La anemia aplásica es una afección que se presenta cuando la médula ósea deja de producir la cantidad necesaria de células sanguíneas nuevas. La afección hace que se sienta cansado y lo hace más propenso a infecciones y al sangrado que no se detiene fácilmente.
La anemia aplásica es una afección rara y grave que puede desarrollarse a cualquier edad. Puede ocurrir repentinamente, o puede aparecer de modo lento y empeorar con el tiempo. Puede ser leve o grave.
El tratamiento de la anemia aplásica puede consistir en medicamentos, transfusiones sanguíneas o un trasplante de células madre, también conocido como trasplante de médula ósea.
La anemia aplásica puede no presentar síntomas. Si hay síntomas, pueden ser los siguientes:
La anemia aplásica puede durar poco o volverse crónica. Puede ser grave y mortal.

La médula ósea es un material rojo y esponjoso que se encuentra dentro de los huesos y que produce células sanguíneas.
La médula ósea es un material rojo y esponjoso que se encuentra dentro de los huesos. Las células madre de la médula ósea producen células sanguíneas: glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. En el caso de la anemia aplásica, las células madre se encuentran dañadas. Como resultado, la médula ósea produce menos células sanguíneas.
La causa más común de la anemia aplásica es cuando el sistema inmunitario ataca a las células madre de la médula ósea. Estos son otros factores que pueden dañar la médula ósea y afectar la producción de células sanguíneas:
Algunas personas con anemia aplásica también presentan un trastorno muy poco frecuente conocido como hemoglobinuria paroxística nocturna, que hace que los glóbulos rojos se descompongan demasiado rápido. Esta afección puede derivar en anemia aplásica, o la anemia aplásica puede convertirse en hemoglobinuria paroxística nocturna.
La anemia de Fanconi es una enfermedad hereditaria muy poco frecuente que deriva en anemia aplásica. Los niños que nacen con esta enfermedad suelen ser más pequeños que el promedio y tener defectos congénitos, como extremidades subdesarrolladas. La enfermedad se diagnostica con un análisis de sangre.
La anemia aplásica es poco frecuente. Los factores que pueden aumentar el riesgo son los siguientes:
No existe prevención conocida para la mayoría de los casos de anemia aplásica. Sin embargo, evitar la exposición a insecticidas, herbicidas, solventes orgánicos, removedores de pintura y otras sustancias químicas tóxicas puede disminuir el riesgo de la enfermedad.