Descripción general

Los tubos auditivos (tubos de timpanostomía, tubos de ventilación, tubos de ecualización de presión) son pequeños cilindros huecos, usualmente hechos de plástico o metal, que se insertan quirúrgicamente en el tímpano. Un tubo auditivo crea una vía respiratoria que ventila el oído medio y evita la acumulación de líquidos detrás del tímpano.

Los tubos auditivos se recomiendan a menudo para los niños que tienen acumulación persistente de líquido detrás del tímpano, especialmente si el trastorno causa pérdida de la audición y afecta el desarrollo del habla. El médico de tu hijo también podría recomendarte tubos auditivos si tu hijo tiene infecciones frecuentes en el oído.

La mayoría de los tubos auditivos se salen solos dentro de los seis a nueve meses, y los agujeros se cierran por sí mismos. Algunos tubos deben retirarse, y es posible que algunos agujeros deban cerrarse quirúrgicamente.

Por qué se realiza

Con frecuencia se utiliza un tubo para oídos a fin de proporcionarle drenaje y ventilación a largo plazo al oído medio que ha tenido acumulación constante de líquido, o infecciones crónicas o frecuentes.

Ventilación normal del oído

La ventilación del oído medio se logra normalmente a través de las trompas de Eustaquio, un par de tubos estrechos que se extienden desde cada oído medio hasta la parte superior trasera de la garganta. El extremo de las trompas en la garganta se abre y se cierra para lo siguiente:

  • Regular la presión de aire en el oído medio
  • Renovar el aire en el oído
  • Drenar las secreciones normales del oído medio

La hinchazón, la inflamación y la mucosidad de las trompas de Eustaquio causadas por una infección o una alergia en las vías respiratorias altas pueden obstruirlas, lo que provoca la acumulación de líquido en el oído medio. Este problema es más frecuente en niños, en parte porque sus trompas de Eustaquio son más estrechas y más horizontales, factores que hacen que sea más difícil su drenaje y más probable su obstrucción.

Ventilación con tubos de drenaje

Los tubos de drenaje proporcionan una vía respiratoria alternativa para mantener el aire en el oído medio revitalizado, permitir el drenaje normal y nivelar la presión dentro del oído. Los tubos se utilizan con mayor frecuencia en niños con uno de los siguientes trastornos:

  • Líquido atrapado detrás del tímpano que resulta en inflamación y acumulación de líquido (efusión) en el oído medio sin infección bacteriana ni viral. Esto puede suceder porque la acumulación de líquidos persiste incluso después de que se haya resuelto la infección en el oído. También puede suceder debido a una disfunción o bloqueo no infeccioso de las trompas de Eustaquio.
  • La pérdida de la audición con frecuencia es el resultado de una otitis media con efusión. La pérdida de la audición puede conducir a demoras en el desarrollo del habla, problemas de comunicación, problemas de comportamiento y mal desempeño escolar.
  • Las infecciones del oído medio se consideran frecuentes si se producen tres o más episodios diferentes en seis meses o cuatro o más episodios en un año. Los tubos de drenaje pueden ayudar a prevenir infecciones recurrentes.
  • Las infecciones crónicas del oído medio son infecciones a largo plazo del oído medio que no mejoran con tratamiento con antibióticos.
  • La otitis media con supuración crónica es una infección persistente del oído que con frecuencia resulta en el desgarro o la perforación del tímpano.

Riesgos

La colocación del tubo en el oído es un procedimiento relativamente seguro con un bajo riesgo de complicaciones graves. Algunos de los posibles riesgos son:

  • Sangrado e infección
  • Drenaje persistente de líquido
  • Tubos bloqueados por secreciones de sangre, mucosidad u otras secreciones
  • Formación de cicatrices o debilitamiento del tímpano
  • Tubos que se salen demasiado pronto o que permanecen demasiado tiempo
  • Incapacidad del tímpano para cerrar después de que el tubo se salga o se retire

Anestesia

Por lo general, la cirugía para la colocación del tubo auditivo requiere anestesia general, que también conlleva algunos riesgos. Si bien los riesgos de la anestesia son muy bajos en los niños que, en los demás aspectos, son sanos, entre los posibles problemas se encuentran:

  • Reacción alérgica
  • Dificultades para respirar
  • Irregularidades cardíacas
  • Náuseas o vómitos después del procedimiento

Cómo te preparas

Recibirás instrucciones del hospital sobre cómo preparar a tu hijo para la cirugía de colocación de los tubos de drenaje.

La información que deberás proveer consiste en:

  • Todos los medicamentos que toma habitualmente tu hijo
  • Los antecedentes personales o familiares de tu hijo de reacciones adversas a la anestesia
  • Alergia conocida u otras reacciones negativas a medicamentos como antibióticos

Preguntas para hacerle a tu médico o al personal del hospital:

  • ¿Cuándo tendrá mi hijo que comenzar el ayuno?
  • ¿Cuáles son los medicamentos que puede tomar antes de la cirugía?
  • ¿Cuándo debemos llegar al hospital?
  • ¿Dónde debemos registrarnos?
  • ¿De cuánto es el tiempo de recuperación esperado?
  • ¿Cómo se administrará la anestesia —con una máscara facial, inyección o vía intravenosa— y quién la administrará?

Algunas ideas para ayudar a tu hijo en la preparación son:

  • Comienza a hablar sobre la visita al hospital unos días antes del procedimiento.
  • Explícale que el procedimiento ayudará a que sus oídos se sientan mejor y pueda escuchar con mayor facilidad.
  • Explícale que un medicamento especial lo ayudará a dormir durante la cirugía.
  • Permite que tu hijo elija su juguete preferido, como una manta o un animal de peluche, para que pueda llevar al hospital.
  • Explícale que estarás presente durante el procedimiento.

Lo que puedes esperar

Antes del procedimiento

La cirugía de colocación de tubos para oídos la realiza un cirujano especializado en trastornos de oído, nariz y garganta.

Anestesia

El cirujano suele realizar el procedimiento con anestesia general, de manera que tu hijo no esté consciente de nada durante la cirugía. El medicamento anestésico se podrá inhalar a través de una máscara, inyectar en una vena o ambos; y lo administra un médico especializado en anestesias (anestesiólogo).

El equipo quirúrgico coloca varios monitores en el cuerpo de tu hijo para asegurarse de que su frecuencia cardíaca, su presión arterial y su oxígeno en sangre permanezcan en niveles seguros a lo largo del procedimiento. Estos monitores comprenden un brazalete para tomar la presión arterial en el brazo de tu hijo y los electrodos del monitor para el corazón adheridos en el pecho.

Durante el procedimiento

El procedimiento suele tardar alrededor de 15 minutos. El cirujano:

  • Hace una pequeña incisión en el tímpano (miringotomía) con un pequeño bisturí o láser
  • Succiona los líquidos del oído medio
  • Introduce el tubo en el orificio del tímpano

Después del procedimiento

Después de la cirugía, tu hijo pasa a una sala de recuperación donde el equipo de atención médica estará atento a las complicaciones de la cirugía y la anestesia. Si no hay complicaciones, tu hijo podrá regresar a casa en unas horas.

Estará somnoliento e irritable durante el resto del día y quizá con náuseas debido a la anestesia. En la mayoría de los casos, los niños reanudan sus actividades regulares en el plazo de 24 horas después de la cirugía.

La pérdida de la audición provocada por líquidos en el oído medio se resuelve de inmediato con cirugía.

Atención de seguimiento

El médico de tu hijo te avisará sobre la atención de seguimiento después de la colocación del tubo de drenaje.

