Diagnóstico

Durante un examen físico, un profesional de atención médica ejerce presión sobre la articulación afectada para verificar si hay hinchazón o sensibilidad. A veces, es posible sentir un fragmento suelto de hueso y cartílago dentro de la articulación. El profesional de atención médica también hará que tú o tu hijo muevan la articulación para revisar la amplitud de movimiento de la articulación.

Los profesionales de atención médica determinan la etapa de la osteocondritis disecante según el tamaño de la lesión, si el fragmento de hueso y cartílago está parcial o totalmente suelto y si el fragmento se mantiene en su lugar.

Estudios de diagnóstico por imágenes

Una o más de estas pruebas pueden ayudar a diagnosticar la osteocondritis disecante:

  • Radiografías. Las ecografías muestran la estructura del hueso y pueden mostrar cualquier cosa que no sea habitual en la articulación o el hueso.
  • Resonancia magnética. La resonancia magnética, que emplea ondas de radio y un fuerte campo magnético, puede crear imágenes detalladas de los tejidos duros y blandos, incluidos el hueso y el cartílago. Si la radiografía dio resultados normales, pero aún continúas con síntomas, pueden realizarte una resonancia magnética.
  • Tomografía computarizada. Este procedimiento combina imágenes de radiografías tomadas desde ángulos diferentes para generar imágenes detalladas de las estructuras internas del cuerpo. Las tomografías computarizadas ayudan a mostrar dónde están los fragmentos sueltos dentro de la articulación.

Tratamiento

El objetivo del tratamiento para la osteocondritis disecante es ayudar a que la articulación afectada trabaje bien y aliviar el dolor. El tratamiento también disminuye el riesgo para osteoartritis. No hay un único tratamiento que funcione para todas las personas. En el caso de los niños cuyos huesos siguen creciendo, el hueso puede cicatrizar con reposo.

Medicamentos

Los medicamentos antiinflamatorios no esteroides de venta libre pueden aliviar el dolor a corto plazo. Estos incluyen ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y naproxeno sódico (Aleve).

Terapia

Al principio, el profesional de atención médica podría sugerir lo siguiente:

  • Descansar la articulación. Evita que tu hijo haga actividades que tensionen la articulación de la rodilla afectada, como saltar y correr. Tu hijo podría tener que usar muletas durante un tiempo, especialmente si el dolor causa cojera. También podría usar una férula, un yeso o un aparato ortopédico para mantener la articulación inmóvil durante varias semanas.
  • Fisioterapia. Esta terapia puede incluir ejercicios de estiramiento, amplitud de movimiento y fortalecimiento para los músculos que sostienen la articulación afectada. A menudo, los profesionales de atención médica también recomiendan fisioterapia luego de la cirugía.

Cirugía

El profesional de atención médica podría recomendar una cirugía para tu hijo en los siguientes casos:

  • Tiene un fragmento de hueso o cartílago suelto dentro de la articulación.
  • El dolor no se alivia con reposo ni fisioterapia luego de 4 a 6 meses.

Los niños cuyo crecimiento se ha detenido y las personas adultas con osteocondritis disecante también suelen necesitar cirugía. El tipo de cirugía depende del tamaño y la etapa de la lesión.

Preparación para la consulta

Primero deberías consultar con el profesional de atención médica general, quien podría remitirte a un médico que se especialice en medicina del deporte o en cirugía ortopédica.

Lo que puedes hacer

Prepara una lista de lo siguiente:

  • Tus síntomas o los de tu hijo, y cuándo comenzaron.
  • Información médica clave, como otras afecciones que tengan tú o tu hijo.
  • Todos los medicamentos, las vitaminas y suplementos que tomen tú o tu hijo, e incluye las dosis.
  • Cualquier accidente o lesión reciente que pueda haber dañado tu articulación o la de tu hijo.
  • Preguntas para hacerle al profesional de atención médica.

En el caso de la osteocondritis disecante, puedes hacer algunas de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la causa más probable de este dolor articular?
  • ¿Existen otras causas posibles?
  • ¿Qué pruebas pueden ayudar con el diagnóstico?
  • ¿Qué tratamiento me recomienda?
  • ¿Qué puedo hacer para evitar que los síntomas vuelvan?

No dudes en hacer todas las preguntas que tengas.

Qué esperar de tu médico

Es posible que el profesional de atención médica te haga preguntas como las siguientes:

  • ¿Está la articulación hinchada? ¿Se traba o cede?
  • ¿Hay algo que mejore o empeore los síntomas?
  • ¿Cuál es la intensidad del dolor?
  • ¿Se lesionaron tú o tu hijo la articulación? Si es así, ¿cuándo?
  • ¿Practican tú o tu hijo algún deporte? Si es así, ¿cuáles?