Tratamiento del carcinoma de células renales

Es posible que la cirugía sea el único tratamiento que necesitas. Pero, si el cáncer es avanzado o ha regresado, hay otras opciones.

El tratamiento del carcinoma de células renales suele comenzar con la cirugía para extirpar el cáncer. Si está localizado (en estadios I, II o III), posiblemente este sea el único tratamiento que necesites. Si el cáncer está avanzado (estadio IV) es posible que el equipo de atención médica te recomiende más tratamientos.

El tratamiento depende de tu salud general, del estadio en el que esté el cáncer y de tus preferencias personales.

Tratamiento del cáncer localizado

Para el carcinoma de células renales localizado, la cirugía es el tratamiento principal, aunque a veces se utilizan procedimientos no quirúrgicos, como el calor y el frío.

Cirugía

El objetivo de la cirugía es extirpar el cáncer mientras se conserva la función renal normal, cuando esto sea posible.

Los procedimientos utilizados comprenden lo siguiente:

  • Extirpación del riñón afectado (nefrectomía). En una nefrectomía completa (radical), se extrae todo el riñón y una pequeña porción del tejido sano que lo rodea. También se pueden extirpar otros tejidos cercanos como ganglios linfáticos, glándulas suprarrenales u otras estructuras.

    Este procedimiento se realiza mediante un solo corte o incisión en el abdomen o el costado del cuerpo (nefrectomía abierta) o mediante una serie de pequeñas incisiones en el abdomen (nefrectomía laparoscópica o laparoscópica robótica).

  • Eliminación del tumor (nefrectomía parcial). Durante la cirugía, se extirpan el tumor y un pequeño margen del tejido sano que lo rodea. Esto se realiza como un procedimiento abierto, por vía laparoscópica o con asistencia robótica.

    La nefrectomía parcial es un tratamiento común para los tumores renales malignos de tamaño pequeño y puede ser una opción en el caso de que tengas un solo riñón. Cuando es posible, se prefiere este enfoque y no una nefrectomía completa, para conservar la función renal y reducir el riesgo de complicaciones posteriores, como enfermedad renal y la necesidad de diálisis.

Tratamientos no quirúrgicos

A veces, los tumores renales malignos de tamaño pequeño se tratan sin cirugía. Estos procedimientos pueden ser una opción en determinadas situaciones, por ejemplo, si el paciente tiene otros problemas de salud que hagan que la cirugía sea riesgosa.

Las opciones incluyen:

  • Tratamiento para congelar las células cancerosas (crioablación). Durante la crioablación, se inserta una aguja hueca a través de la piel hasta el tumor del riñón. Se usa gas frío en la aguja para congelar las células cancerosas.
  • Tratamiento para calentar las células cancerosas (ablación por radiofrecuencia). Durante la ablación por radiofrecuencia, se inserta una sonda a través de la piel hasta el tumor del riñón. Una corriente eléctrica corre a través de la aguja hacia las células cancerosas, lo que provoca que estas se calienten o se quemen.

Por lo general, no se necesitan tratamientos adicionales, aunque si hay un alto riesgo de que el cáncer reaparezca, el médico puede recomendar un tratamiento con medicamentos.

Tratamiento del cáncer avanzado o recurrente

Es posible que el carcinoma de células renales en estadio IV avanzado que se haya diseminado a otras partes del cuerpo o que haya regresado después del tratamiento no sea curable. Pero los tratamientos pueden ayudar a controlar el cáncer y mantenerte cómodo. Estos tratamientos, que pueden usarse en diferentes combinaciones según tu situación, pueden incluir lo siguiente:

  • Cirugía. Aunque el carcinoma de células renales no se puede extirpar por completo, los cirujanos aún pueden extirpar la mayor cantidad posible. Puede ser necesaria una cirugía adicional para extirpar el cáncer que se ha diseminado a otra área del cuerpo.
  • Terapia dirigida. Los tratamientos con fármacos dirigidos se centran en anomalías específicas de las células cancerosas. Al bloquear estas anomalías, los tratamientos con fármacos con diana específica pueden producir la muerte de las células cancerosas. Por ejemplo, algunos medicamentos pueden dañar los vasos sanguíneos que alimentan el tumor. Tu médico puede recomendar que se examinen las células cancerosas para ver qué medicamentos específicos pueden ser más eficaces. Algunas terapias dirigidas se toman en forma de píldora, mientras que otras se administran a través de un pequeño tubo insertado en una vena (por vía intravenosa).
  • Inmunoterapia. La inmunoterapia utiliza tu sistema inmunitario para combatir el cáncer. El sistema inmunitario que lucha contra las enfermedades de tu cuerpo puede no atacar el cáncer porque las cancerosas producen proteínas que las ayudan a esconderse del sistema inmunitario. La inmunoterapia interfiere en ese proceso. Puedes tomar un medicamento o una combinación de medicamentos administrados a través de un pequeño tubo insertado en una vena (por vía intravenosa).
  • Radioterapia La radioterapia usa haces de energía de gran potencia, de fuentes como los rayos X o los protones, para destruir las células cancerosas. A veces, la radioterapia se utiliza para controlar o reducir los síntomas del cáncer que se ha expandido hacia otras zonas del cuerpo, como el cerebro.
  • Ensayos clínicos. Los ensayos clínicos son estudios de investigación que te dan la oportunidad de probar las últimas innovaciones en el tratamiento del carcinoma de células renales. Algunos ensayos clínicos evalúan la seguridad y la eficacia de los posibles tratamientos. Otros ensayos clínicos tratan de encontrar nuevas formas de prevenir o detectar enfermedades. Si te interesa probar un ensayo clínico, analiza con tu médico los beneficios y los riesgos.
Oct. 13, 2020