No. Beber leche no ocasiona que el cuerpo produzca flema.
La flema es una mucosidad espesa y pegajosa que se produce en los pulmones y en las vías respiratorias superiores. Durante un resfriado, la mucosidad de la nariz y la garganta se vuelve más espesa. Contiene gérmenes atrapados y las proteínas y células que el sistema inmunitario envía para eliminarlos.
No hay muchos estudios sobre la leche y la mucosidad. Pero los que se han realizado sugieren que nuestras percepciones pueden alimentar la creencia de que la leche causa más mucosidad.
En 1948, se encuestó a unas 600 personas sobre la mucosidad y la leche cuando acudían al profesional de atención médica, la mayoría por problemas oculares. El profesional de atención médica analizó la mucosidad de los pacientes que presentaban más problemas de mucosidad. Algunos tomaban leche y otros no. La conclusión fue que la leche no era la causa del aumento de mucosidad.
Las investigaciones más recientes sugieren que la leche puede jugar una mala pasada a los sentidos, lo que hace que algunas personas piensen que causa flemas. Cuando la leche y la saliva se mezclan en la boca, crean un líquido algo espeso que puede recubrir brevemente la boca y la garganta. La sensación que persiste se puede confundir con un exceso de mucosidad.
Una de las áreas más estudiada es el asma.
Las investigaciones anteriores muestran que los niños con asma suelen mantenerse alejados de la leche por la idea de que causa más flema. Pero en un pequeño estudio se descubrió que los niños asmáticos no presentaban diferencias en los síntomas si tomaban leche de vaca o de soja.
Un vaso de leche fría o unos pocos bocados de yogur congelado pueden aliviar el dolor de garganta. También podría ayudarlo a obtener algunos nutrientes y calorías cuando no le apetezca comer, como cuando está enfermo.
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