Una vida sexual saludable puede contribuir a que usted se sienta bien, tanto física como emocionalmente. Sin embargo, la experiencia de cada persona con las relaciones sexuales es diferente. Hay muchas maneras de entender y vivir la sexualidad. Hablar de forma abierta y sincera sobre las relaciones sexuales puede ser clave para tener una vida sexual satisfactoria. Aunque no siempre es fácil hablar del tema, es algo que vale la pena abordar.
Muchas personas creen que el deseo físico de tener relaciones sexuales es lo que da inicio a la actividad sexual y lleva a la excitación y al orgasmo. Sin embargo, para algunas mujeres hay otros factores más importantes. Hay distintos factores que pueden favorecer la excitación y despertar el deseo sexual, así como otros que pueden disminuirlo.
Por ejemplo, en algunos casos, las mujeres no piensan en las relaciones sexuales principalmente a causa del deseo físico. Es posible que deseen tener relaciones sexuales para fortalecer la cercanía con otra persona, compartir sentimientos o por otros motivos. Esta forma de vivir la sexualidad suele ser más frecuente en las mujeres que están atravesando el período previo a la menopausia, llamado perimenopausia, y en aquellas que ya han pasado por la menopausia.
La satisfacción sexual es diferente para cada persona. Hay muchos aspectos que pueden afectar la respuesta sexual, por ejemplo, la salud, la percepción que una persona tiene de sí misma, los sentimientos hacia la pareja, la educación religiosa y cultural que ha recibido, y cualquier problema que pueda existir en la relación.
Si le preocupa algún aspecto de su vida sexual o si desea mejorarla, un buen primer paso podría ser hablar con su pareja.
Puede que no sea fácil hablar sobre lo que busca en las relaciones sexuales. Sin embargo, compartir sus pensamientos y expectativas con su pareja puede ayudar a ambos a disfrutar más de las relaciones sexuales.
Para empezar:
Cuando hable sobre sus necesidades sexuales, trate de que sea lo más específico posible. A continuación, se presentan algunos temas que puede abordar:
El deseo sexual y las necesidades sexuales pueden variar. Hay muchos factores que pueden afectar el interés de una persona en las relaciones sexuales, como el estrés, una enfermedad, el envejecimiento, la familia, la profesión y los compromisos sociales. Cualquiera sea la causa, las diferencias en el deseo sexual entre los miembros de la pareja pueden a veces derivar en sentimientos de aislamiento, frustración, rechazo o resentimiento.
Es importante hablar de lo siguiente:
Si toma un medicamento que pueda afectar su deseo sexual, consulte al profesional de atención médica. Pregunte si hay otro medicamento que pueda probar.
Si un síntoma físico, como la sequedad vaginal o el dolor, dificulta disfrutar de las relaciones sexuales, suele haber tratamientos disponibles. Hable con el profesional de atención médica sobre sus alternativas. Por ejemplo, un lubricante o un medicamento puede ayudar con la sequedad vaginal, el dolor durante las relaciones sexuales y otros síntomas que pueden presentarse debido a los cambios hormonales de la perimenopausia y la menopausia.
Si tiene inquietudes sobre las relaciones sexuales que no puede resolver por su cuenta, un profesional de atención médica o un terapeuta especializado en sexualidad puede ser un recurso valioso para ayudarle a abordarlas.
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