Ayudar a un ser querido que lucha contra cualquier tipo de adicción es difícil. A veces, una conversación directa y sincera puede iniciar el camino hacia la recuperación. Sin embargo, cuando se trata de adicciones, a la persona que tiene el problema le suele costar reconocerlo. En muchos casos, se necesita un método más enfocado. Quizás deba unirse a otras personas y tomar medidas mediante una intervención formal.
Algunos ejemplos de adicciones en las que puede ser necesaria una intervención son los siguientes:
Con frecuencia, las personas que luchan con las adicciones niegan la situación y no están dispuestas a buscar tratamiento. Es posible que no acepten los efectos negativos que su comportamiento tiene en ellos y otras personas.
Una intervención le da a su ser querido la posibilidad de hacer cambios antes de que las cosas empeoren. También es una oportunidad para aceptar ayuda.
Una intervención es un proceso cuidadosamente planificado que pueden llevar a cabo familiares y amigos, en colaboración con un médico o con otro profesional de atención médica, como un asesor matriculado en alcohol y drogas ilícitas. Un intervencionista, que es un profesional especializado en intervenciones, también puede dirigirla. A veces, cuenta con la participación de algún miembro de la comunidad religiosa de su ser querido o de otras personas que se preocupan por la situación de la persona que sufre la adicción.
Durante la intervención, estas personas se reúnen para confrontar a su ser querido, hablar acerca de los efectos de la adicción y pedirle que acepte un tratamiento. La intervención tiene las siguientes características:
Por lo general, una intervención consta de estas etapas:
Una intervención exitosa debe planificarse cuidadosamente para que funcione según lo previsto. Si la intervención está mal planificada, puede empeorar la situación. Su ser querido puede sentirse atacado y aislarse o resistirse más al tratamiento.
Para organizar una intervención eficaz, puede ser útil trabajar con un profesional de adicciones, como un consejero matriculado de drogas y alcohol, un trabajador social, un psicólogo, un psiquiatra o un interventor. Un profesional de adicciones considerará lo que está atravesando su ser querido, sugerirá el mejor enfoque, y le guiará acerca de los tipos de tratamiento y del plan de seguimiento que funcionen mejor.
Muchas veces las intervenciones ocurren sin la participación de un profesional. Sin embargo, posiblemente lo mejor sea contar con un experto. A veces, las intervenciones ocurren en el consultorio del profesional.
Puede ser particularmente importante contar con un profesional que guíe la intervención si su ser querido:
Es de suma importancia trabajar con un profesional para que la intervención sea exitosa. En especial, si cree que su ser querido podría reaccionar con violencia o hacerse daño.
Por lo general, el equipo de una intervención está conformado por entre cuatro y seis personas que son importantes en la vida de su ser querido: personas a las que quiera, a las que respete o de las que dependa. Pueden ser, por ejemplo, un mejor amigo, familiares adultos o un miembro de la comunidad religiosa de su ser querido. El profesional a cargo de la intervención puede ayudarlo a decidir quiénes deben formar parte del equipo.
Evite la participación de las siguientes personas:
Si cree que es importante contar con la participación de alguien, pero le preocupa que eso pueda ocasionar algún problema durante la intervención, considere la posibilidad de pedirle a esa persona que escriba una breve carta, de modo que alguien más pueda leerla en la intervención.
Un profesional especialista en adicciones ayuda a determinar la dimensión del problema y qué opciones de tratamiento serían adecuadas. Las opciones de tratamiento pueden variar con respecto a su intensidad y alcance, y se llevan a cabo en diversos entornos. Algunas de ellas pueden consistir, por ejemplo, en una breve intervención temprana, en un tratamiento ambulatorio o en programas de tratamiento diurno. En el caso de los problemas más graves, es posible que se requiera un programa estructurado o una internación en un centro de tratamiento o en un hospital.
El tratamiento puede comprender asesoramiento, educación, servicios para conseguir empleo, servicios familiares y capacitación en habilidades para la vida. Por ejemplo, Mayo Clinic ofrece varios para adicciones y tiene un enfoque integral de equipo para el tratamiento de las adicciones.
Si se requiere un programa de tratamiento, organizarse con anticipación puede resultar útil. Investigue un poco y tenga en cuenta estos puntos:
También puede ser adecuado pedirle a su ser querido que busque apoyo en algún grupo como Alcohólicos Anónimos.
Tenga en cuenta que las emociones fuertes son parte de la adicción de su ser querido. El proceso de organizar la intervención y la intervención en sí misma pueden causar conflictos, ira y resentimiento entre los miembros de la familia y los amigos que saben que el ser querido necesita ayuda.
Para ayudar a que una intervención salga bien, piense en los siguientes consejos:
Desafortunadamente, no todas las intervenciones tienen éxito. En algunos casos, su ser querido con una adicción puede no aceptar el plan de tratamiento. Puede enojarse mucho o decir que no necesita ayuda. También puede estar resentido y acusarlo de traicionarlo o de ser hipócrita.
Prepárese emocionalmente para estas situaciones. Pero mantenga esperanzas de que vengan cambios positivos. Si su ser querido no acepta el tratamiento, prepárese para continuar con los cambios que usted presentó.
A menudo, los niños, las parejas, los hermanos y los padres y las madres son víctimas del abuso, la violencia, las amenazas y la carga emocional causada por los problemas de alcoholismo y drogadicción. No puede controlar el comportamiento de su ser querido con una adicción. Pero puede retirarse, y retirar a los niños, de una situación peligrosa.
Aunque la intervención no funcione, usted y las otras personas de la vida de su ser querido pueden hacer cambios para ayudar. Pídales a las otras personas implicadas que no alimenten el ciclo del comportamiento destructivo y que tomen medidas para lograr un cambio positivo.
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