El estrés es inevitable. La clave es aprender a afrontarlo. Descubre tres maneras de estimular tu respuesta al estrés y aumentar tu resiliencia sin agregar tiempo extra a tu horario.

By Brooke L. Werneburg

La resiliencia es la capacidad de adaptarse al estrés y los reveses inevitables de la vida. En otras palabras, te recuperas más rápido cuando algo no sale bien. Si con frecuencia te sientes infeliz, o deseas que pudieras cambiar la manera en que reaccionaste ante algo, quizás necesites poner algo de esfuerzo en tu resiliencia.

Siguen tres tácticas que puedes usar para aumentar tu nivel de resiliencia y disfrutar más de la vida.

  1. Crea conciencia. Tener más conciencia de tus pensamientos y acciones puede ayudarte a reconocer patrones y áreas en las que puedes mejorar. Además, te permite reconocer lo que ya estás haciendo bien. La próxima vez que te sientas estresado, simplemente haz una pausa y toma nota de tu reacción. Quizás te preguntes: "¿De dónde viene esto?" Una vez que hayas hecho esto, puedes elegir otra manera de reaccionar o de pensar.

    Intenta seguir estos consejos para fortalecer tu conciencia personal:

    • Escucha las señales de tu cuerpo. ¿Cómo reacciona tu cuerpo ante situaciones estresantes? ¿Aprietas la mandíbula o rechinas los dietnes? ¿Notas si tu ritmo cardíaco aumenta? ¿Tus pensamientos pasan muy rápido, o te preocupas en forma repetida por el mismo problema?
    • Escríbelo. Haz una lista de los signos y síntomas que presentas ante el estrés. Esto te dará un momento para pensarlo, y una pausa antes de reaccionar.
    • Reflexiona. Nota lo que te dice la mente en un momento de estrés. Luego puedes cuestionar si lo que te estás diciendo es verdad, es real, o racional. El estrés con frecuencia puede causar pensamientos irracionales, y, si los notas, puedes poner distancia y lograr más perspectiva.
  2. Enfoca tu atención. Una técnica poderosa para enfrentar situaciones estresantes es entrenar tu atención para enfocarse en el momento presente. Si lo haces, reduces la tendencia de la mente a divagar y centrarse en los pensamientos como "y qué pasará si..." que con frecuencia agregan más estrés. Enfocar tu atención requiere práctica, especialmente en un mundo lleno de mensajes de texto, medios sociales, y otras distracciones. Para desarrollar esta habilidad, intenta enfocarte en detalles de tu entorno y experiencias diarias. Descubre nuevos aspectos de lugares que ya conoces y costumbres. Encuentra la belleza en lo cotidiano.

    Intenta poner en práctica estas ideas:

    • Camina por tu vecindario y míralo con diferentes ojos. Presta atencion a tu ruta. Reconoce la existencia de la corteza y las hojas en los árboles, las puertas de entrada que pases, las piedras que forman los jardines, el perro del vecino que ladra. Usa tu conciencia plena, y trata de percibir cuantos detalles sea posible.
    • cuando vuelvas a casa, reflexiona sobre en qué fue diferente esta caminata de las usuales. ¿Cómo te sientes?
    • Busca momentos en tu vida cuando puedas practicar entrenar tu atención, como comer tu cena con plena conciencia, usando tus sentidos para notar el sabor, los aromas, y las texturas de cada alimento. O intenta enfocarte en tu respiración, nota la frescura del aire al inhalar y la calidez de la exhalación. ¿Puedes sentir cómo sube y baja tu pecho cada vez que respiras? Probablemente te sorprenderá lo que notas si sólo te tomas el tiempo para prestar atención.
  3. No juzgues ... por lo menos por 3 minutos. ¿Encuentras que juzgas y evalúas todo lo que experimentas? "Esto sería mejor si..." "Deberían haber ..." "Yo lo habría hecho así ..." Combate este "reflejo para hacerlo mejor" desafiándote a experimentar algo o alguien simplemente, por tres minutos, sin intentar criticarlo o mejorarlo. Cuando demoras el juicio, creas espacio para la gratitud. Quizás encuentres que lo que tienes en frente a ti es bueno — o se puede disfrutar tal cual es.
Dec. 29, 2016