Disfunción sexual femenina

24 de septiembre de 2026

Descripción general

La disfunción sexual femenina es un término médico para referirse a los problemas sexuales continuos que le producen malestar a usted o a su pareja. Los problemas pueden estar relacionados con la respuesta sexual, el deseo, el orgasmo o el dolor durante las relaciones sexuales.

Muchas personas tienen problemas sexuales en algún momento. Algunas personas los tienen durante toda la vida. La disfunción sexual femenina puede suceder en cualquier etapa de la vida. Puede ocurrir solo algunas veces o todo el tiempo durante las relaciones sexuales.

La respuesta sexual es compleja. Implica la función del cuerpo, sus emociones, eventos que suceden en su vida, sus creencias, su estilo de vida y la forma en que se relaciona con su pareja. Un problema en alguno de estos aspectos puede afectar el deseo sexual, la excitación o la satisfacción. A menudo el tratamiento incluye más de un abordaje.

Síntomas

Los síntomas varían según el tipo de disfunción sexual. Algunos de los síntomas son los siguientes:

  • Poco deseo sexual. Este es el tipo más común de disfunción sexual femenina, que comprende una falta de interés en tener relaciones sexuales y no querer tener relaciones sexuales.
  • Trastorno de excitación sexual. Aunque desee tener relaciones sexuales, a veces es difícil lograr la excitación o mantenerla durante las relaciones sexuales.
  • Trastorno orgásmico. Aunque tenga suficiente excitación sexual, persiste el problema de llegar al orgasmo.
  • Trastorno de dolor sexual. Siente dolor al tener relaciones sexuales.

Cuándo consultar a un médico

Si los problemas sexuales afectan su relación o le preocupan, programe una cita con un miembro del equipo de atención médica.

Causas

Los problemas de disfunción sexual suelen comenzar cuando se producen cambios hormonales. Esto puede ocurrir después de tener un bebé o durante la menopausia. Las enfermedades importantes, como el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardíacas también pueden agravar la disfunción sexual.

Los factores que contribuyen a los problemas sexuales incluyen los siguientes:

  • Físicos. Las afecciones médicas pueden llevar a una disfunción sexual. Pueden incluir cáncer, diabetes, insuficiencia renal, esclerosis múltiple, enfermedad cardíaca y problemas de vejiga. Ciertos medicamentos pueden disminuir el deseo sexual y dificultar el orgasmo. Estos incluyen algunos medicamentos que se utilizan para tratar la depresión, la presión arterial alta, las alergias y ciertos tipos de cáncer.
  • Hormonales. Los niveles bajos de estrógeno después de la menopausia pueden derivar en cambios en los tejidos genitales y en la forma de responder a las relaciones sexuales. La disminución de estrógenos ocasiona un menor flujo sanguíneo a la pelvis. Esto puede hacer que tenga menos sensibilidad en los genitales y que necesite más tiempo para excitarse y alcanzar el orgasmo.

    El revestimiento vaginal también se vuelve más delgado y menos elástico. No ser sexualmente activo puede empeorar esta situación. Estos factores pueden derivar en relaciones sexuales dolorosas, lo que se conoce como dispareunia. El deseo sexual también disminuye cuando bajan los niveles hormonales.

    Los niveles hormonales del cuerpo cambian después de dar a luz y durante la lactancia. Esto puede ocasionar sequedad vaginal y afectar el deseo de tener relaciones sexuales.

  • Psicológicos y sociales. La ansiedad o la depresión no tratadas pueden causar disfunción sexual o agravarla. También la pueden causar el estrés prolongado, los antecedentes de abuso sexual, las preocupaciones del embarazo y las exigencias de tener un bebé.

    Los problemas con la pareja pueden afectar la vida sexual. También pueden afectarla las cuestiones culturales y religiosas y los problemas con la imagen corporal.

Factores de riesgo

Los factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir disfunción sexual son los siguientes:

  • Depresión, ansiedad y otras afecciones de salud mental.
  • Enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer.
  • Afecciones neurológicas, como de la columna vertebral y el cerebro. Algunos ejemplos son lesión de la médula espinal o esclerosis múltiple.
  • Afecciones ginecológicas, como infecciones.
  • Algunos medicamentos, como los que se usan para tratar la depresión o la presión arterial alta.
  • Estrés emocional o psicológico, en especial con respecto a la relación con la pareja.
  • Antecedentes de abuso sexual.
  • Falta de privacidad.
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