Algunos tipos de cáncer o tratamientos contra el cáncer pueden afectar el apetito.
Aunque es posible que no tenga ganas de comer, es importante hacer todo lo que esté a su alcance para mantener la ingesta de calorías, proteínas y líquidos durante el tratamiento contra el cáncer. Use esta información para ayudar a planificar las comidas y los refrigerios que serán más tentadores y le brindarán la nutrición que necesita para mejorar.
Tenga en cuenta que en algunos casos, como el cáncer avanzado, es posible que comer no afecte el resultado de su enfermedad o tratamiento. En estas situaciones, tratar de seguir pautas alimentarias específicas, como seguir una dieta baja en sodio o grasas, puede no ser práctico.
A veces, los cuidadores o miembros de la familia pueden agregar estrés sin querer al empujarlo o intentar obligarlo a comer ciertos alimentos. Consulte al médico cómo seguir cuidadosamente las pautas alimentarias específicas.
Tenga a mano los refrigerios. Tenga refrigerios disponibles para que pueda comer cuando le apetezca.
Queso, helado, fruta enlatada en almíbar, fruta deshidratada, frutos secos, mantequilla de maní con galletas saladas, queso con galletas saladas, magdalena (mollete, panquecito), queso cottage y leche de chocolate son ejemplos de refrigerios ricos en calorías que requieren poca o ninguna preparación.
No se preocupe demasiado si algunas de estas opciones tienen un alto contenido de colesterol o grasa. Una vez que vuelva a tener apetito, puede centrarse en disminuir las calorías de las opciones de refrigerios.
Durante la enfermedad, el tratamiento o la recuperación, es posible que necesite más calorías y proteínas que las habituales. Las siguientes sugerencias pueden ayudar a aumentar la cantidad de calorías que consume:
Aunque algunas de estas sugerencias agregan más grasa y azúcar a su dieta, esto no debería ser una preocupación ya que solo agrega calorías adicionales hasta que pueda recuperar su apetito. Consulte con el médico o dietista si le preocupa cambiar su forma de comer.
Las proteínas son importantes para el crecimiento, la salud y la recuperación del cuerpo. Si ha estado enfermo, tal vez necesite más proteínas. Estas son algunas sugerencias:
Si la enfermedad ha hecho que la carne roja, es decir, de res, de cerdo o de cordero, le resulte menos apetecible, pruebe los siguientes alimentos, que también son buenas fuentes de proteínas:
Beber muchos líquidos también es clave para ayudar a su cuerpo durante el tratamiento. Trate de beber al menos 64 onzas (2 litros) de líquido al día, a menos que el médico le haya indicado que limite la ingesta de líquidos.
Intente beber bebidas que contengan calorías. Si las bebidas endulzadas son muy dulces, pruebe con las aguas saborizadas o los jugos de frutas diluidos con agua.
Si la pérdida de apetito le impide comer bien durante más de unos pocos días, puede consultar al médico acerca de tomar un multivitamínico. Los tratamientos contra el cáncer y otros medicamentos pueden interactuar con los suplementos nutricionales, así que primero hable con el médico.
Revise la etiqueta y busque un multivitamínico que no le proporcione más del 100 % de la cantidad diaria de todas las vitaminas y minerales.
Sin embargo, tenga en cuenta que si está comiendo o bebiendo suplementos nutricionales, como barras, galletas dulces, batidos de frutas y otros productos que están fortificados con vitaminas y minerales adicionales, puede que no necesite un multivitamínico ni suplementos adicionales.
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