La asbestosis puede ser difícil de diagnosticar porque sus signos y síntomas son similares a los de muchos otros tipos de enfermedades respiratorias.
Como parte de la evaluación, el profesional de atención médica analiza su historial médico, profesión y riesgo de exposición al asbesto. Durante un examen físico, el profesional de atención médica utiliza un estetoscopio para escuchar atentamente los pulmones y determinar si producen sonidos crepitantes al inhalar.
Una variedad de pruebas diagnósticas podría ser necesaria para ayudar a precisar el diagnóstico.
Estas pruebas muestran imágenes de sus pulmones:
Las pruebas de la función pulmonar determinan si los pulmones funcionan bien. Estas pruebas miden cuánto aire pueden retener los pulmones y el aire que entra y sale de estos.

Un espirómetro es un dispositivo de diagnóstico que mide la cantidad de aire que puede inhalar y exhalar. También controla el tiempo que tarda en exhalar todo el aire después de inhalar profundamente.
Durante la prueba, es posible que le pidan que sople lo más fuerte que pueda en un dispositivo de medición del aire llamado espirómetro. Las pruebas de la función pulmonar más completas pueden medir la cantidad de oxígeno que se transfiere al torrente sanguíneo.
En algunas situaciones, el profesional de atención médica podría extraer líquido y tejido para realizar pruebas que permitan identificar fibras de asbesto o células anormales. Entre las pruebas, están las siguientes:
No hay ningún tratamiento para revertir los efectos del asbesto en los alvéolos. El tratamiento se centra en hacer más lenta la progresión de la enfermedad, aliviar los síntomas y prevenir las complicaciones.
Necesitará atención de seguimiento de rutina, como radiografías o tomografías computarizadas de tórax, y estudios de la función pulmonar, a intervalos regulares según la gravedad de su afección. El tratamiento temprano de las infecciones respiratorias puede ayudar a prevenir las complicaciones.
Para aliviar la dificultad respiratoria causada por la asbestosis avanzada, es posible que el profesional de atención médica le recete administración de oxígeno. El oxígeno se suministra por medio de un conducto plástico delgado con puntas que se encajan en las fosas nasales o un conducto delgado conectado a una mascarilla que se usa sobre la nariz y la boca.
Participar en un programa de rehabilitación pulmonar puede ayudar a algunas personas. El programa ofrece componentes educativos y de ejercicios, como técnicas de respiración y relajación, formas de mejorar los hábitos de actividad física y educación para mejorar la salud en general.
Si los síntomas son graves, podría ser candidato para un trasplante de pulmón.
Además del tratamiento médico, haga lo siguiente:
Es probable que primero consulte con el profesional de atención médica de cabecera por el síntoma más común del trastorno: la falta de aire. Este profesional puede remitirlo a un neumólogo, que es el especialista en problemas pulmonares.
Se recomienda que algún miembro de la familia o amigo lo acompañe a la cita médica. Generalmente, dos pares de oídos son mejores que uno cuando se le está informando sobre un problema complicado, como la asbestosis. Tome notas si esto ayuda.
Antes de su cita médica, se recomienda que prepare respuestas a las siguientes preguntas:
Si ya se ha hecho anteriormente radiografías de tórax u otros estudios por imágenes, comuníquelo al profesional de atención médica para que pueda solicitar copias y compararlas con sus estudios por imágenes actuales.
Es posible que el profesional de atención médica le haga las siguientes preguntas:
El profesional de atención médica le hará preguntas adicionales según sus respuestas, síntomas y necesidades. Preparar y anticipar las preguntas le ayudará a aprovechar al máximo la cita.