El sarampión, también llamado rubeola, solía ser una enfermedad infantil común. Lo causa un virus que se dispersa fácilmente por el aire y se asienta en las superficies. Una vacuna puede prevenir la infección de sarampión.
La mayoría de las personas se recupera del sarampión en unos 10 días. No suele ocasionar problemas médicos crónicos. Sin embargo, el sarampión puede ser grave o mortal. Esto se da principalmente en niños menores de 5 años y personas con sistemas inmunitarios muy debilitados.
El tratamiento del sarampión consiste en controlar los síntomas y prevenir las complicaciones.
Reciba la vacuna contra el sarampión cuando se le recomiende para evitar que el virus se disemine. Gracias a la vacunación, hace más de dos décadas que el sarampión no es común en los Estados Unidos. Por lo general, los casos de sarampión en Estados Unidos provienen desde fuera del país. Los brotes son más comunes en personas que no han recibido la vacuna.

La enfermedad del sarampión causa un sarpullido con manchas. Puede ser un tono rojo, púrpura o marrón según el color de su piel. Por lo general, el sarpullido comienza en la cara y detrás de las orejas. Luego, se disemina hacia el pecho y la espalda, y finalmente hacia los pies.
Los síntomas del sarampión aparecen entre 7 y 14 días después del contacto con el virus.
Los primeros síntomas suelen ser los siguientes:
Unos 2 a 3 días después de los primeros síntomas, también puede advertir pequeñas manchas blancas en el interior de la boca, llamadas manchas de Koplik.
Unos 3 a 5 días después del inicio de los síntomas, o aproximadamente 14 días después del contacto con el virus, suele aparecer un sarpullido. El sarpullido se compone de grandes manchas planas y pequeños bultos con relieve. El sarpullido comienza en la cara o en el cuello y se disemina por el cuerpo desde el pecho hasta los brazos y las piernas.
Una persona con sarampión puede contagiar el virus cuatro días antes de que aparezca el sarpullido y cuatro días después de que desaparece. El sarampión se contagia con mucha facilidad. Aproximadamente el 90 % de las personas que no han tenido sarampión ni se han vacunado se infectan cuando tienen contacto con alguien con sarampión.
Llame al profesional de atención médica si cree que usted o su hijo podrían haberse expuesto al sarampión. Además, llame al médico si usted o su hijo tienen un sarpullido que parece sarampión. Compruebe los registros de vacunación de su familia con el profesional de atención médica. Esto es fundamental antes de que sus hijos comiencen la guardería, la escuela primaria o la universidad y antes de viajar al extranjero.
El sarampión se debe a un virus que se contagia solamente entre seres humanos. Cuando alguien con sarampión tose, estornuda o habla, las gotitas se esparcen en el aire. Las personas que inhalan las gotitas pueden contraer el virus. Las gotitas también pueden aterrizar en las superficies. Puede contagiarse sarampión si toca una superficie infectada y luego se toca la boca, la nariz o los ojos. Estas gotitas pueden infectar a otras personas hasta por dos horas.
Su riesgo de contraer sarampión es mayor si no recibió la vacuna correspondiente. El riesgo también aumenta si solo recibió una dosis de la vacuna. Las personas que viajan a lugares donde se suele diseminar el sarampión o en donde hay un brote de sarampión tienen más probabilidad de contraer la enfermedad. Esto sucede aún más si no recibió las dos dosis de la vacuna contra el sarampión.
Es posible que el riesgo sea más alto para los estudiantes que viven en dormitorios. Las personas con el sistema inmunitario debilitado tienen más riesgo de contraer sarampión. Además, los bebés que no han cumplido la edad suficiente para recibir la vacuna tienen un riesgo más alto que el promedio si estuvieron expuestos al virus del sarampión.
Entre las complicaciones del sarampión se encuentran las siguientes:
Las complicaciones de la neumonía y la encefalitis son las causas de muerte más comunes ocasionadas por el sarampión. Algunos grupos de personas tienen un riesgo más alto que la media de muerte debido al sarampión, entre ellas:
Aunque no sucede a menudo, el sarampión puede causar enfermedad en el cerebro o en el sistema nervioso años después de la infección.
Además, una infección de sarampión en niños puede acabar con la memoria de gérmenes del sistema inmunitario. Esto significa que, después de la infección con el virus del sarampión, los niños pueden ser más propensos a contraer los gérmenes de los que antes se habían recuperado. Puede que también necesiten recibir las vacunas estándar de la infancia nuevamente.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. recomiendan que los niños y adultos reciban la vacuna contra el sarampión. En promedio, la vacuna proporciona protección a largo plazo contra el sarampión para aproximadamente el 97 % de las personas que reciben las dos dosis de la vacuna.
