Para diagnosticar la afección, el profesional de atención médica revisa los síntomas que presenta y le hace un examen físico. Para determinar la gravedad de la lesión del plexo braquial, es posible que deban hacerle una o más de las siguientes pruebas:
El tratamiento depende de varios factores, como la gravedad, el tipo de lesión y el tiempo transcurrido desde que ocurrió, así como otras afecciones existentes.
Los nervios que solo están distendidos pueden sanar por sí mismos.
El equipo de atención médica puede recomendarle fisioterapia para que las articulaciones y los músculos sigan funcionando adecuadamente y mantengan la amplitud de movimiento, y para prevenir la rigidez de las articulaciones.
Por lo general, la cirugía es la mejor opción en el caso de lesiones nerviosas graves. En el pasado, a veces se retrasaba la cirugía para evaluar si los nervios lograban sanar por sí mismos. Sin embargo, las investigaciones recientes indican que retrasar la cirugía más de 2 a 6 meses podría hacer que la reparación no sea tan exitosa. Las nuevas técnicas para la obtención de imágenes ayudan al equipo de atención médica a decidir en qué casos la cirugía supondría más beneficios.
El tejido nervioso es de crecimiento lento, por lo que pueden pasar muchos años hasta que vea los resultados finales de la cirugía. Durante la recuperación, puede hacer ejercicios para mantener las articulaciones flexibles. Se pueden usar férulas para evitar que la mano se curve hacia dentro.

Se puede tomar tejido nervioso de otras partes del cuerpo para reemplazar partes dañadas de los nervios del plexo branquial.

Las transferencias nerviosas son más útiles para las lesiones graves del plexo braquial, que se conocen como avulsiones. Una avulsión se produce cuando la raíz del nervio se ha desprendido de la médula espinal. Las transferencias nerviosas también se pueden usar para acelerar la recuperación muscular. Dado que la reconstrucción del nervio suele realizarse cerca del músculo, es posible que el nervio se recupere más rápido y mejor que con otras técnicas.

Si los músculos de los brazos están débiles por la falta de actividad, puede que se necesite una transferencia de músculo. El músculo que se usa con mayor frecuencia como donante es el muslo interno. También se puede extirpar una parte de la piel y del tejido adheridos al músculo donante. Este colgajo de piel puede ayudar a los cirujanos a controlar si el músculo recibe suficiente sangre después de haberlo transferido a su nueva ubicación.
Las lesiones graves del plexo braquial pueden causar dolor extremo. Este dolor se ha descrito como debilitante, intenso, que genera sensación de compresión o de ardor constante. Para la mayoría de las personas, este dolor desaparece en un plazo de tres años. Si los medicamentos no pueden controlar el dolor, el equipo de atención médica podría sugerirle un procedimiento quirúrgico para interrumpir las señales de dolor provenientes de la parte dañada de la médula espinal.
Para ayudar a diagnosticar las lesiones del plexo braquial, se pueden usar varias pruebas. Al solicitar una cita médica, no olvide preguntar si tiene que prepararse para estas pruebas. Por ejemplo, es posible que deba dejar de tomar determinados medicamentos durante unos días o evitar el uso de lociones el día de la prueba.
De ser posible, pídale a un familiar o a un amigo que le acompañe. En ocasiones, puede ser difícil recordar toda la información que se recibe durante una cita médica. Quizás la persona que lo acompaña recuerde algún detalle que usted olvidó o pasó por alto.
Otros consejos para aprovechar al máximo la cita médica son los siguientes: