Los sentimientos de aflicción por la COVID-19 pueden aparecer y desaparecer. Sin embargo, siguen siendo un problema para muchas personas. La COVID-19 puede afectar la salud mental de distintas maneras.
La salud mental puede verse afectada por la COVID-19 debido a los siguientes motivos:
Las opciones saludables de autocuidado pueden ayudarle a sobrellevar la COVID-19 o cualquier otra dificultad que tenga. Saber cuándo buscar ayuda puede ser una acción esencial de autocuidado.
Después de recuperarse de la COVID-19, algunas personas informan lentitud de pensamiento, o dificultad ya sea para concentrarse o para prestar atención. A menudo, esto se denomina bruma mental. Puede hacer más difícil memorizar nueva información o recordar información.
Las personas que tienen la COVID-19 tal vez presenten problemas para dormir. El sueño que no es reparador ni lo hace sentir descansado posiblemente empeore los síntomas. Esto puede dificultar aún más la capacidad funcional a lo largo del día. Quizás las personas que tienen la COVID-19 también sientan ansiedad o depresión durante la enfermedad.
Si los síntomas de la COVID-19 duran varios meses, esta enfermedad suele llamarse COVID-19 persistente o síndrome pos-COVID-19. Es posible que lidiar con estos síntomas persistentes y sus consecuencias afecte sus rutinas diarias relacionadas con la vida familiar, el trabajo, los estudios y las relaciones interpersonales.
El estrés y la preocupación son comunes durante una crisis. Preste atención a cuánto se está preocupando. ¿Se siente abrumador? ¿Se preocupa durante todo el día? ¿Afecta la preocupación el sueño? También tome nota de la frecuencia con la que siente tristeza, enojo, soledad, desesperanza, ansiedad o miedo.
Lleve un registro de la frecuencia con la que tiene problemas para concentrarse. Tenga en cuenta cambios en el apetito, el consumo de sustancias adictivas, los dolores o las molestias en el cuerpo y los cambios en los patrones de sueño. Preste atención a si usted o un ser querido ha dejado de hacer actividades debido a la tristeza o a la desesperanza.
Estos sentimientos posiblemente aparezcan y desaparezcan con el tiempo. Pero si no desaparecen, afectan el sueño o dificultan hacer las tareas diarias, es hora de pedir ayuda.
Si se preocupa por sí mismo o por alguien más:
También puede llamar a la línea de atención telefónica si está preocupado por alguien más o si está pasando por una crisis, pero no considera el suicidio.
Es posible que pueda obtener asesoramiento o una cita de salud mental a través del programa de asistencia al empleado de un empleador. O bien, busque información y vea opciones de tratamiento de grupos especializados en salud mental. Por ejemplo, la Alianza Nacional sobre las Enfermedades Mentales (NAMI, por sus siglas en inglés), la Administración de Salud Mental y Abuso de Sustancias (SAMHSA, por sus siglas en inglés) y la Asociación de Ansiedad y Depresión de América.
El riesgo de síntomas de salud mental cuando se tiene la COVID-19 o mientras uno se recupera de esta enfermedad puede depender de factores como la edad, el trabajo, el apoyo social, los hábitos en cuanto a la salud y el historial de salud mental.
Las personas con antecedentes médicos de enfermedades de la salud mental, como depresión o como ansiedad, quizás tengan un riesgo más alto de síntomas de salud mental después de la COVID-19. Además, las personas con la COVID-19 persistente quizás tengan afecciones o síntomas de salud mental como parte de la enfermedad.
Otros grupos, como los profesionales de atención médica y los niños, informaron niveles más altos de problemas de salud mental durante la pandemia. Sin embargo, esto posiblemente no aumente su riesgo a largo plazo de problemas de salud mental después de la COVID-19.
Algunas personas posiblemente opten por maneras poco saludables de afrontar la ansiedad o el estrés relacionados con la COVID-19. Esto puede implicar el abuso de alcohol o de drogas. Algunas personas quizás eviten interactuar con otras o se enfoquen en una sola actividad, como el trabajo. Otras, tal vez sean más sedentarias. Estas maneras de afrontar la situación pueden empeorar los síntomas con el tiempo o crear problemas nuevos.
Las medidas de autocuidado pueden ayudarle a manejar cualquier tipo de estrés en su vida. Algunos ejemplos son dormir lo suficiente, crear un entorno social saludable que le sirva de apoyo, hacer actividad física y practicar métodos de relajación. Estas acciones pueden ayudar a manejar el estrés y fomentar la resiliencia, especialmente durante momentos difíciles.
Las acciones para afrontar problemas de salud mental pueden comenzar con decidir qué nivel de exposición a noticias y redes sociales es el mejor para usted. Use fuentes confiables y limite el tiempo que pasa viendo noticias o usando redes sociales si nota que esto le hace sentir ansiedad o enojo. Por ejemplo, limitar la exposición a las noticias a unos 15 a 20 minutos por día, una o dos veces al día, puede ser útil. (experto médico) Sin embargo, manténgase informado para que pueda tomar medidas prácticas por su propia seguridad y la de otras personas.
Estos son otros consejos saludables para el autocuidado:
Los consejos de autocuidado comienzan con conceptos básicos. Dele a su cuerpo lo que necesita y evite lo que no necesita.
Algunos consejos para cuidar su cuerpo son los siguientes:
Algunas cosas que debe evitar son fumar, vapear o consumir tanto alcohol como drogas. Quizás estos parezcan maneras de afrontar el estrés o la ansiedad. Sin embargo, con el tiempo, estas opciones pueden causar problemas por sí mismas. Por ejemplo, si fuma tabaco o si vapea, aumenta su riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19.
Las creencias que son negativas o injustas, lo que se conoce como estigma, pueden hacer que las personas se sientan solas o hasta abandonadas. Durante la pandemia de la COVID-19, el estigma basado en preocupaciones, en información errónea o en prejuicios afectó a algunos grupos.
El estigma relacionado con la salud y el comportamiento discriminatorio puede afectar a personas con distintas enfermedades. Durante mucho tiempo, ha sido un problema para personas con enfermedades como la de Hansen, que se conoce como lepra, el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), la diabetes y muchas enfermedades mentales.
Puede ayudar a acabar con el estigma y el comportamiento injusto relacionados con la COVID-19 cuando hace lo siguiente:
El virus que causa la COVID-19 tal vez siga siendo una preocupación para muchas personas. Si es su caso, dedique tiempo a actividades saludables para afrontar la situación, como dormir, hacer actividad física, recibir apoyo social y practicar métodos de relajación. Estas opciones pueden ayudarle a manejar el estrés durante momentos difíciles.
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