Gangrena

16 de septiembre de 2026

Descripción general

La gangrena es la muerte de tejido corporal como consecuencia de la falta de irrigación sanguínea o una infección bacteriana grave. Generalmente afecta los brazos y las piernas, como los dedos de los pies y de las manos. También puede ocurrir en los músculos y los órganos internos, como la vesícula biliar.

Una afección que puede dañar los vasos sanguíneos y la circulación de la sangre, como la diabetes o las arterias endurecidas (ateroesclerosis), aumenta el riesgo de tener gangrena.

Los tratamientos pueden incluir antibióticos, oxigenoterapia y cirugías para restaurar el flujo de sangre y extraer el tejido muerto. Cuanto antes se identifique y se trate, mayores serán las posibilidades de recuperación.

Síntomas

Cuando la gangrena afecta la piel, los signos y síntomas pueden comprender los siguientes:

  • Cambios en el color de la piel (de gris pálida a azul, violeta, negra, bronce o roja)
  • Hinchazón
  • Ampollas
  • Dolor intenso y repentino seguido de entumecimiento
  • Secreción de olor desagradable de una llaga
  • Piel fina y brillante, o piel sin vello
  • Frío en la piel o piel fría al tacto

Si la gangrena afecta los tejidos que están debajo de la superficie de la piel, como en el caso de la gangrena gaseosa o la gangrena interna, es posible que tenga fiebre baja y malestar general.

Si los gérmenes que causaron la gangrena se diseminan a otras partes del cuerpo, es posible que presente una afección que se llama choque séptico. Los signos y síntomas del choque séptico incluyen los siguientes:

  • Presión arterial baja.
  • Fiebre, aunque en algunas personas la temperatura corporal también puede ser menor a 98,6 grados Fahrenheit (37 grados Celsius)
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Aturdimiento
  • Falta de aire
  • Confusión

Cuándo consultar a un médico

La gangrena es una afección grave y requiere tratamiento de emergencia. Llame al profesional de atención médica de inmediato si tiene dolor persistente y sin causa aparente en cualquier parte del cuerpo con uno o más de los siguientes signos y síntomas:

  • Fiebre persistente
  • Cambios en la piel (entre ellos, cambios de color, calor, hinchazón, ampollas o llagas) que no desaparecen
  • Secreción de olor desagradable de una llaga
  • Dolor repentino en el sitio de una cirugía o traumatismo reciente
  • Piel pálida, dura, fría y entumecida

Causas

Entre las causas de la gangrena se incluyen las siguientes:

  • Falta de suministro de sangre. La sangre lleva oxígeno y nutrientes al organismo. Además, proporciona anticuerpos al sistema inmunitario para combatir las infecciones. Si el suministro de sangre no es adecuado, las células no pueden sobrevivir y el tejido se descompone.
  • Infección. Una infección bacteriana sin tratar puede causar gangrena.
  • Lesión por traumatismo. Las heridas de armas de fuego o las lesiones por aplastamiento en accidentes automovilísticos pueden dejar heridas abiertas y permitir que las bacterias ingresen al cuerpo. Si las bacterias infectan los tejidos y estos no se tratan, se puede producir gangrena.
Gangrena en el pie

Gangrena en el pie

La gangrena ocurre cuando se interrumpe el flujo sanguíneo hacia una zona determinada del cuerpo. La falta de flujo sanguíneo ocasiona la muerte del tejido corporal. La gangrena suele afectar los dedos de las manos o de los pies.

Tipos de gangrena

  • Gangrena seca. Este tipo de gangrena se manifiesta con piel seca y arrugada que se ve de color marrón a azul violáceo o negro. La gangrena seca puede avanzar lentamente. Por lo general, ocurre en personas con diabetes o con una enfermedad de los vasos sanguíneos, como la ateroesclerosis.
  • Gangrena húmeda. La gangrena se conoce como húmeda si el tejido está infectado por bacterias. Las características comunes de la gangrena húmeda son hinchazón, presencia de ampollas y aspecto húmedo.

    La gangrena húmeda puede manifestarse como consecuencia de quemaduras graves, congelación o lesiones. Generalmente se manifiesta en personas con diabetes que, inadvertidamente, se lesionan un pie o un dedo del pie. La gangrena húmeda debe tratarse de inmediato, ya que se disemina rápidamente y puede ser mortal.

  • Gangrena gaseosa. Por lo general, la gangrena gaseosa afecta los tejidos musculares profundos. La superficie de la piel puede parecer normal al principio.

    A medida que la afección empeora, la piel puede volverse pálida y luego pasar a otros colores, como grisáceo o rojo violáceo. La piel puede parecer llena de burbujas. La zona afectada puede hacer un sonido crepitante al presionarla, debido a los gases dentro del tejido.

