Cualquier persona, incluso los niños, puede contraer la enfermedad por coronavirus 2019, que se conoce como la COVID-19. Infórmese sobre los síntomas, las pruebas y los problemas médicos relacionados con la COVID-19 en los niños. Además, aprenda cómo prevenir la COVID-19, en especial en niños que corren un alto riesgo de enfermar gravemente.
Aunque los niños tienen las mismas probabilidades que los adultos de contraer el virus que causa la COVID-19, es menos probable que enfermen gravemente. Sin embargo, algunos niños con la COVID-19 requieren ingreso hospitalario, tratamiento en la unidad de cuidados intensivos o que los conecten a un respirador, que es una máquina para ayudar con la respiración. Con muy poca frecuencia, la COVID-19 puede causar la muerte.
Algunos problemas de salud podrían aumentar el riesgo de que un niño enferme gravemente de la COVID-19, por ejemplo:
Esta no es una lista completa. Otros problemas de salud, como la anemia de células falciformes, pueden estar relacionados con cuadros más graves de COVID-19.
Tener más de un factor de riesgo aumenta las probabilidades de tener COVID-19 grave. Tener menos de 1 año o más de 12 también aumenta el riesgo. El riesgo de enfermar gravemente de la COVID-19 puede aumentar si tiene una enfermedad que no está bien controlada.
La vacuna contra la COVID-19 ayuda a prevenir una forma grave de la COVID-19 en niños, así como la necesidad de hospitalización o la muerte debido a la enfermedad.
Los niños menores de 1 año podrían tener un riesgo más alto de enfermar gravemente de la COVID-19 que los niños mayores. Esto tal vez se deba principalmente a que este grupo incluye a los bebés prematuros, que corren el mayor riesgo.
En general, no puede contagiar el virus que causa la COVID-19 al feto durante el embarazo. Los bebés suelen contagiarse de la COVID-19 de un cuidador enfermo después del parto.
Puede ayudar a reducir el riesgo de su bebé si recibe la vacuna contra la COVID-19 durante el embarazo. Algunas pruebas indican que el feto puede recibir esta protección y que puede continuar después del nacimiento.
Los niños con la COVID-19 pueden tener síntomas graves o leves, o ningún síntoma. Los síntomas suelen aparecer de 2 a 14 días después del contacto con el virus de la COVID-19.
Los síntomas más comunes son fiebre y tos, incluida la tos perruna relacionada con el crup. En muchos niños, los síntomas se presentan como los de otras enfermedades respiratorias, es decir, enfermedades de los pulmones y el aparato respiratorio.
Algunos síntomas de la COVID-19 en los niños pueden ser:
Las pruebas pueden ayudar a determinar si el virus de la COVID-19 es la causa de los síntomas. Algunos síntomas de la COVID-19 también pueden ser dificultad para respirar, falta de aire y pérdida reciente del gusto o del olfato.
Busque de inmediato ayuda de emergencia si a su hijo le cuesta respirar. Algunos síntomas de la dificultad para respirar son gruñidos, aleteo de las fosas nasales y hundimiento del pecho a la altura de la clavícula y las costillas con cada respiración.
Otros síntomas de la dificultad para respirar son la falta de aire durante el reposo, la respiración rápida y la respiración sibilante, ruidosa o ronca. En el caso de los bebés, quizás observe que no pueden llorar ni alimentarse.
Busque ayuda de emergencia ante otros síntomas de enfermedad grave en niños, como los siguientes:
Esta lista no incluye todos los síntomas de emergencia. Si el niño bajo su cuidado tiene síntomas que le preocupan, busque ayuda. Informe al equipo de atención médica sobre una prueba positiva para la COVID-19 o sobre síntomas de la enfermedad.
Hacer pruebas de detección de la COVID-19 puede ayudar a determinar con rapidez si el virus que ocasiona la COVID-19 es la causa de la enfermedad de su hijo. Las pruebas ayudan a actuar con rapidez para prevenir un cuadro grave en niños que corren un riesgo superior al promedio. También ayudan a proteger a otras personas que podrían tener un riesgo alto.
Si usted o su hijo estuvieron expuestos al virus que causa la COVID-19, o si tienen síntomas, sométanse a una prueba de la COVID-19. Someterse a pruebas durante los momentos en que muchas personas de su área tienen la COVID-19 puede ayudar a detener la diseminación del virus que causa la enfermedad.
