Comprender el dolor

Sabes lo que es sentir dolor. El malestar puede adoptar muchas formas, ya sea el escozor de una quemadura, el dolor diario de la artritis o un dolor de cabeza pulsátil. Pero tal vez no estés consciente de la ciencia que explica por qué te duele.

El dolor implica una interacción compleja entre nervios especializados, la médula espinal y el encéfalo. Imagina un sistema de tráfico complicado, con rampas de entrada, diferentes velocidades, semáforos, condiciones climáticas y viales variables, un centro de control de tráfico, un sistema de respuesta a emergencias y más. Y el vehículo en el circulas también marca una diferencia, porque la experiencia del dolor varía según la persona.

El dolor es tanto físico como emocional. Implica aprendizaje y memoria. La forma en que te sientes y reaccionas al dolor depende de lo que lo causa, así como de muchos factores personales.

Acute versus chronic pain

There are two major categories of pain. Pain can be short term (acute) or long term (chronic):

  • Acute pain is a severe or sudden pain that resolves within a certain amount of time. You might feel acute pain when you have an illness, injury or surgery.
  • Chronic pain is persistent, lasting for months or even longer. Chronic pain is considered a health condition in itself.

With acute pain, you typically know exactly where and why it hurts. Your elbow burns after a scrape or you feel pain at the site of a surgical incision. Acute pain is triggered by tissue damage. Its purpose is to alert you to injury and protect you from further harm.

With chronic pain, you might not know the reason for the pain. For example, an injury has healed, yet the pain remains — and might even become more intense. Chronic pain can also occur without any indication of an injury or illness.

Causas de dolor

En el nivel más básico, el dolor comienza cuando se estimulan determinadas terminaciones nerviosas. Esto puede deberse a daños en los tejidos corporales, como cuando te cortas. El dolor también puede ser el resultado de daños o alteraciones de los nervios mismos. A veces, el dolor se produce sin una causa conocida o mucho después de que la lesión ha sanado.

El dolor puede afectar cualquier parte de tu cuerpo. Algunas de las formas más comunes de dolor son el dolor de espalda y cuello, dolor en las articulaciones, dolores de cabeza, dolor por daño a los nervios, dolor por una lesión, dolor oncológico y afecciones relacionadas con el dolor, como la fibromialgia (un trastorno que causa dolor musculoesquelético generalizado).

Dolor debido al daño tisular

El dolor es la forma que tiene tu cuerpo de alertarte sobre el peligro y hacerte saber lo que está sucediendo en tu cuerpo. Percibes el dolor a través de las células nerviosas sensoriales. Son el mismo tipo de células que transmiten información de los sentidos, al permitirte oler, ver, oír, saborear y tocar.

Las células nerviosas que responden al dolor forman parte del sistema nervioso periférico, que incluye todos los nervios del cuerpo excepto los de la médula espinal y el cerebro (el sistema nervioso central). Las células nerviosas periféricas se alinean en una red de fibras que transportan mensajes desde la piel, los músculos y los órganos internos hasta la médula espinal y el cerebro. Los mensajes toman la forma de corrientes eléctricas e interacciones químicas.

Ilustración del tendido de los nervios a lo largo del cuerpo

El sistema nervioso periférico está compuesto por todos los nervios del cuerpo, además de los nervios del cerebro y la médula espinal. Funciona como un transmisor de información entre el cerebro y los miembros. Por ejemplo, si tocas una cocina caliente, las señales de dolor viajan desde el dedo al cerebro en una fracción de segundo. Al mismo tiempo, el cerebro le indica a los músculos del brazo y de la mano que quiten el dedo de la cocina caliente.

Las fibras nerviosas periféricas tienen terminaciones especiales capaces de sentir diferentes tipos de estímulos dañinos, es decir, cualquier cosa que dañe o amenace con dañar los tejidos del cuerpo. Podría tratarse de un corte, de presión, calor, inflamación o, incluso, de cambios químicos. Tanto las lesiones como las enfermedades y las cirugías pueden provocar daños en el tejido.

Estas terminaciones nerviosas especializadas se llaman nociceptores. Hay millones de ellos en la piel, los huesos, las articulaciones, los músculos y los tejidos conectivos, y también en las membranas protectoras que rodean los órganos internos.

En respuesta al daño del tejido, los nociceptores presentes en la fuente del daño transmiten mensajes de dolor en forma de impulsos eléctricos. Estos mensajes de dolor viajan por un nervio periférico hacia la médula espinal.

Este tipo de dolor se conoce como "dolor nociceptivo". Este dolor puede ser leve o intenso. Puede ser punzante, lacerante, palpitante, ardiente, de escozor, de hormigueo, persistente, sordo o poco intenso. ¡Ay!

