La hemofilia es una afección poco frecuente en la que la sangre no coagula correctamente. Esto se debe a que no tiene suficientes factores de coagulación, que son proteínas de la coagulación sanguínea. Las personas con hemofilia podrían sangrar más tiempo después de una lesión de lo que lo harían si la sangre coagulara correctamente.
Los pequeños cortes no suelen ser un problema. Para las personas con un tipo grave de hemofilia, la principal preocupación es el sangrado dentro del cuerpo. El sangrado interno puede dañar los órganos y los tejidos, y puede ser mortal.
Las mutaciones hereditarias, que son mutaciones genéticas que se transmiten del padre o de la madre a los hijos, son casi siempre la causa de la hemofilia. El tratamiento consiste en el reemplazo regular del factor de coagulación específico que está bajo. También existen tratamientos más recientes en los que no se usan factores de coagulación.
Los síntomas de la hemofilia varían según el nivel de factores de coagulación. Es posible que las personas que tienen un nivel de factor de coagulación ligeramente bajo solo presenten sangrado después de una cirugía o una lesión. Las personas con un nivel bajo de factor de coagulación pueden presentar sangrados espontáneos, es decir, sangrados que parecen producirse sin motivo aparente.
Las personas con hemofilia grave suelen presentar síntomas en los dos primeros años de vida. Por ejemplo, un bebé con hemofilia grave puede primero tener un sangrado excesivo durante el pinchazo en el talón para extraer sangre con fines de cribado neonatal. Las personas con un tipo más leve de hemofilia podrían enterarse de que tienen la afección más adelante en la vida, posiblemente después de una lesión o una cirugía.
Los síntomas de hemofilia son los siguientes:
Un simple golpe en la cabeza puede causar sangrado cerebral en algunas personas con hemofilia grave. Aunque es poco frecuente, esta es una de las complicaciones más graves de la afección. Los síntomas incluyen los siguientes:
Busque atención médica de emergencia si usted o su hijo presentan lo siguiente:
La causa de la hemofilia es la falta o un nivel bajo de un factor de coagulación. Los factores de coagulación son proteínas presentes en la sangre que actúan junto con unas células conocidas como plaquetas para formar coágulos. En la mayoría de los casos, cuando una persona sangra, las células sanguíneas se agrupan para formar un coágulo que detiene el sangrado. Cuando falta un factor de coagulación o su nivel es bajo, la sangre no coagula correctamente en las personas con hemofilia.
La mayoría de los casos de hemofilia son hereditarios, lo que significa que una persona nace con la afección, es decir que es congénita. La hemofilia congénita se clasifica por el tipo de factor de coagulación que está bajo.
El tipo más frecuente de hemofilia congénita es la hemofilia A, que se relaciona con un nivel bajo de factor 8. El siguiente tipo más frecuente es la hemofilia B, que se relaciona con un nivel bajo de factor 9.
Algunas personas desarrollan hemofilia sin tener antecedentes familiares de la afección. Esto se denomina hemofilia adquirida.
La hemofilia adquirida ocurre cuando el sistema inmunitario de una persona ataca los factores de coagulación 8 o 9 en la sangre. Puede relacionarse con lo siguiente:
En los tipos más frecuentes de hemofilia, el gen mutado se encuentra en el cromosoma X. Todas las personas tienen dos cromosomas sexuales, uno de cada progenitor. Las personas asignadas al sexo femenino al nacer heredan un cromosoma X de la madre y un cromosoma X del padre. Las personas asignadas al sexo masculino al nacer heredan un cromosoma X de la madre y un cromosoma Y del padre.
Esto quiere decir que la mayoría de las personas que contraen hemofilia son personas asignadas al sexo masculino al nacer. La afección se trasmite de madre a hijo varón a través de uno de los genes de la madre.
La mayoría de las personas a quienes se les asignó el sexo femenino al nacer y tienen el gen mutado son portadores. Estas personas no suelen tener síntomas de hemofilia. Sin embargo, algunos portadores pueden tener síntomas de sangrado si sus factores de coagulación disminuyen ligeramente.
El mayor factor de riesgo de la hemofilia es tener familiares que también tengan la afección. Las personas asignadas al sexo masculino al nacer son más propensas a tener hemofilia que las personas a quienes se les asignó el sexo femenino al nacer.
Entre las complicaciones de la hemofilia se encuentran las siguientes: