Muchas personas que tienen la COVID-19, también llamada enfermedad por coronavirus 2019, se recuperan en casa. Sin embargo, para algunas personas, la enfermedad puede derivar en atención hospitalaria, en tratamiento en la unidad de cuidados intensivos o en la muerte.
No se conocen todos los factores de riesgo de un cuadro grave de la COVID-19, pero algunos están claros. Por ejemplo, la edad y tener enfermedades crónicas aumentan el riesgo. Otros factores pueden ser dónde vive, trabaja o aprende. El acceso a atención médica también puede afectar el riesgo. Tener más de un factor de riesgo aumenta aún más el riesgo de enfermar gravemente.
Si algunos de estos factores de riesgo aplican a usted, y tiene síntomas de la COVID-19, tome medidas rápidamente y hable con el equipo de atención médica sobre opciones de tratamiento. Los medicamentos para tratar la enfermedad funcionan mejor si se los comienza a usar de inmediato.
Las personas a partir de los 65 años y los bebés menores de 6 meses tienen un riesgo más alto que el promedio de enfermar gravemente de la COVID-19. Esos grupos de edad tienen el mayor riesgo de necesitar atención hospitalaria a causa de la COVID-19.
Los bebés menores de 6 meses no son elegibles para la vacuna contra la COVID-19, lo que aumenta su riesgo. Las personas mayores quizás corran un riesgo más alto ya que el sistema inmunitario probablemente tenga menos capacidad de eliminar los gérmenes. Las enfermedades que aumentan el riesgo de un cuadro grave de la COVID-19 también se vuelven más probables a medida que la persona envejece.
Una forma grave de la COVID-19 es más probable en personas que tienen otros problemas de salud.
Algunas enfermedades frecuentes relacionadas con el envejecimiento son las siguientes:
Estas afecciones se vuelven más frecuentes a medida que las personas envejecen. Sin embargo, pueden afectar a personas de cualquier edad. El riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19 se relaciona con tener una o más enfermedades subyacentes.
El riesgo de un cuadro grave de la COVID-19 es más alto si tiene una enfermedad pulmonar. Los ejemplos son tuberculosis, fibrosis quística, enfermedad pulmonar intersticial, bronquiectasia y enfermedad pulmonar obstructiva crónica. Otras afecciones pulmonares, como tener antecedentes médicos de hipertensión pulmonar, afectan el riesgo de que la persona enferme gravemente después de tener la COVID-19.
En general, tener cáncer aumenta el riesgo de enfermar gravemente por la COVID-19. Las personas que tienen cáncer de sangre tal vez corran un riesgo más alto de enfermar por más tiempo de la COVID-19, o de presentar un cuadro más grave, que las personas con tumores sólidos. Esto también aplica a personas que tuvieron cáncer de sangre en el pasado.
El tratamiento contra el cáncer posiblemente afecte el funcionamiento de las vacunas que reciba contra la COVID-19. Hable con el equipo de atención médica sobre recibir las vacunas después de los tratamientos que afecten algunas células del sistema inmunitario.
Si un órgano o sistema corporal ya está debilitado por una enfermedad, la infección por el virus de la COVID-19 puede ocasionar más daño. En otros casos, los medicamentos para otra afección pueden reducir la respuesta del sistema inmunitario al virus que causa la COVID-19.
Muchas enfermedades diferentes pueden aumentar el riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19.
Otros factores de riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19 son:
Además, como grupo general, es posible que las personas con necesidades médicas complejas corran un riesgo más alto. Algunos ejemplos son personas con parálisis cerebral y personas con problemas genéticos o síndromes metabólicos.
Estas no son las únicas afecciones que aumentan el riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19. Hable con el equipo de atención médica si tiene preguntas sobre su riesgo.
La vacuna contra la COVID-19 puede reducir el riesgo de muerte o de una forma grave de esta enfermedad. El equipo de atención médica puede sugerir la administración de dosis adicionales de la vacuna contra la COVID-19 si tiene un sistema inmunitario moderada o gravemente debilitado.
Además de la vacunación, hay otras maneras de detener la diseminación del virus que causa la COVID-19.
Además de la vacuna contra la COVID-19, adquiera los siguientes hábitos:
Estas medidas básicas son aún más importantes para las personas que tienen el sistema inmunitario debilitado y sus cuidadores.
Hay un medicamento que puede usarse para prevenir la COVID-19 en las personas con el sistema inmunitario debilitado. Es un anticuerpo monoclonal llamado pemivibart (Pemgarda). Sin embargo, este medicamento no trata una infección activa.
Las personas pueden tomar otras medidas en función de sus factores de riesgo.
Además, considere crear un plan de cuidados médicos. Escriba las enfermedades que tiene, los medicamentos que toma, sus necesidades especiales en cuanto a comida o alimentación, los miembros del equipo de atención médica y los contactos de emergencia.
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