    La causa más común de la gangrena gaseosa es la bacteria llamada Clostridium perfringens. Las bacterias se acumulan en una herida por lesión o cirugía que no tiene suministro de sangre. La infección bacteriana produce toxinas que liberan gases y producen la muerte del tejido. Al igual que la gangrena húmeda, la gangrena gaseosa es una afección que puede ser mortal.

  • Gangrena interna. La gangrena interna afecta a un órgano o más, como los intestinos, la vesícula o el apéndice. Se produce cuando se bloquea el flujo sanguíneo a un órgano interno. Por ejemplo, cuando los intestinos forman una protuberancia por una zona de músculo debilitado del estómago (hernia) y se retuercen. Si no se trata, la gangrena interna puede ser mortal.
  • Gangrena de Fournier. Este tipo de gangrena comprende los órganos genitales. Suele afectar a los hombres, pero también puede darse en las mujeres. Una infección en la zona genital o en las vías urinarias puede causar este tipo de gangrena.
  • Gangrena de Meleney. Este tipo de gangrena es poco frecuente. Suele ser una complicación de una cirugía. Por lo general, se presentan lesiones dolorosas en la piel una o dos semanas después de la cirugía. Otro nombre para esta afección es gangrena sinérgica bacteriana progresiva.

Factores de riesgo

Factores que pueden aumentar el riesgo para gangrena:

  • Diabetes. Los niveles elevados de glucosa en la sangre pueden acabar dañando los vasos sanguíneos. El daño vascular puede ralentizar o bloquear el flujo sanguíneo a una parte del cuerpo.
  • Enfermedad de los vasos sanguíneos. El endurecimiento y estrechamiento de las arterias (ateroesclerosis) y los coágulos de sangre pueden obstruir el flujo de sangre hacia una zona del cuerpo.
  • Lesiones graves o cirugía. Todo proceso que ocasiona un traumatismo a la piel y al tejido subyacente, como el congelamiento, aumenta el riesgo para gangrena. El riesgo es mayor si tiene una afección subyacente que afecta el flujo de sangre hacia la zona lesionada.
  • Hábito de fumar. Las personas que fuman tienen un riesgo más alto para desarrollar gangrena.
  • Obesidad. El sobrepeso puede ejercer presión sobre las arterias, lo que reduce el flujo de sangre y aumenta el riesgo para infección y una mala cicatrización de heridas.
  • Inmunosupresión. La quimioterapia, la radiación y algunas infecciones, como el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), pueden afectar la capacidad del cuerpo para combatir las infecciones.
  • Inyecciones. En raras ocasiones, se han relacionado los fármacos inyectables con una infección por las bacterias que causan la gangrena.
  • Complicaciones de la enfermedad por coronavirus 2019 (COVID-19). Se han registrado algunos casos de personas con gangrena seca en los dedos de las manos y los pies después de haber tenido problemas de coagulación en la sangre (coagulopatía) a causa de la COVID-19. Se necesita más investigación para confirmar esta relación.

Complicaciones

Si no se trata de inmediato, la gangrena puede llevar a complicaciones graves. Las bacterias se pueden propagar rápidamente a otros tejidos y órganos. Podría ser necesario que le corten (amputen) una parte del cuerpo para salvarle la vida.

Extraer el tejido infectado puede derivar en la formación de cicatrices o en la necesidad de una cirugía reconstructiva.

Prevención

A continuación, le ofrecemos algunas sugerencias que le ayudarán a reducir el riesgo para gangrena:

  • Controle la diabetes. Si tiene diabetes, es importante que controle los niveles de glucosa en la sangre. Asegúrese también de examinarse las manos y los pies a diario para ver si tiene cortes, llagas y signos de infección, tales como enrojecimiento, hinchazón y supuración. Pida al profesional de atención médica que le revise las manos y los pies al menos una vez al año.
  • Baje de peso. Los kilos de más aumentan el riesgo para diabetes. El peso también ejerce presión sobre las arterias, lo que ralentiza el flujo sanguíneo. La disminución del flujo sanguíneo aumenta el riesgo para infección y hace que la cicatrización de las heridas sea lenta.
  • No fume ni consuma tabaco. El consumo prolongado de tabaco daña los vasos sanguíneos.
  • Lávese las manos. Practique una buena higiene. Lave todas las heridas abiertas con agua y jabón suave. Mantenga las manos limpias y secas hasta que se curen.
  • Compruebe si hay congelamiento. El congelamiento disminuye el flujo sanguíneo en la zona del cuerpo afectada. Si tiene la piel pálida, dura, fría y entumecida después de haber estado expuesto a bajas temperaturas, llame al profesional de atención médica.
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