Las aftas, también llamadas úlceras aftosas, son pequeñas lesiones superficiales que aparecen en los tejidos blandos de la boca o en la base de las encías. A diferencia del herpes labial, las aftas no aparecen en la superficie de los labios y no son contagiosas. Sin embargo, pueden ser dolorosas y causar problemas para comer y hablar.
La mayoría de las aftas desaparecen por sí solas en una o dos semanas. Consulte con el médico o dentista si tiene aftas inusualmente grandes o dolorosas o si las aftas no sanan.

Las aftas se producen individualmente o en grupos sobre las superficies internas de las mejillas o labios, sobre la lengua o debajo de ella, en la base de las encías o en el paladar blando. Suelen tener un centro blanco o amarillo y un borde rojo, y pueden ser extremadamente dolorosas.
La mayoría tienen forma circular u ovalada con un centro de color blanco o amarillo y un borde colorado. Se forman dentro de la boca: encima o debajo de la lengua, por dentro de las mejillas o los labios, en la base de las encías o en el paladar blando. Es posible que note una sensación de ardor u hormigueo uno o dos días antes de que aparezcan las aftas.
Existen distintos tipos de aftas, entre ellas, las aftas menores, las mayores y las herpetiformes.
Las aftas menores son las más comunes y se distinguen por lo siguiente:
Las aftas mayores son menos comunes y se distinguen por lo siguiente:
Las aftas herpetiformes son poco comunes y suelen aparecer en personas de edad más avanzada, pero no son causadas por la infección del virus del herpes. Estas aftas se distinguen por lo siguiente:
Consulte con su médico si presenta lo siguiente:
Consulte con el dentista si tiene superficies de dientes filosas o aparatos dentales que parecen desencadenar las aftas.
Si bien la causa precisa de las aftas sigue siendo poco clara, algunos investigadores sospechan que los brotes ocurren debido a una combinación de factores, incluso en la misma persona.
Algunos posibles desencadenantes de las aftas son los siguientes:
Las aftas también pueden aparecer debido a determinadas afecciones y enfermedades, por ejemplo:
A diferencia del herpes labial, las aftas no están relacionadas con infecciones por el virus del herpes.
Cualquier persona puede tener aftas. Pero ocurren con mayor frecuencia en adolescentes y adultos jóvenes, y son más comunes en mujeres.
Por lo general, las personas con aftas recurrentes tienen antecedentes familiares del trastorno. Esto puede deberse a una predisposición genética o a un factor compartido en el entorno, como ciertos alimentos o alérgenos.
Las aftas generalmente reaparecen, pero puede reducir la frecuencia al seguir estos consejos: