La alergia a los ácaros del polvo es una reacción alérgica a los diminutos insectos que viven en el polvo de las casas. Los síntomas de la alergia a los ácaros del polvo son similares a los de la fiebre del heno, como los estornudos y el goteo de la nariz. Muchas personas con alergia a los ácaros del polvo también presentan síntomas de asma, como sibilancia y dificultad para respirar.
Los ácaros del polvo están emparentados con las garrapatas y las arañas. Los ácaros del polvo son muy pequeños y no pueden verse sin un microscopio. Se alimentan de las células cutáneas que mudan las personas.
A los ácaros del polvo les gustan los lugares cálidos y húmedos. En la mayoría de las casas, están en las camas, los muebles tapizados y las alfombras.
Reducir la cantidad de ácaros del polvo en la casa puede ayudar a controlar la alergia. Algunas personas necesitan medicamentos u otros tratamientos para aliviar los síntomas y controlar el asma.
En las alergias a los ácaros del polvo, la hinchazón o inflamación del interior de la nariz causa lo siguiente:
Las personas que tienen alergia a los ácaros del polvo y asma también podrían presentar lo siguiente:
Una alergia a los ácaros del polvo puede ser de leve a intensa. Un caso leve de alergia a los ácaros del polvo puede causar goteo de la nariz, ojos llorosos y estornudos. A veces, la afección puede ser continua, es decir, crónica.
Con una alergia a los ácaros del polvo, los síntomas probablemente empeoren al dormir o al limpiar. En esas ocasiones, es más probable que los alérgenos de los ácaros del polvo estén en el aire.
Una alergia continua a los ácaros del polvo puede causar estornudos y tos reiterados, congestión nasal y presión facial. También puede ocasionar un recrudecimiento de sequedad y picazón en la piel, conocido como eccema, o un ataque de asma grave.
Algunos síntomas de la alergia a los ácaros del polvo, como el goteo de la nariz o los estornudos, son similares a los de un resfriado. Puede ser difícil saber si los síntomas se deben a un resfriado o a una alergia. Si los síntomas duran más de una semana, quizás sea alergia.
Si tiene síntomas graves, como mucha congestión, sibilancias o dificultad para dormir, llame a un profesional de atención médica. Busque atención médica de emergencia si tiene sibilancias o falta de aire que empeora con rapidez o si le falta el aire aun con poca actividad física.
Las alergias ocurren cuando la red de protección del cuerpo, es decir el sistema inmunitario, reacciona ante cosas cotidianas como el polen, la caspa de las mascotas o los ácaros del polvo. El sistema inmunitario actúa como si aquello que causa la alergia fuera dañino, aunque no lo sea.
El sistema inmunitario fabrica proteínas llamadas anticuerpos que nos protegen de invasores extraños que pueden causar enfermedades o infecciones. Ante la presencia de una alérgeno, el sistema inmunitario genera hinchazón o inflamación en la nariz o los pulmones. La exposición regular o prolongada al alérgeno puede causar una inflamación constante, o crónica, asociada con el asma.
Estos son algunos de los factores que pueden aumentar el riesgo para una alergia a los ácaros del polvo:
A las personas con alergia a los ácaros del polvo, estar cerca de los ácaros podría generarles lo siguiente: