La depresión universitaria es un problema común. Comprenda por qué el paso a la universidad hace que los adultos jóvenes sean sensibles a la depresión y qué puede hacer usted sobre ese tema.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Ayudar a tu hijo con esta transición emocional a la universidad puede ser un gran compromiso. Aprende a identificar si tu hijo enfrenta algún problema en esta nueva etapa de su vida y qué puedes hacer para ayudarlo.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. La depresión universitaria no es un diagnóstico clínico. En lugar de ello, la depresión universitaria es aquella que comienza cuando los estudiantes están en la universidad.

Los estudiantes universitarios se enfrentan a desafíos, presiones e inquietudes que les pueden causar grandes preocupaciones. Quizás esta es la primera vez que viven de manera independiente y se sienten tristes. Se adaptan a nuevos horarios y tareas, a la vida con sus compañeros de habitación y tratan de descubrir la pertenencia a esa comunidad. El dinero y las relaciones íntimas también son grandes causantes del estrés. Enfrentar estos cambios durante el paso de la adolescencia a la adultez puede provocar o manifestar la depresión durante la etapa universitaria en algunos adultos jóvenes.

De vez en cuando, muchos estudiantes universitarios se sienten tristes o ansiosos, pero estos sentimientos disminuyen al poco tiempo. En cambio, la depresión afecta los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de una persona, y puede causar una variedad de problemas físicos y emocionales.

Los signos y síntomas que indican que un estudiante puede ser depresivo en la universidad son los siguientes:

  • Sentimientos de tristeza, ganas de llorar, vacío o desesperanza
  • Arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos de poca importancia
  • Pérdida de interés o placer en realizar la mayoría o todas las actividades normales, como pasatiempos o deportes
  • Alteraciones del sueño, como insomnio o dormir demasiado
  • Cansancio y falta de energía, por lo que incluso las tareas cortas requieren un esfuerzo mayor
  • Cambios en el apetito: por lo general, menor apetito y adelgazamiento, pero más antojos de ciertos alimentos y aumento de peso en algunas personas
  • Ansiedad, agitación o inquietud
  • Lentitud para razonar, hablar y hacer movimientos corporales
  • Sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos anteriores o sentimiento de culpabilidad hacia sí mismo por situaciones de las que no es responsable
  • Problemas para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas
  • Pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos o intentos suicidas o suicidio
  • Problemas físicos sin causa aparente, como dolor de espalda o de cabeza

Tu hijo también puede comenzar a tener problemas académicos que no coincidan con su desempeño anterior.

Si tu hijo no vive en el hogar, podría ser difícil ver los signos y síntomas de la depresión. Para los estudiantes universitarios también podría ser difícil pedir ayuda si padecen depresión porque tienen vergüenza o miedo a no adaptarse.

Si crees que tu hijo puede sufrir depresión, habla con él sobre lo que sucede y escúchalo atentamente. Alienta a tu hijo a que comparta sus sentimientos. Además, pídele que programe una cita médica tan pronto como sea posible. Muchas universidades ofrecen servicios de salud mental.

Recuerda, los síntomas de la depresión podrían no mejorar solos y, si la depresión no se trata, puede empeorar. La depresión sin tratar puede causar otras afecciones o problemas de salud mental y física en otros aspectos de la vida. Los sentimientos de depresión pueden interferir en el éxito académico de tu hijo. También pueden aumentar la probabilidad de que tu hijo tenga comportamientos de alto riesgo, por ejemplo, el consumo de alcohol en exceso, el abuso de otras sustancias, las relaciones sexuales riesgosas y el aumento del riesgo de suicidarse.

Además de buscar tratamiento, tu hijo puede tomar medidas que lo hagan sentirse mejor. Por ejemplo, alienta a tu hijo a hacer lo siguiente:

  • Tomárselo con calma. Recomiéndale a tu hijo que evite hacer muchas actividades al mismo tiempo. En lugar de ello, recomiéndale que divida las tareas grandes en otras más pequeñas.
  • Cuidarte a ti mismo. Recomiéndale a tu hijo que haga actividad física todos los días, que se alimente bien, que disfrute de la naturaleza, que duerma bien y que evite las drogas y el alcohol. El consumo de drogas y de alcohol no es la mejor forma de lidiar con el estrés. Recuerda que, cuando las personas abusan de las drogas y del alcohol, se puede manifestar la depresión. Utilizar estimulantes para mantenerse despierto y poder estudiar también puede causar cambios en el estado de ánimo.
  • Busca apoyo. Recomiéndale a tu hijo que disfrute del tiempo con los miembros de la familia y amigos que lo alientan o que busque grupos de apoyo para estudiantes.
  • Diviértete. Alienta a tu hijo para que salga con amigos y que se divierta. Se sorprenderá al descubrir que hay muchas formas de divertirse.

No existe una manera que permita evitar la depresión durante la etapa universitaria. Sin embargo, ayudar a tu hijo a adaptarse al campus universitario antes de comenzar las clases puede prevenir que tu hijo se sienta preocupado por este cambio. Alienta a tu hijo a que vaya al campus y converse con los estudiantes, consejeros entre compañeros o profesores sobre qué expectativas tener y adónde ir para recibir apoyo.

Si tu hijo que desea estudiar en la universidad tiene factores de riesgo o antecedentes de depresión, asegúrate de que él tenga en cuenta el trastorno cuando solicite el ingreso en las universidades. Analicen juntos si elegir una universidad cerca del hogar o si una universidad más chica podría hacer más fácil la transición. Además, ayuda a tu hijo a familiarizarse con los recursos de asesoramiento que tiene el campus. Si es necesario, considera la opción de buscar un médico o terapeuta cercano al campus para que le proporcione terapia o le controle los medicamentos. Una vez en la universidad, si su hijo lleva un registro breve y diario sobre los síntomas clave, este podrá reconocer si sus síntomas empeoran.

Recuerda, si se recibe tratamiento al primer signo de un problema, este puede aliviar los síntomas y ayudar a los estudiantes a tener éxito en la universidad.

Nov. 20, 2018