La ecografía de diagnóstico, también denominada «sonografía» o «sonografía médica de diagnóstico», es un método de diagnóstico por imágenes que usa ondas de sonido de alta frecuencia para producir imágenes de las estructuras dentro del cuerpo. Las imágenes pueden brindar información valiosa para el diagnóstico y tratamiento de diversas enfermedades y trastornos.

La mayoría de los exámenes por ecografía se realizan con un dispositivo que emite ondas sonoras fuera del cuerpo, aunque algunos exámenes por ecografía comprenden la colocación de un dispositivo dentro del cuerpo.

Las ecografías se utilizan por diversos motivos:

  • Ver el útero y los ovarios de una mujer embarazada y examinar el feto
  • Diagnosticar enfermedades de la vesícula
  • Evaluar el flujo en los vasos sanguíneos
  • Guiar una aguja en una biopsia o tratamiento de tumor
  • Evaluar un bulto en las mamas
  • Examinar la glándula tiroides
  • Diagnosticar algunos tipos de cáncer
  • Mostrar anomalías en la próstata o en los genitales

La ecografía diagnóstica es un procedimiento seguro que utiliza ondas de sonido de baja potencia. No existen riesgos demostrados.

Si bien la ecografía es una herramienta valiosa, tiene sus limitaciones. El sonido no se desplaza bien a través del aire o el hueso, por lo que una ecografía no es efectiva para tomar imágenes de partes del cuerpo que tienen gases en su interior o que están ocultas por los huesos. Para observar estas áreas, tu médico podría solicitar pruebas de diagnóstico por imágenes, como una tomografía computarizada, una resonancia magnética o radiografías.

La mayoría de los estudios ecográficos no requieren preparación, salvo unas pocas excepciones:

  • Para algunos estudios ecográficos, como el de vesícula biliar, el médico podría pedirte que no comas ni bebas durante 6 horas antes del estudio.
  • Otros estudios ecográficos, como el de pelvis, pueden requerir que la vejiga esté llena, por lo tanto el médico podría pedirte que tomes hasta seis vasos de agua dos horas antes del estudio y que no orines hasta que este finalice.

Cuando pidas turno para una ecografía, pregúntale al médico qué instrucciones específicas debes seguir.

Durante una ecografía, puede ser necesario que te quites las alhajas y algunas de tus prendas (o todas), te coloques una bata y te recuestes en una camilla de exploración. Se aplica gel a la piel para evitar que haya bolsas de aire que puedan bloquear la formación de ondas de sonido.

Un técnico especializado (ecografista) presiona un pequeño dispositivo de mano (transductor), aproximadamente del tamaño de una barra de jabón, contra la piel sobre el área que se examina y lo mueve según sea necesario para capturar la imagen. El transductor envía ondas de sonido al cuerpo, recoge las ondas de sonido que rebotan y las envía a una computadora que crea las imágenes.

Algunas ecografías se realizan dentro del cuerpo. Se conecta un transductor a una sonda que se inserta en un orificio natural del cuerpo. Estos son algunos ejemplos de estos exámenes:

  • Ecocardiograma transesofágico. Se inserta un transductor en el esófago (generalmente con sedación) para obtener imágenes del corazón.
  • Ecografía transrectal. Se inserta un transductor en el recto del hombre para ver la próstata.
  • Ecografía transvaginal. Se inserta un transductor en la vagina de la mujer para ver el útero y los ovarios.

La ecografía suele ser indolora. Sin embargo, puedes experimentar una leve molestia a medida que el ecografista guía el transductor por el cuerpo, en especial si se requiere que tengas la vejiga llena.

Una ecografía típica toma entre 30 minutos y 1 hora.

Cuando se completa el estudio, un médico especializado en la interpretación de imágenes (radiólogo) las analiza y envía un informe al médico. Tu médico compartirá los resultados contigo.

Podrás retomar tus actividades normales inmediatamente después de una ecografía.

Jan. 24, 2015