Cuando un ser querido muere por suicidio, las emociones pueden abrumarlo. Su sufrimiento puede ser desgarrador. Al mismo tiempo, podría estar consumido por la culpa, preguntándose si podría haber hecho algo para evitar la muerte de su ser querido.
Al enfrentar la vida después del suicidio de un ser querido, recuerde que no tiene que pasar por eso solo.
El suicidio de un ser querido puede desencadenar emociones intensas. Por ejemplo:
Es posible que siga experimentando reacciones intensas durante las semanas y meses posteriores al suicidio de su ser querido, como pesadillas, recuerdos recurrentes, dificultad para concentrarse, retraimiento social y pérdida de interés por las actividades habituales, sobre todo si presenció o descubrió el suicidio.
A muchas personas les cuesta hablar del suicidio y es posible que no se lo cuenten. Esto puede hacer que se sienta aislado o abandonado si no recibe el apoyo que esperaba.
Además, algunas religiones no permiten ciertos rituales para quienes han muerto por suicidio, lo que podría hacerlo sentir solo. También es posible que se sienta privado de algunas de las herramientas habituales de las que dependía en el pasado para sobrellevar la situación.
Después del suicidio de un ser querido, las secuelas pueden ser física y emocionalmente agotadoras. Mientras atraviesa su duelo, tenga cuidado de proteger su propio bienestar.
Si tiene angustia intensa o incesante o problemas físicos, pida ayuda al médico o al profesional de atención para la salud mental. Buscar ayuda profesional es especialmente importante si cree que tiene depresión o si tiene pensamientos suicidas recurrentes. El duelo no resuelto puede volverse un duelo complicado, en el que las emociones dolorosas duran tanto y son tan intensas que le resulta difícil continuar con su propia vida.
Si cree que puede llegar a lastimarse o intentar suicidarse, pida ayuda sin demora. En los Estados Unidos, llame o envíe un mensaje de texto al 988 para comunicarse con la Línea 988 de Prevención del Suicidio y Crisis o use el chat de ayuda en línea Lifeline Chat. Los veteranos o quienes estén en servicio activo pueden llamar al 988 y, luego, marcar “1”, enviar un mensaje de texto al 838355 o chatear en línea. La Línea Directa de Prevención del Suicidio y Crisis en español es 1-888-628-9454 (llamada gratuita).
Según el caso, es posible que pueda recibir beneficios de terapia individual o familiar, ya sea para ayudarlo a superar la peor de las crisis o para ayudarlo a adaptarse a la vida después de un suicidio. Además, en algunos casos, los medicamentos a corto plazo pueden ayudar.
Después del suicidio de un ser querido, es posible que sienta que no puede seguir adelante o que nunca volverá a disfrutar de la vida.
En realidad, siempre se preguntará por qué ocurrió, y recordarlo puede desencadenar sentimientos de dolor incluso años después. Sin embargo, con el tiempo, la cruda intensidad del duelo se disipará.
Comprender el complicado legado del suicidio y cómo afrontar el sufrimiento profundo puede ayudar a sanar, sin dejar de honrar la memoria de su ser querido.
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