La fibrosis quística es una afección hereditaria que causa daños graves en los pulmones, el sistema digestivo y otros órganos del cuerpo.
Afecta las células que producen mucosidad, sudor y jugos digestivos. Estos líquidos, también llamados secreciones, suelen ser finos y resbaladizos para proteger los tubos y conductos internos del organismo y hacer de ellos vías fluidas. Pero en las personas con fibrosis quística, un gen modificado causa que las secreciones se vuelvan pegajosas y espesas. Las secreciones obstruyen las vías, especialmente en los pulmones y el páncreas.
La fibrosis quística empeora con el tiempo y necesita cuidados diarios, pero las personas con esta afección suelen poder asistir a la escuela y trabajar. A menudo tienen una mejor calidad de vida que la que tenían las personas con fibrosis quística en décadas anteriores. Gracias a la mejora de los exámenes de detección y los tratamientos, las personas con fibrosis quística pueden vivir de mediados a finales de los 50 años o más, y a algunas se les diagnostica más tarde.

En personas con fibrosis quística, las vías respiratorias se llenan con mucosidad espesa y pegajosa, lo que dificulta la respiración. La mucosidad espesa es además un caldo de cultivo ideal para las bacterias y los hongos.
En los EE. UU., debido a los cribados neonatales, la fibrosis quística puede diagnosticarse dentro del primer mes de vida, antes de que se desarrollen los síntomas. Pero las personas que nacieron antes de que estén disponibles los cribados neonatales tal vez no reciban un diagnóstico hasta que aparezcan los signos y síntomas de la fibrosis quística.
Los síntomas pueden variar dependiendo de los órganos afectados y de la gravedad de la afección. Incluso en la misma persona, los síntomas pueden empeorar o mejorar en distintos momentos. Es posible que algunas personas no presenten síntomas hasta la adolescencia o la edad adulta.
Las personas a las que no se les diagnostica la enfermedad hasta la edad adulta suelen tener síntomas más leves y son más propensas a presentar síntomas atípicos. Algunos de estos pueden ser ataques recurrentes de inflamación del páncreas, lo que se conoce como pancreatitis, o bien infertilidad y neumonía recurrente.
Las personas con fibrosis quística tienen un nivel de sal en su sudor que es superior al normal. Con frecuencia, los padres y las madres pueden notar la sal cuando besan a sus hijos. La mayoría de los otros síntomas de la fibrosis quística afectan a los sistemas respiratorio y digestivo.
En la fibrosis quística, los pulmones son los órganos que suelen verse afectados más comúnmente. La mucosidad espesa y pegajosa que se presenta con la fibrosis quística obstruye los conductos que trasportan el aire hacia el interior y el exterior de los pulmones. Eso puede ocasionar síntomas, como los siguientes:
La mucosidad espesa causada por la fibrosis quística puede bloquear los conductos que trasportan las enzimas digestivas desde el páncreas hacia el intestino delgado. Sin estas enzimas digestivas, los intestinos no pueden absorber completamente ni utilizar los nutrientes de la comida. El resultado es a menudo el siguiente:
Si usted o su hijo presentan síntomas de fibrosis quística, o si alguien de su familia tiene esta afección, hable con un profesional de atención médica sobre la posibilidad de realizar pruebas para detectarla. Programe una cita con un médico que tenga las habilidades y la experiencia para tratar la fibrosis quística.
La fibrosis quística requiere un seguimiento regular con su profesional de atención médica, al menos cada tres meses. Contacte al profesional de atención médica si presenta síntomas nuevos o si los síntomas empeoran, como tener más moco de lo habitual o un cambio en el color del moco, falta de energía, pérdida de peso o estreñimiento grave.
Busque atención médica inmediata si tose sangre, si tiene dolor en el pecho o dificultad para respirar, o si tiene un fuerte dolor de estómago y distensión.
Llame al 911 o al número local de servicios de emergencia o vaya al departamento de emergencias de un hospital en los siguientes casos:
En la fibrosis quística, un cambio en un gen causa problemas con la proteína que controla el flujo de sal y agua que entra y sale de las células. Este gen es el gen regulador de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística. Afecta las células que producen mucosidad, sudor y jugos digestivos. Cuando la proteína de este gen no funciona como debería, el resultado es una mucosidad espesa y pegajosa en los sistemas respiratorio, digestivo y reproductor, así como un aumento de la sal en el sudor.
Los cambios en este gen que causan la fibrosis quística se dividen en distintos grupos según los problemas que ocasionen. Distintos grupos de cambios genéticos afectan cuánta proteína reguladora de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística se produce y cuán bien funciona.
Para presentar fibrosis quística, los niños deben heredar una copia del gen mutado regulador de la conductancia transmembrana de la fibrosis quística tanto del padre como de la madre. Si los niños heredan solo una copia, no desarrollarán fibrosis quística. Sin embargo, serán portadores y podrían trasmitir el gen mutado a sus propios hijos. Los portadores quizás no presenten síntomas de fibrosis quística o tan solo algunos síntomas leves.

La causa de la enfermedad de Wilson es un gen alterado que se transmite de padres y madres a hijos. Esto se denomina herencia autosómica recesiva. Heredar un gen alterado del padre o de la madre rara vez afecta la salud de una persona. La persona tiene un gen alterado y un gen típico. Cuando dos portadores del mismo gen alterado tienen un hijo, existe un 25 % de probabilidad de que el hijo herede dos genes típicos, un 50 % de probabilidad de que el hijo sea portador, pero que no se vea afectado, y un 25 % de probabilidad de que el hijo tenga la enfermedad de Wilson.
Debido a que la fibrosis quística es una afección hereditaria que se transmite de un miembro de la familia a otro, los antecedentes familiares son un factor de riesgo.
Aunque la fibrosis quística se da en todas las razas, es más común en las personas de piel blanca con ascendencia de Europa del Norte. Dado que es menos frecuente en personas de raza negra, hispana, de Oriente Medio, nativos americanos o asiáticos, esto puede derivar en un diagnóstico mucho más tardío.
Un diagnóstico tardío puede causar problemas de salud peores. Un tratamiento temprano y eficaz puede mejorar su calidad de vida, prevenir complicaciones y ayudarlo a vivir más tiempo. Si es una persona de raza negra y tiene síntomas que podrían ser de fibrosis quística, hable con el profesional de atención médica para que le haga la prueba de detección de esta enfermedad.
Las complicaciones de la fibrosis quística pueden afectar los sistemas respiratorio, digestivo y reproductor, así como otros órganos.
Si usted o su pareja tienen parientes cercanos con fibrosis quística, ambos pueden elegir someterse a pruebas genéticas antes de tener hijos. Los análisis realizados en un laboratorio a partir de una muestra de sangre pueden ayudar a averiguar su riesgo de tener un hijo con fibrosis quística.
Si ya está cursando un embarazo y la prueba genética muestra que su bebé puede tener riesgo de fibrosis quística, el profesional de atención médica puede hacer otras pruebas al feto.
Las pruebas genéticas no son para todos. Antes de optar por las pruebas, hable con un consejero genético sobre el impacto que los resultados podrían tener en su salud mental.