Durante la exploración física, el profesional de atención médica puede hacer un examen neurológico para revisar lo siguiente:
Si el profesional de atención médica cree que una enfermedad subyacente puede ser la causa del hipo, es posible que le recomiende una o más de las siguientes pruebas.
Es posible que se analicen muestras de sangre para comprobar si hay signos de diabetes, infección o enfermedad renal.
Con los estudios por imágenes, es posible detectar problemas en el cuerpo que podrían afectar el diafragma o el nervio frénico, que es el nervio que lo controla. Por otro lado, estos estudios pueden revelar problemas en el nervio vago, un nervio principal del sistema nervioso. Los estudios por imágenes pueden incluir la radiografía de tórax, la tomografía computarizada o la resonancia magnética.
Para estos procedimientos se usa un endoscopio, que es una sonda delgada y flexible que contiene una cámara muy pequeña y se introduce a través de la garganta hasta el esófago o conducto digestivo. Esto se hace para saber si hay problemas en el esófago o en la tráquea.
En la mayoría de los casos, el hipo desaparece por sí solo sin tratamiento médico. Si la causa del hipo es una enfermedad subyacente, el tratamiento de esa afección podría detenerlo.
Si el hipo dura más de dos días, pueden ser necesarios medicamentos o determinados procedimientos.
Los medicamentos que se usan para tratar el hipo prolongado incluyen baclofeno, clorpromazina y metoclopramida.
Si los tratamientos menos invasivos no son eficaces, el profesional de atención médica puede recomendar una inyección de un anestésico para bloquear el nervio frénico y detener el hipo.
Otra opción consiste en implantar quirúrgicamente un dispositivo que funciona con batería para administrar una estimulación eléctrica leve al nervio vago. Este procedimiento se utiliza más frecuentemente para tratar la epilepsia, pero también ha servido para controlar el hipo prolongado.
No existe una manera certera para detener el hipo. Pero si el hipo dura más de unos pocos minutos, los siguientes remedios caseros puede brindar alivio, aunque no estén totalmente probados:
Si tiene hipo con frecuencia, los cambios en el estilo de vida podrían ayudar, como por ejemplo:
Es posible que quiera hablar con el profesional de atención médica de su familia sobre el hipo continuo. El profesional de atención médica puede remitirlo a un especialista si tiene hipo grave o prolongado.
Considere la posibilidad de hacer una lista que incluya lo siguiente:
Es posible que el profesional de atención médica le pregunte lo siguiente:
Prepararse para las preguntas lo ayudará a aprovechar al máximo el tiempo con el profesional de atención médica.
En los casos en que el hipo prolongado no responde a otros medicamentos, puede resultar útil probar con tratamientos alternativos, como la hipnosis y la acupuntura.