No hay una única prueba para confirmar un diagnóstico de encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica. Los síntomas pueden parecerse a los de muchas otras afecciones de salud, como las siguientes:
Además, es frecuente que las personas con encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica tengan otros problemas de salud al mismo tiempo, como trastornos del sueño, síndrome del colon irritable o fibromialgia.
De hecho, hay tantos síntomas que tienen en común esta afección y la fibromialgia que algunos investigadores consideran que ambas afecciones son distintos aspectos de la misma enfermedad.
Las pautas propuestas por la Academia Nacional de Medicina de Estados Unidos definen la fatiga relacionada con la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica de la siguiente manera:
A fin de cumplir con los criterios de diagnóstico para esta afección, la persona también debería tener al menos uno de estos dos síntomas:
Estos síntomas deben durar al menos seis meses y ocurrir como mínimo la mitad del tiempo con una intensidad moderada, sustancial o grave.
La encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica no tiene cura. El tratamiento se centra en el alivio de los síntomas. Primero se deben abordar los síntomas más perturbadores o incapacitantes.
Algunos problemas relacionados con la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica pueden mejorar con ciertos medicamentos. Entre los ejemplos, se incluyen los siguientes:
En las personas con encefalomielitis miálgica/síndrome de fatiga crónica, los síntomas empeoran tras un esfuerzo físico, mental o emocional. Esto se llama malestar general posesfuerzo. Suele comenzar dentro de las 12 a 24 horas posteriores a la actividad y puede durar días o semanas.
Esto puede dar lugar a una dificultad para encontrar un buen equilibrio entre la actividad y el descanso. El objetivo es mantenerse activo sin exagerar. Esto se llama manejo del ritmo.
El objetivo del manejo del ritmo es reducir la fatiga causada por el esfuerzo, en lugar de volver al mismo nivel de actividad que tenía cuando estaba sano. A medida que mejora, es posible que pueda participar de forma segura en más actividades sin desencadenar el malestar general posesfuerzo.
Puede ser útil llevar un registro diario de sus actividades y síntomas, de tal modo que pueda realizar un seguimiento para saber cuánta actividad es demasiada para usted.
La falta de sueño puede dificultar el manejo de otros síntomas. El equipo de atención médica puede sugerir que evite la cafeína o cambie la rutina a la hora de acostarse. La apnea del sueño se puede tratar con una máquina que administra presión de aire a través de una máscara mientras duerme.
Si tiene signos y síntomas de encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica, es probable que primero consulte al profesional de atención médica.
Antes de la cita médica, es aconsejable que escriba una lista con lo siguiente:
Entre algunas de las preguntas básicas para hacerle al equipo de atención médica, se incluyen las siguientes:
No dude en hacer otras preguntas durante la cita médica a medida que se le ocurran.
Es probable que el equipo de atención médica le haga varias preguntas como:
La experiencia de la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica varía de una persona a otra. La consejería y el apoyo emocional pueden ayudarle a usted y a sus seres queridos a lidiar con las incertidumbres y limitaciones de esta afección.
Hablar con un consejero puede ayudar a desarrollar la capacidad de afrontar una situación difícil para lidiar con enfermedades crónicas, abordar las limitaciones en el trabajo o la escuela, y mejorar la dinámica familiar. Esto también puede ser útil si tiene síntomas de depresión.
Puede resultarle útil participar en un grupo de apoyo y conocer a otras personas que tengan la misma afección. Pero los grupos de apoyo no son para todos. Pruebe y use su propio criterio para determinar lo que es mejor para usted.
Se han promovido muchas terapias alternativas para la encefalomielitis miálgica o síndrome de fatiga crónica, pero son muy pocas las que cuentan con evidencia a su favor. Las personas con esta afección pueden ser sensibles a los medicamentos, así como a los productos herbales y suplementos. Evite tratamientos que sean costosos o potencialmente perjudiciales.