La morfea es una afección poco frecuente que causa manchas decoloradas e indoloras sobre la piel.
Por lo general, los cambios en la piel aparecen en el abdomen, el pecho o la espalda. Pero también podrían aparecer en la cara, los brazos y las piernas. Con el tiempo, las manchas pueden volverse firmes, secas y suaves. La morfea suele afectar solo las capas más externas de la piel. Sin embargo, algunas formas de la afección también afectan los tejidos más profundos y pueden restringir el movimiento en las articulaciones.
La morfea generalmente mejora sola con el tiempo, aunque las recurrencias son comunes. Mientras tanto, existen medicamentos y terapias para ayudar a tratar la decoloración de la piel y otros efectos.

La morfea es una afección de la piel poco frecuente caracterizada por pequeñas manchas rojas o moradas con centros blancos o marfil firmes. La piel afectada se vuelve más tensa y menos flexible.
Los signos y síntomas de la morfea pueden variar según el tipo y la etapa de la afección. Por ejemplo:
La morfea afecta la piel y el tejido subyacente, y en algunos casos los huesos. Por lo general, la afección dura varios años y luego mejora o, a veces, desaparece sola. Puede dejar cicatrices o manchas oscuras o claras en la piel. La morfea puede reaparecer.
Si nota manchas rojas de piel endurecida o engrosada, consulte con el médico. El diagnóstico y el tratamiento tempranos pueden ayudar a retrasar la aparición de nuevas manchas y permitir que el médico identifique y trate las complicaciones antes de que empeoren.
Se desconoce la causa de la morfea. Puede ser causada por una reacción inusual del sistema inmunitario. En personas con mayor riesgo de morfea, podría desencadenarse por una lesión en el área afectada, medicamentos, toxinas químicas, una infección o radioterapia.
La afección no es contagiosa.
Existen ciertos factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar morfea, como los siguientes:
La morfea puede causar diversas complicaciones, entre ellas las siguientes: