que necesite el apoyo de sus amigos y familia. No dude en hablar con ellos sobre el tipo de ayuda que necesita.
Considere unirse a un grupo de apoyo para personas con síndrome pospoliomielítico. A veces, simplemente hablar con personas que tienen problemas similares puede ayudar. Pida al médico que le brinde información sobre los grupos de apoyo de su zona.