Para la pequeña cantidad de personas que contraen sarampión luego de recibir la vacunación completa, los síntomas de la enfermedad suelen ser leves. Estas personas no suelen contagiar la enfermedad a los demás.
En los Estados Unidos, la vacuna contra el sarampión se compone de un virus del sarampión debilitado. La vacuna se ofrece como una inyección combinada para protegerse contra el sarampión y otros virus.
Las vacunas contra el sarampión que se ofrecen fuera de Estados Unidos pueden proteger contra esta enfermedad sola o contra una combinación de sarampión, paperas, rubéola y varicela.
La mayoría de las personas pueden recibir las vacunas contra el sarampión.
No debe recibir la vacuna si tuvo una reacción alérgica grave después de la primera dosis de la vacuna contra sarampión, paperas, rubéola, la vacuna contra sarampión, paperas, rubéola y varicela o el medicamento antibiótico con neomicina. No reciba la vacuna contra el sarampión si está cursando un embarazo. Y no reciba la vacuna si tiene el sistema inmunitario debilitado gravemente debido a un tratamiento o a una enfermedad.
Consulte con un profesional de atención médica antes de recibir una vacuna contra el sarampión en los siguientes casos:
Si tiene preguntas sobre si debe recibir la vacuna contra el sarampión, consulte al profesional de atención médica.
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades recomiendan que los niños reciban la vacuna contra el sarampión entre los 12 y los 15 meses, y otra vez entre los 4 y los 6 años, antes de comenzar la escuela. El cronograma de la vacuna contra el sarampión podría cambiar en algunas situaciones. El lapso más breve entre la primera y la segunda dosis de la vacuna contra el sarampión es de 28 días.
Los efectos secundarios de la vacuna son inflamación en la zona que recibió la inyección. Esa zona también podría cambiar de color a un tono de rojo, morado o marrón, según el color de su piel.
Otros efectos secundarios son fiebre, sarpullido, hinchazón de las glándulas en el rostro o en el cuello y rigidez o dolor articular. Si su hijo presenta un sarpullido después de la vacuna contra sarampión, paperas, rubéola y varicela, podría deberse a la parte de la vacuna referida a la varicela. Si esto ocurre, aleje a su hijo de personas con el sistema inmunitario debilitado y bebés. En casos pocos frecuentes, algunos niños han tenido convulsiones después de la vacuna. Algunos niños pueden tener una disminución temporal de plaquetas. Las plaquetas ayudan a coagular la sangre.
Hable con el profesional de atención médica de su hijo sobre otros efectos secundarios y riesgos para su hijo.
Las vacunas no causan autismo. El estudio de 1998 que indicaba que había un vínculo se basó en errores científicos. Se eliminó del registro científico en 2010.
La mayoría de las personas nacidas en los Estados Unidos antes de 1957, o que viven allí desde antes de ese año, son inmunes al sarampión porque ya han tenido la infección. Si ha tenido sarampión, no puede volver a tenerlo.
Las pruebas de que ha tenido sarampión pueden ser las siguientes:
Si recibió la vacuna contra el sarampión entre 1963 y 1968, deberá recibirla de nuevo. La vacuna de esa época no le ofrece protección a largo plazo contra el sarampión. Y si solo recibió una dosis de la vacuna contra el sarampión, tendrá que recibir otra. Esto es así para las personas con riesgo elevado durante un brote, estudiantes universitarios, profesional de atención médica y las personas que viajan con mucha frecuencia.
Hable con el profesional de atención médica si no está seguro de si necesita la vacuna contra el sarampión. La vacuna contra el sarampión disponible para adultos en los Estados Unidos es la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola.
Cuando el sarampión comienza a diseminarse por la comunidad, los departamentos de salud en la zona pueden sugerir otras precauciones. Se podrían adelantar las segundas dosis para los niños y se puede analizar con las familias el tema de la vacunación más temprana en los bebés. Si recibió dos dosis de la vacuna contra sarampión, paperas y rubéola, no se recomienda que reciba la tercera dosis durante un brote.
Llame al profesional de atención médica de inmediato si cree que usted o su hijo tienen sarampión. Dado que el sarampión se contagia fácilmente desde casi cuatro días antes hasta cuatro días después de la aparición del sarpullido, las personas con sarampión deben quedarse en casa y alejarse de otras personas durante este período.
La vacuna contra el sarampión es importante para evitar que el sarampión se disemine durante un brote o en el futuro. Poco después de la disminución de las tasas de vacunación, el sarampión empieza a volver. El sarampión se contagia con tanta facilidad que el 95 % de la población debe ser inmune para detener un brote. Para evitar que el sarampión se disemine ampliamente, más del 90 % de las personas en Estados Unidos deben ser inmunes al virus.