La vía del dolor

En la médula espinal, las células nerviosas especializadas filtran y priorizan los mensajes de los nervios periféricos. Estas células nerviosas actúan como puertas, ya que controlan qué mensajes llegan al cerebro, a qué velocidad y con qué fuerza. El dolor intenso, como el de una quemadura, se procesa como una advertencia urgente, que genera que los músculos alejen la mano de la estufa. Algunos mensajes de dolor, como de un rasguño o un malestar estomacal, se transmiten más lentamente o con menos fuerza.

Desde la médula espinal, los mensajes de dolor viajan al cerebro. Tu cerebro responde al enviar mensajes que promueven el proceso de curación. Por ejemplo, el cerebro puede indicar a tu sistema nervioso autónomo, que controla el flujo sanguíneo, que envíe glóbulos blancos y plaquetas adicionales para ayudar a reparar el tejido en el sitio de la lesión. Tu cerebro también puede indicar la liberación de sustancias químicas que suprimen el dolor.

La vía del dolor

El dolor surge de una serie de cambios eléctricos y químicos complejos que involucran los nervios periféricos, la médula espinal y el cerebro.

Dolor provocado por daño en los nervios

En ocasiones, el dolor es consecuencia del daño que sufre uno o más nervios periféricos o raquídeos. Esto puede suceder como resultado de un accidente, una infección, una cirugía o una enfermedad. Los nervios dañados se activan en el momento equivocado y envían señales de dolor en forma espontánea, en vez de hacerlo como respuesta a una lesión.

Este tipo de dolor, llamado dolor neuropático, suele describirse como una sensación de ardor, congelamiento, adormecimiento u hormigueo. También puede producir una sensación de que te están clavando alfileres y agujas. Cuando hay daños en los nervios pequeños de las manos y de los pies por causa de la diabetes, se produce una forma frecuente de dolor neuropático que causa una dolorosa sensación de ardor.

Se produce otra forma de dolor neuropático cuando las vías del dolor en los nervios periféricos y en la médula espinal se activan en forma persistente. Este proceso, llamado sensibilización, amplifica el mensaje de dolor. Está fuera de proporción o inclusive desconectado de la enfermedad o de la lesión original. Esto es lo que sucede en lo que se conoce como dolor de la extremidad fantasma; aún cuando ya no está más presente la extremidad lesionada, las vías de transmisión del dolor a lo largo de los nervios todavía están activadas, como si la extremidad todavía estuviera presente.

Other influences on pain

An injury or illness that is extremely painful for one person might be only slightly bothersome for another. Why is this? A person's response to pain is heavily influenced by many individual traits, as well as psychological, emotional and social factors.

When pain messages reach your brain, they pass through the emotional and thinking regions, as well as the physical sensation region. A person's experience of pain is shaped by the complex emotional and cognitive processing that accompanies the physical damage or sensation. So pain really is in your head as well as your body.

Factors that can influence how sensitive you are to pain and how you respond to it include:

  • Genetics. Your genetic makeup affects how sensitive your body is to pain signals and how you perceive pain. Some evidence suggests that the tendency to develop neuropathic pain after a nerve injury also can have a strong genetic component. Genetic factors will also influence your response to pain medications.
  • Gender. Women report more frequent pain, more severe levels of pain and longer-lasting pain than men do. It's not known whether this is due to biological differences or psychological and social factors.
  • Long-term health problems. Many chronic illnesses and conditions, such as fibromyalgia, migraine headaches and irritable bowel syndrome, are associated with pain.
  • Psychological factors. Pain is more prevalent in individuals with depression, anxiety or low self-esteem. An exaggerated pessimism or "catastrophizing" of pain can also make it worse.
  • Social factors. Stress and social isolation add to the experience of pain. Research also suggests that lower education levels, lower income and being unemployed are linked to a higher prevalence of pain.
  • Past experiences. Your memories of past painful experiences can influence your current experiences. If you had a bad experience with a dentist or have never been to a dentist and are very nervous about it, even a minor probe can produce a strong pain response. And pain itself can predispose you to more pain: The most consistent risk factor for developing a painful condition is a previous episode of pain.
  • Other individual factors. Your upbringing, coping strategies and general attitude can affect how you interpret pain messages and how you tolerate pain. So can your expectations as to how you "think" you should feel or react.

The impact of pain

Pain is common and complex — and a burden. Pain interferes with your ability to take part in your daily activities. It can negatively affect your relationships and interactions with others. It can sap your energy and make you feel less healthy overall. The more severe the pain, the heavier a toll it takes on your well-being.

Fortunately, many different treatment options are available to help manage both acute pain and chronic pain. Your attitude and lifestyle will also play a key role. If you approach any painful condition with a positive attitude and a willingness to change, you're likely to be successful in coping with your pain.

July 02, 2019

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