¿Estás cansado de esperar a que llegue la felicidad? Deja de esperar y empieza a estar contento con estas recomendaciones prácticas.

Escrito por personal de Mayo Clinic

¿Sabes cómo ser feliz? ¿O estás esperando que la felicidad te encuentre?

A pesar de lo que muestran los cuentos de hadas, la felicidad no aparece por arte de magia. Ni siquiera es algo que te suceda. Es algo que puedes cultivar.

Por lo tanto, ¿qué estás esperando? Empieza a descubrir cómo ser feliz.

Sólo un pequeño porcentaje de la variación en los informes respecto de la felicidad de las personas se puede explicar con las diferencias en sus circunstancias. Parece ser que la mayor parte de lo que determina la felicidad se debe a la personalidad y, de mayor importancia, a pensamientos y conductas que se pueden cambiar.

Por lo tanto, sí, tú puedes aprender a ser feliz, o al menos más feliz.

Si bien podrías haber pensado como muchas personas, que la felicidad depende de haber nacido rico o hermoso, o de vivir una vida sin estrés, la realidad es que las personas que tienen mucho dinero, belleza o menos estrés, en promedio, no son más felices que quienes no gozan de esas cosas.

Las personas felices parecen saber de manera intuitiva que su felicidad es la suma de sus opciones en la vida y sus vidas están estructuradas sobre las siguientes bases:

  • Dedicar tiempo a la familia y los amigos
  • Apreciar lo que tienen
  • Mantener una perspectiva optimista
  • Tener un sentido de cuál es tu propósito
  • Vivir el momento

Si has estado buscando la felicidad, las buenas noticias son que tus opciones, pensamientos y acciones pueden influir en tu nivel de felicidad. No es tan fácil como activar un interruptor, pero puedes aumentar tu felicidad. He aquí cómo dar los primeros pasos para crear una versión más feliz de ti mismo.

Rodéate de personas felices. El estar alrededor de personas contentas alienta tu propio estado de ánimo. Y al ser feliz tú mismo, a su vez les das algo a los que te rodean.

Los amigos y la familia te ayudan a celebrar los éxitos de tu vida y te apoyan en tiempos difíciles. Aunque es fácil dar por descontado a amigos y familiares, estas relaciones necesitan cultivarse.

Haz crecer tu cuenta emocional con palabras y acciones amables. Sé cuidadoso y cortés con la crítica. Deja que las personas sepan que aprecias lo que hacen por ti, o incluso que estás contento de que sean parte de tu vida.

La gratitud es más que decir gracias Es una sensación de asombro, apreciación, y sí, agradecimiento por la vida. Es fácil pasar por la vida sin reconocer tu buena fortuna. A menudo se requiere una enfermedad grave u otro suceso trágico para sacudir a las personas para que aprecien las buenas cosas de su vida. No esperes a que algo así te suceda.

Haz un compromiso para practicar la gratitud. Cada día identifica al menos una cosa que enriquece tu vida. Cuando te encuentres pensando de manera ingrata, trata de sustituirlo con gratitud. Por ejemplo, cambia “Mi hermana olvidó mi cumpleaños” por “Mi hermana siempre me ha apoyado en momentos difíciles".

Deja que la gratitud sea tu último pensamiento antes de dormir. Procura que la gratitud también sea tu primer pensamiento cuando te despiertas en la mañana.

Desarrolla la costumbre de apreciar el lado positivo de las cosas. No necesitas tornarte exageradamente optimista, después de todo, las cosas malas suceden. Sería absurdo pretender lo contrario. Pero no tienes que dejar que las cosas negativas afecten tu concepto total de la vida. Recuerda que lo bueno en tu vida casi siempre triunfa sobre lo que está mal.

Si no eres una persona optimista por naturaleza, es posible que necesites algún tiempo para cambiar tu pensamiento pesimista. Comienza por reconocer los pensamientos negativos conforme los tienes. Da un paso atrás, y hazte estas preguntas clave:

  • ¿Es la situación realmente tan mala como pienso?
  • ¿Hay otra forma de ver esta situación?
  • ¿Qué puedo aprender de esta experiencia para el futuro?

Las personas que se esfuerzan por lograr una meta o tienen una misión en la vida, ya sea cultivar un jardín, cuidar de un niño o encontrar la espiritualidad, son más felices que quienes no tienen tales aspiraciones.

Tener una meta te da el sentido de tener un propósito, impulsa tu autoestima y ayuda a unir a las personas a tu alrededor. Es menos importante cuál es tu meta que si el proceso para trabajar para lograrla es significativo para ti.

Trata de alinear tus actividades diarias con el significado y propósito de tu vida a largo plazo. Los estudios de investigación sugieren que las relaciones proveen el significado y propósito más sólidos a tu vida. Por lo tanto, cultiva relaciones significativas.

¿Participas activamente en algo que te apasiona? Si no lo haces, hazte estas preguntas para descubrir cómo encontrar tu propósito:

  • ¿Qué me estimula o me da energía?
  • ¿Cuáles son los logros de que estoy más orgulloso?
  • ¿Cómo deseo que los demás me recuerden?

No pospongas la alegría en espera de un día cuando tu vida sea menos ocupada o estresante. Ese día tal vez nunca llegue.

En lugar de eso, busca oportunidades para disfrutar los pequeños placeres de cada día. Enfócate en los aspectos favorables del momento presente, en vez de sumergirte en el pasado o preocuparte por el futuro.

May 16, 2015