Depresión universitaria: qué deben saber los padres

La depresión universitaria es un problema común. Entiende por qué la transición a la universidad hace vulnerables a la depresión a los adultos jóvenes, y qué puedes hacer tú

Escrito por personal de Mayo Clinic

Ayudar a tu hijo con esta transición emocional a la universidad puede ser un gran compromiso. Infórmate sobre cómo identificar si tu hijo tiene problemas para enfrentar esta nueva etapa de su vida — y qué puedes hacer para ayudarlo.

¿Qué es la depresión universitaria y por qué los estudiantes universitarios son vulnerables a esta?

La depresión es un trastorno emocional que causa un sentimiento de tristeza constante y una pérdida de interés en realizar diferentes actividades. La depresión universitaria no es un diagnóstico clínico. En lugar de ello, la depresión universitaria es aquella que comienza cuando los estudiantes están en la universidad.

Los estudiantes universitarios se enfrentan a desafíos, presiones e inquietudes que les pueden causar grandes preocupaciones. Quizás esta es la primera vez que viven de manera independiente y se sienten tristes. Se adaptan a nuevos horarios y tareas, a la vida con sus compañeros de habitación y tratan de descubrir la pertenencia a esa comunidad. El dinero y las relaciones íntimas también son grandes causantes del estrés. Enfrentar estos cambios durante el paso de la adolescencia a la adultez puede provocar o manifestar la depresión durante la etapa universitaria en algunos adultos jóvenes.

¿Cuáles son las señales de que un estudiante enfrenta una depresión universitaria?

Ocasionalmente, muchos estudiantes universitarios se sienten tristes o ansiosos, pero estas emociones pasan en unos días. Pero la depresión afecta los sentimientos, los pensamientos y el comportamiento de una persona, y puede causar una variedad de problemas físicos y emocionales.

Las señales y los síntomas de que un estudiante podría estar experimentando una depresión en la universidad incluyen:

  • sentimientos de tristeza, ganas de llorar, sentirse vacío o sin esperanza
  • arrebatos de enojo, irritabilidad o frustración, incluso por asuntos sin importancia
  • pérdida de interés o falta de placer en realizar la mayoría o todas las actividades normales, como pasatiempos o deportes
  • problemas con el sueño, como tener insomnio o dormir demasiado
  • cansancio y falta de energía, por lo tanto, incluso las tareas cortas requieren un gran esfuerzo
  • cambios en el apetito — por lo general, falta de apetito y pérdida de peso, pero algunas personas tienen más antojos por ciertos alimentos y suben de peso
  • ansiedad, nerviosismo o inquietud
  • lentitud al razonar, hablar y realizar movimientos corporales
  • sentimientos de inutilidad o culpa, fijación en fracasos anteriores o culparse por situaciones de las que no es responsable;
  • problemas para pensar, concentrarse, tomar decisiones y recordar cosas
  • pensamientos frecuentes o recurrentes sobre la muerte, pensamientos o intentos suicidas o suicidio
  • problemas físicos inexplicables, como dolor de espalda o de cabeza

Tu hijo también puede comenzar a tener problemas académicos que no son consistentes con su rendimiento anterior.

Sept. 02, 2016 See more In-depth