La disfunción sexual femenina es un término médico para referirse a los problemas sexuales continuos que le producen malestar a usted o a su pareja. Los problemas pueden estar relacionados con la respuesta sexual, el deseo, el orgasmo o el dolor durante las relaciones sexuales.
Muchas personas tienen problemas sexuales en algún momento. Algunas personas los tienen durante toda la vida. La disfunción sexual femenina puede suceder en cualquier etapa de la vida. Puede ocurrir solo algunas veces o todo el tiempo durante las relaciones sexuales.
La respuesta sexual es compleja. Implica la función del cuerpo, sus emociones, eventos que suceden en su vida, sus creencias, su estilo de vida y la forma en que se relaciona con su pareja. Un problema en alguno de estos aspectos puede afectar el deseo sexual, la excitación o la satisfacción. A menudo el tratamiento incluye más de un abordaje.
Los síntomas varían según el tipo de disfunción sexual. Algunos de los síntomas son los siguientes:
Si los problemas sexuales afectan su relación o le preocupan, programe una cita con un miembro del equipo de atención médica.
Los problemas de disfunción sexual suelen comenzar cuando se producen cambios hormonales. Esto puede ocurrir después de tener un bebé o durante la menopausia. Las enfermedades importantes, como el cáncer, la diabetes o las enfermedades cardíacas también pueden agravar la disfunción sexual.
Los factores que contribuyen a los problemas sexuales incluyen los siguientes:
Hormonales. Los niveles bajos de estrógeno después de la menopausia pueden derivar en cambios en los tejidos genitales y en la forma de responder a las relaciones sexuales. La disminución de estrógenos ocasiona un menor flujo sanguíneo a la pelvis. Esto puede hacer que tenga menos sensibilidad en los genitales y que necesite más tiempo para excitarse y alcanzar el orgasmo.
El revestimiento vaginal también se vuelve más delgado y menos elástico. No ser sexualmente activo puede empeorar esta situación. Estos factores pueden derivar en relaciones sexuales dolorosas, lo que se conoce como dispareunia. El deseo sexual también disminuye cuando bajan los niveles hormonales.
Los niveles hormonales del cuerpo cambian después de dar a luz y durante la lactancia. Esto puede ocasionar sequedad vaginal y afectar el deseo de tener relaciones sexuales.
Psicológicos y sociales. La ansiedad o la depresión no tratadas pueden causar disfunción sexual o agravarla. También la pueden causar el estrés prolongado, los antecedentes de abuso sexual, las preocupaciones del embarazo y las exigencias de tener un bebé.
Los problemas con la pareja pueden afectar la vida sexual. También pueden afectarla las cuestiones culturales y religiosas y los problemas con la imagen corporal.
Los factores que pueden aumentar el riesgo de sufrir disfunción sexual son los siguientes: