¿Por qué tu hijo adolescente está tan cansado?

Los ciclos de sueño de los adolescentes pueden parecer de otro mundo. Comprende por qué el sueño de los adolescentes es un desafío, y qué puedes hacer para fomentar un mejor sueño para ellos.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Es típico que los adolescentes deseen quedarse despiertos hasta tarde y no quieran levantarse temprano. Si tu hijo adolescente no es la excepción, descubre cuáles son las causas de este comportamiento y cómo puedes ayudarlo a dormir mejor, a partir de esta noche.

El reloj interno de un adolescente

Todos tenemos un reloj interno que influye en la temperatura corporal, en los ciclos de sueño, en el apetito y en los cambios hormonales. Los procesos biológicos y psicológicos que siguen el ciclo de este reloj interno de 24 horas se denominan «ritmos circadianos». La pubertad modifica el reloj interno de un adolescente, lo que produce retrasos de los momentos de somnolencia y de alerta.

Cuando el sueño es insuficiente

La mayoría de los adolescentes necesitan unas 8 a 10 horas de sueño nocturno y, a veces, más para mantener un estado de alerta óptimo durante el día. Sin embargo, pocos adolescentes duermen realmente tanto con regularidad, debido a factores tales como los trabajos de medio tiempo, las clases por la mañana temprano, las tareas escolares, las actividades extracurriculares, las exigencias sociales y el uso de computadoras y otros dispositivos electrónicos.

La privación del sueño podría parecer algo sin importancia, pero puede tener consecuencias graves. El cansancio en los adolescentes puede provocarles dificultad para concentrarse y aprender, incluso para mantenerse despiertos en clase. Dormir muy poco también podría contribuir a cambios del estado de ánimo y a problemas de conducta. Conducir somnoliento puede provocar accidentes graves, incluso mortales.

Restablecer el reloj

Si tu hijo adolescente no duerme lo suficiente, puedes probar algunas medidas para ayudarlo. Por ejemplo:

  • Sigue una rutina. Aunque no sea una tarea fácil, trata de que tu hijo mantenga horarios de acostarse y de despertarse durante los fines de semana que solo difieran en dos horas respecto de los horarios de los días de semana. Prioriza las actividades extracurriculares y controla el tiempo que tu hijo destina a la vida social durante la noche según sea necesario. Si tu hijo adolescente trabaja, limita las jornadas de trabajo a no más de 16 a 20 horas por semana.
  • Prohíbe las siestas largas. Si tu hijo adolescente está somnoliento durante el día, una siesta de 30 minutos después de la escuela puede ser reparadora. Pero ten cuidado. Las siestas prolongadas durante el día pueden hacer que sea más difícil conciliar el sueño por la noche.
  • Controla el consumo de cafeína. Una dosis de cafeína puede ayudar a tu hijo adolescente a mantenerse despierto en clase, pero los efectos son momentáneos, y una cantidad excesiva de cafeína puede interferir en el buen sueño nocturno.
  • Crea una atmósfera de calma. Motiva a tu hijo para que se relaje por la noche con una ducha caliente, un libro u otras actividades relajantes.
  • Aprende cuándo es necesario desconectarse. Quita el televisor de la habitación de tu hijo adolescente. Minimiza el uso de dispositivos electrónicos una hora antes del momento de acostarse.
  • Ajusta la iluminación. Si tu hijo adolescente usa un teléfono o una tableta cuando se aproxima la hora de acostarse, debes decirle que le baje el brillo a la pantalla y que sostenga el dispositivo lejos del rostro para reducir el riesgo de sufrir alteraciones del sueño. Por la mañana, haz que tu hijo adolescente se exponga a la luz. Estas señales simples pueden ser de ayuda para indicar cuándo es momento de dormir y cuándo es momento de despertarse.

En general, no se recomienda el consumo de pastillas para dormir y de otros medicamentos. Para muchos adolescentes, los cambios en el estilo de vida pueden mejorar el sueño de manera eficaz.

¿Hay algo más?

En algunos casos, la somnolencia diurna excesiva puede ser un signo de un problema, entre ellos, los siguientes:

  • Efectos secundarios de los medicamentos. Muchos medicamentos, incluso los de venta libre para el resfriado o la alergia y los recetados para tratar la depresión y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), pueden interrumpir el sueño.
  • Insomnio o alteración en el reloj biológico. Si tu hijo adolescente tiene problemas para conciliar el sueño o para permanecer dormido, es probable que luche contra la somnolencia durante el día.
  • Depresión. Dormir demasiado o muy poco es un signo frecuente de depresión.
  • Apnea obstructiva del sueño. Cuando los músculos de la garganta pierden firmeza durante el sueño, impiden que el aire se mueva libremente a través de la nariz y la tráquea. Esto puede interferir en la respiración e interrumpir el sueño. Es probable que notes ronquidos fuertes o pausas periódicas en la respiración, por lo general, seguidos de resoplidos y más ronquidos.
  • Síndrome de las piernas inquietas. Esta afección provoca una sensación «extraña» en las piernas y un impulso irresistible de moverlas, normalmente durante la noche o cerca de la hora de acostarte. La incomodidad y el movimiento pueden interrumpir el sueño.
  • Narcolepsia. La somnolencia durante el día repentina, por lo general, solo durante un período corto, puede ser un signo de narcolepsia. Los episodios de narcolepsia pueden ocurrir en cualquier momento, incluso en el medio de una conversación. También es posible que ocurran ataques de debilidad muscular repentinos en respuesta a emociones, como la risa, la ira o la sorpresa.

Si te preocupa la somnolencia durante el día o los hábitos de sueño de tu hijo, comunícate con su médico. Si tu hijo está deprimido o tiene un trastorno del sueño, un tratamiento adecuado puede ser la clave para que duerma bien durante la noche.

June 13, 2018 See more In-depth