La diabetes es una enfermedad grave. Seguir su plan de tratamiento de la diabetes requiere compromiso a lo largo del día, todos los días. Pero sus esfuerzos valen la pena. Un manejo cuidadoso de la diabetes puede reducir el riesgo de complicaciones graves y que ponen en riesgo la vida.
Estas son 10 maneras de asumir un compromiso activo en el cuidado de la diabetes y disfrutar de un futuro más saludable.
Los integrantes del equipo para la diabetes pueden ayudarle a aprender los fundamentos de los cuidados para esta afección, y ofrecerle apoyo durante el proceso. Este equipo puede estar formado por el profesional de atención primaria, un especialista en cuidados y educación para la diabetes y un dietista. Pero es usted quien debe manejar la afección día a día.
Infórmese lo más que pueda sobre la diabetes. Haga que la alimentación saludable y la actividad física sean parte de su rutina. Procure lograr y conservar un peso saludable.
Controle el nivel de glucosa sanguínea. Siga las instrucciones del profesional de atención médica para controlar el nivel de glucosa en la sangre. Adminístrese los medicamentos como le indicaron. Pida ayuda al equipo de atención médica para la diabetes cuando la necesite.
No fume, o deje de fumar si lo hace. Fumar aumenta el riesgo de diabetes tipo 2 y de algunas complicaciones de la diabetes, entre ellas:
Consulte con el profesional de atención médica sobre estrategias para ayudarle a dejar de fumar o a consumir otros tipos de tabaco.
Al igual que la diabetes, la presión arterial alta puede dañar los vasos sanguíneos. La presión arterial alta, que también se conoce como hipertensión arterial, afecta los vasos sanguíneos del organismo y obliga al corazón a esforzarse más para bombear la sangre. En general, la hipertensión se corresponde con una lectura de la presión arterial de 130/80 mm Hg o superior.
El colesterol alto también es motivo de preocupación. El colesterol es una sustancia cerosa en la sangre que el organismo necesita para producir células sanas. Sin embargo, los niveles altos de colesterol pueden acumularse en las paredes de los vasos sanguíneos, lo que hace que se estrechen. Esto dificulta el flujo suficiente de sangre y aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas. El daño causado por el colesterol alto suele ser más intenso y acelerado en personas con diabetes.
Cuando la diabetes, la presión arterial alta y el colesterol se presentan al mismo tiempo, pueden llevar a un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular o afecciones que ponen en riesgo la vida.
Llevar una alimentación saludable con bajo contenido de grasa y sal, no consumir alcohol en exceso y hacer actividad física con regularidad pueden ayudar mucho para controlar la presión arterial alta y el colesterol. El profesional de atención médica también puede recetar medicamentos para la presión arterial alta y el colesterol si es necesario.
Asista a entre 2 y 4 controles de diabetes cada año, además del examen físico anual.
Durante estas visitas, el profesional de atención médica evaluará la alimentación y el nivel de actividad física, y comprobará si existen otras afecciones médicas o complicaciones asociadas con la diabetes. Las complicaciones pueden abarcar signos de daño renal, daño en los nervios y enfermedades cardíacas. Como parte del examen físico, se revisan los pies para identificar problemas que puedan necesitar tratamiento.
Además, es importante someterse a un examen de la vista anual. El especialista en salud visual revisará si hay signos de daño en la retina, cataratas y glaucoma, que son afecciones que pueden estar relacionadas con la diabetes.
La diabetes aumenta el riesgo de contraer determinadas enfermedades. Las vacunas de rutina pueden ayudar a prevenirlas. Pregunte al profesional de atención médica sobre lo siguiente:
La diabetes puede aumentar el riesgo de infecciones en las encías. Cepíllese los dientes, como mínimo, dos veces al día con pasta dental con flúor. Use hilo dental una vez al día. Sométase a exámenes dentales al menos dos veces al año. Llame al dentista si le sangran las encías o si se ven rojas o inflamadas.
Un nivel alto de la glucosa en la sangre puede reducir el flujo sanguíneo y dañar los nervios de los pies. Sin tratamiento, los cortes y las ampollas pueden derivar en infecciones graves. La diabetes puede derivar en dolor, hormigueo o neuropatía diabética, que es la pérdida de sensibilidad en los pies.
Para prevenir problemas en los pies:
Si tiene diabetes y otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca, como fumar o tener presión arterial alta, el profesional de atención médica puede recomendarle tomar aspirina en dosis baja todos los días. Esto puede ayudar a disminuir el riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.
Si no tiene otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca, el riesgo de sangrado por el uso de aspirina puede superar cualquier beneficio. Consulte al profesional de atención médica si el tratamiento diario con aspirina es adecuado para usted. También pregunte qué dosis de aspirina debe tomar.
El alcohol puede subir o bajar la glucosa en la sangre, según la cantidad que beba y si come al mismo tiempo. Si decide beber, hágalo con moderación. La moderación implica no consumir más de una bebida al día en el caso de las mujeres y no más de dos bebidas al día en el caso de los hombres.
Si decide beber, hágalo siempre acompañado de una comida o un refrigerio. Recuerde incluir las calorías de toda bebida alcohólica en su cálculo diario de calorías. Asimismo, tenga presente que el alcohol, más tarde, puede bajar la glucosa en la sangre, en especial en personas que usan insulina.
Cuando siente estrés, es fácil ignorar su rutina habitual de cuidado de la diabetes. Para controlar el estrés, establece límites. Priorice sus tareas. Duerma lo suficiente. Aprenda técnicas de relajación.
Ante todo, mantenga una actitud positiva. El cuidado de la diabetes está bajo su control. Si estás dispuesto a hacer su parte, la diabetes no se interpondrá en el camino de una vida activa y saludable.
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