Pérdida de peso en los adolescentes: los hábitos saludables son importantes

Los hábitos saludables son la clave para la pérdida de peso en los adolescentes. Muéstrale el camino a tu hijo adolescente con este práctico plan para lograr el éxito.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

La obesidad entre los adolescentes es un problema grave y generalizado. El exceso de peso y la obesidad pueden contribuir a problemas de salud durante la adolescencia, a un mayor riesgo de obesidad en la edad adulta y a un riesgo de por vida de enfermedades como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes. Las investigaciones sugieren que la mejor estrategia para ayudar a los adolescentes a perder peso es promover hábitos alimenticios y actividades saludables.

Impacto social y psicológico

Es probable que los adolescentes estén tan preocupados por el exceso de peso como sus padres. Los niños a menudo son objeto de burlas e intimidaciones por su peso. Los estudios también muestran que un adolescente con un peso poco saludable corre un alto riesgo de tener autoestima baja, depresión y una peor calidad de vida en general.

La obesidad y el hostigamiento acerca del peso están relacionados con el riesgo de desarrollar trastornos alimentarios y hábitos alimentarios poco saludables, como saltearse comidas, comer compulsivamente, períodos de inanición y vómitos autoinducidos.

Hablar sobre el peso

Aunque probablemente quieras hablar con tu hijo sobre su peso, la investigación ha demostrado que hablar del tema no genera una pérdida de peso ni en decisiones saludables entre los adolescentes. El hablar sobre el peso puede incluir que los padres hablen sobre su propia necesidad de perder peso o que hablen sobre el peso de su hijo. Burlarse y hacer bromas sobre el peso de un niño en la familia es particularmente dañino. Incluso hablar con las mejores intenciones sobre el peso de tu hijo o fomentar la pérdida de peso ha demostrado tener efectos negativos. Es posible que el adolescente aún perciba estas conversaciones como hirientes o sentenciosas.

De hecho, la charla sobre el peso —tanto la burla como el comentario bien intencionado— se asocia con problemas de peso continuos, aumento de peso, hábitos dietéticos poco saludables y un riesgo de trastornos alimentarios. Sin embargo, las conversaciones y estrategias que se centran en hábitos alimenticios y actividades saludables promueven la pérdida y el control del peso.

Riesgos de la dieta

Los estudios han demostrado que las dietas de los adolescentes (restringir las calorías para bajar de peso) aumentan el riesgo de padecer obesidad y trastornos alimentarios. Las dietas en los adolescentes con frecuencia están relacionadas con restringir los nutrientes esenciales de los alimentos, saltarse comidas, pasar hambre, comer en exceso, autoinducir el vómito y otros hábitos alimenticios de alto riesgo. El uso de píldoras para bajar de peso o laxantes no genera hábitos alimenticios saludables.

Estrategias familiares para una alimentación saludable

Las mejores estrategias para la pérdida y el control del peso se centran en opciones saludables para toda la familia, en la que los padres sirven como modelos para seguir. Algunos de ellos son los siguientes:

  • Desayunar. Los adolescentes que desayunan, en comparación con los que no desayunan, obtienen más nutrientes esenciales y tienen mejores hábitos alimenticios en general. Los alimentos integrales, las frutas y los productos lácteos bajos en grasa son buenas opciones para el desayuno.
  • Comer en familia. Las comidas familiares más frecuentes en el hogar se asocian con una mejor dieta con frutas y vegetales, alimentos ricos en calcio y fibra. Las comidas familiares también se relacionan con menos hábitos alimenticios malos, como saltarse comidas o darse atracones.
  • Planificar y cocinar juntos. Ir de compras, planificar las comidas y prepararlas con los niños les permite aprender, practicar y tener hábitos saludables.
  • Proveer colaciones saludables. Ten a mano colaciones saludables, como frutas, vegetales, humus, pipocas con aire y queso bajo en grasa.
  • Servir bebidas saludables. Sirve agua, agua con gas y leche descremada o baja en grasa. No te abastezcas de gaseosas o bebidas dulces.
  • Limitar el tiempo frente a una pantalla. Evita las comidas y las colaciones frente al televisor o la computadora. La extensión del tiempo frente a la pantalla se asocia con una mala selección de bebidas y colaciones.
  • Elegir porciones saludables. Sirve porciones más pequeñas de carnes y lácteos, y sirve porciones más grandes de frutas, vegetales y cereales integrales.

Promoción de la actividad

Los adolescentes necesitan unos 60 minutos de actividad física al día, pero eso no significa necesariamente 60 minutos enteros de una sola vez. Para los adolescentes que son más pesados, la actividad física puede ser un desafío porque pueden ser conscientes de sus capacidades físicas. Puedes apoyar a tu hijo y ayudarlo a alcanzar la meta con las siguientes estrategias:

  • Enfatiza la actividad, no el ejercicio. La actividad de tu adolescente no tiene que ser un programa de ejercicio estructurado; el objetivo es simplemente ponerse en movimiento. Caminar, montar en bicicleta o bailar pueden ser excelentes para quemar calorías y mejorar el estado físico. Asigna tareas domésticas que requieran movimiento físico.
  • Encuentra actividades que le gusten a tu adolescente. Si tu adolescente tiene inclinaciones artísticas, ve de excursión para recoger hojas para un collage. ¿A tu hijo adolescente le gusta la lectura? Camina o ve en bicicleta a la biblioteca por un libro. A un niño que no tenga interés en jugar un deporte organizado aún podría gustarle jugar a la pelota contigo en un parque.
  • Si quieres un adolescente activo, tienes que ser activo. Encuentra actividades divertidas que toda la familia pueda hacer junta. Nunca haz que el ejercicio parezca un castigo o una tarea. Deja que cada miembro de la familia se turne para elegir la actividad del día o de la semana. Considera la posibilidad de practicar bateo, bolos o natación. Lo que importa es que estés activo.
  • Limita el tiempo frente a las pantallas. Limita el tiempo frente a las pantallas, aparte del trabajo escolar, a no más de dos horas al día. Establece buenos hábitos electrónicos para toda la familia, tales como limitar el tiempo que los padres pasan frente a la pantalla, no usar teléfonos o aparatos electrónicos a la hora de acostarse o durante las comidas, y apagar los aparatos y guardarlos cuando no estén en uso.
  • Actividad de seguimiento. Cierta evidencia sugiere que los rastreadores electrónicos de ejercicio físico pueden ayudar a que los adolescentes establezcan metas y autocontrolen sus niveles de actividad, particularmente cuando son parte de un plan general para apoyar una alimentación saludable y las opciones de actividad.

El papel del médico

Lleva a tu hijo a las visitas anuales de bienestar. El médico puede aconsejar sobre hábitos de alimentación saludable, sugerir metas razonables para aumentar las actividades y controlar la evolución de los resultados de salud en general.

March 03, 2020 See more In-depth