En el caso de muchas personas que padecen dermatitis atópica (eccema), el estrés puede desencadenar síntomas. Se cree que el estrés genera inflamación en el cuerpo. Además, el eccema de por sí es una respuesta inflamatoria. Según los estudios, el control del estrés puede aliviar la inflamación y los síntomas del eccema. Manejar el estrés es una parte importante del control del eccema. Pruebe estas estrategias:
Muévase. La actividad física ayuda a aumentar la producción de endorfinas, que son los neurotrasmisores del cerebro que nos hacen sentir bien. Puede ayudar a aliviar el estrés, a aumentar la confianza en uno mismo y a reducir los síntomas relacionados con la depresión y la ansiedad leves. Hacer ejercicio también puede mejorar el sueño, que se suele ver alterado por los síntomas del eccema.
No es necesario sudar para obtener algunos de los beneficios del ejercicio. Salir a pasear, hacer trabajos de jardinería y hacer actividades para la mente y el cuerpo, como yoga o taichí, también pueden ayudar a reducir la respuesta del cuerpo al estrés.
Medite. Empezar a practicar la meditación a diario puede brindarle una sensación de calma, paz y equilibrio, que beneficia tanto su bienestar emocional como su salud general. La meditación podría ayudar a reducir la respuesta inmunitaria del cuerpo al estrés y minimizar la inflamación.
Un estudio que llevó a cabo la National Eczema Association (Asociación Nacional del Eccema) reveló que las personas con eccema que habían participado en un curso de meditación de una semana informaron que su calidad de vida en general mejoró significativamente. Los participantes también señalaron que la meditación ayudó a disminuir la repercusión emocional de la picazón que caracteriza a esta afección.
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