La finalidad de este video es preparar a los niños para una prueba de hisopado nasal para la COVID-19, a fin de ayudarlos a calmarse respecto a cualquier preocupación que puedan tener. Cuando se prepara a los niños para una prueba médica, suelen sentirse más cómodos y listos, lo que crea una experiencia positiva de afrontamiento para ellos. Este video se preparó para niños de tan solo 4 años en adelante.
El síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico es una afección grave relacionada con una infección por el virus que causa la COVID-19.
Los niños que tienen esta afección presentan fiebre, marcadores sanguíneos de inflamación y enfermedad grave en todo el cuerpo. Se pueden inflamar órganos como el cerebro, los ojos, el corazón, los pulmones, los riñones, el sistema digestivo y la piel. Los síntomas del síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico se tratan en el hospital durante el curso de la enfermedad.
El síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico es poco frecuente. Los síntomas suelen aparecer hasta dos meses después de la infección por el virus que causa la COVID-19.
Algunos de los síntomas del síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico son fiebre que no desaparece, junto con otros síntomas:
Algunos de los signos que advierten que se trata de una emergencia por el síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico son:
Si su hijo presenta algún signo de que se trata de una emergencia o si enfermó gravemente y presenta otros síntomas, llévelo a la sala de emergencias más cercana o llame al 911 o a su número local de emergencias. Si su hijo no está gravemente enfermo, pero presenta otros síntomas de síndrome multisistémico inflamatorio pediátrico, comuníquese cuanto antes con el profesional de atención médica para que lo asesore.
La mayoría de los niños se recuperan rápidamente y no tienen problemas médicos causados por el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico. Mantenerse al día con las vacunas contra la COVID-19 ofrece protección contra el síndrome inflamatorio multisistémico pediátrico. Además, la mayoría de los niños que tuvieron esta enfermedad pueden recibir la vacuna contra la COVID-19 según el calendario de vacunación.
Cualquier persona que tuvo la COVID-19 puede presentar el síndrome pos-COVID-19. Los nuevos síntomas o afecciones que se presentan después de la infección por el virus que causa la COVID-19 se suelen relacionar con un cuadro grave de la enfermedad.
Los síntomas persistentes suelen incluir un nivel alto de cansancio que afecta la vida cotidiana. Además, algunos síntomas pueden empeorar después de ciertas actividades.
Los síntomas la COVID-19 persistente probablemente se relacionen con lo siguiente:
Mantenerse al día con las vacunas contra la COVID-19 ofrece protección contra el síndrome pos-COVID-19.
Las vacunas contra la COVID-19 para 2025 a 2026 disponibles en los Estados Unidos incluyen las de Moderna, Pfizer-BioNTech y Novavax. Cada vacuna está aprobada para niños según su edad y salud.
Fórmulas de la vacuna de Moderna contra la COVID-19 para 2025 a 2026.
Fórmula de la vacuna de Pfizer-BioNTech contra la COVID-19 para 2025 a 2026.
Fórmula de la vacuna de Novavax contra la COVID-19 para 2025 a 2026.
La vacuna protege contra un cuadro grave de la enfermedad, la necesidad de atención hospitalaria debido a la COVID-19 y la muerte por dicha enfermedad. Los efectos secundarios graves de la vacuna contra la COVID-19 son muy poco frecuentes. Por este motivo, incluso las personas que no tienen ningún problema de salud se benefician de la vacuna contra la COVID-19, ya que reduce el riesgo de un cuadro grave de la enfermedad a un nivel similar al de la vacuna contra la gripe.
Los niños de 6 a 23 meses están al día con la vacunación tras recibir dos dosis de Spikevax, con un intervalo de al menos cuatro semanas entre cada una. Sin embargo, el número de dosis de la vacuna depende de algunos factores. El tipo de vacuna es importante, al igual que si el niño recibió vacunas anteriormente y si tiene el sistema inmunitario debilitado.
Hay muchos pasos que puede seguir para evitar que su hijo contraiga el virus de la COVID-19 y lo contagie a otras personas.
Mantenga al día los controles pediátricos y las demás vacunas de su hijo. La COVID-19 es solo una de las muchas enfermedades que se pueden prevenir con la vacunación. La vacunación infantil se programa con cuidado. Las vacunas se administran cuando la protección heredada de la madre disminuye. Se administran cuando el sistema inmunitario del niño está listo, pero antes de que el niño posiblemente entre en contacto con gérmenes que causan infecciones.
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