Un baño con una pequeña cantidad de lejía añadida al agua puede ayudar a aliviar los síntomas del eccema crónico, que también se conoce como dermatitis atópica.
El eccema es una afección cutánea que produce comezón y que, a menudo, empeora con una infección bacteriana. Limpiar el eccema con lejía ayuda a reducir la picazón, la erupción y la descamación. Esto es más eficaz cuando se combina con otros tratamientos para el eccema, como medicamentos y crema hidratante.
Si se diluye adecuadamente y se usa como se indica, un baño con lejía es seguro para niños y adultos. Consejos para obtener los mejores resultados:
Agregue 1/4 de taza (aproximadamente 59 mililitros) de lejía a una bañera de 20 galones (aproximadamente 76 litros) llena de agua tibia. O agregue 1/2 taza (aproximadamente 118 mililitros) a una bañera más grande de 40 galones (alrededor de 151 litros). Use lejía doméstica y lea la etiqueta del producto.
En los Estados Unidos, los productos de lejía pueden contener del 6 % al 8,25 % de hipoclorito de sodio. Si usará lejía con 8,25 % de hipoclorito de sodio, use una cantidad menor de la que emplearía con un producto al 6 %. Lea y siga las indicaciones en la etiqueta del producto.
Su piel podría secarse si usa demasiada lejía o si toma este tipo de baños de manera muy frecuente. Si tiene la piel agrietada o muy seca, cualquier baño puede ser doloroso. Hable con su profesional de atención médica antes de probar un baño con lejía para el eccema. Pregúntele sobre otros productos que podrían ser más convenientes que un baño de lejía, como jabones corporales similares a ese producto.
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