Atención de seguimiento estándar

Si tu hijo no tiene complicaciones:

  • Se programará una consulta de seguimiento inicial en las primeras dos a cuatro semanas después del procedimiento. En ese momento, el otorrinolaringólogo de tu hijo controlará la ubicación adecuada y el funcionamiento de los tubos. Se programarán otras consultas de seguimiento con el otorrinolaringólogo o con el médico de atención médica primaria de tu hijo en intervalos de cuatro a seis meses.
  • El otorrinolaringologo de tu hijo puede recetar gotas para minimizar la secreción de líquidos del oído. Completa el tratamiento, según lo indica el médico, aunque no aparezcan problemas de drenaje.
  • Si el niño tenía una pérdida de la audición antes del procedimiento, el médico también solicitará una prueba de audición (audiograma) para evaluar los resultados de la audición con posterioridad.
  • El médico de tu hijo puede recomendar el uso de tapones para los oídos durante la natación o el baño.

Cuándo comunicarte con el médico

Los motivos para consultar al otorrinolaringólogo de tu hijo fuera de las consultas de seguimiento programadas comprenden:

  • Secreción amarilla, marrón o con sangre del oído (otorrea) que permanece durante más de una semana.
  • Dolor persistente, problemas de audición o problemas de equilibrio.

Resultados

Los tubos de drenaje restauran la ventilación y el drenaje del oído. La colocación del tubo de drenaje con frecuencia resulta en:

  • Menor riesgo de infecciones de oído
  • Audición mejorada o restaurada
  • Habla mejorada
  • Mejor comportamiento y problemas de sueño relativos a infecciones de oído frecuentes o persistentes

Incluso con los tubos de drenaje, tu hijo puede contagiarse una infección de oído ocasional.

En general, los tubos de drenaje permanecen en el tímpano de seis a nueve meses y luego se caen solos. A veces, un tubo que no cae debe ser extraído mediante una cirugía. En algunos casos, el tubo del oído se cae muy rápido y se debe colocar otro.

April 19, 2016
References
  1. Ear tubes (Tubos para oídos). American Academy of Otolaryngology — Head and Neck Surgery (Academia Estadounidense de Otorrinolaringología — Cirugía de cabeza y cuello). http://www.entnet.org/content/ear-tubes. Último acceso: 11 de enero de 2016.
  2. Ear infections in children (Infecciones del oído en niños). National Institute on Deafness and Other Communication Disorders (Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación). http://www.nidcd.nih.gov/health/hearing/pages/earinfections.aspx. Último acceso: 9 de enero de 2016.
  3. Longo DL, et al., eds. Sore throat, earache, and upper respiratory symptoms (Dolor de garganta y oído y síntomas en las vías respiratorias altas). En: Harrison’s Principles of Internal Medicine (Principios de Medicina Interna de Harrison). 19.ª ed. Nueva York, N.Y.: McGraw-Hill Education; 2015. http://accessmedicine.com. Último acceso: 20 de enero de 2016.
  4. Questions to ask before your child’s surgery (Preguntas para hacer antes de la cirugía de tu hijo). American Society of Anesthesiologists (Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos). http://www.asahq.org/lifeline/anesthesia%20topics/questions%20to%20ask%20before%20your%20childs%20surgery. Último acceso: 20 de enero de 2016.
  5. Esherick JS, et al. Disease management (Control de enfermedades). En: Current Practice Guidelines in Primary Care 2015 (Pautas prácticas actuales en la atención primaria 2015). Nueva York, N.Y.: McGraw-Hill Education; 2015. http://accessmedicine.com. Último acceso: 20 de enero de 2016.
  6. Otitis media (secretory) (Otitis media [secretora]). Merck Manual Professional Version (Versión para profesionales del Manual Merck). http://www.merckmanuals.com/professional/ear,-nose,-and-throat-disorders/middle-ear-and-tympanic-membrane-disorders/otitis-media-(secretory). Último acceso: 20 de enero de 2016.

Tubos para oídos