Con estos consejos y algunos trucos de los planeadores de menú experimentados, puedes comer mejor y ahorrar dinero.

Escrito por personal de Mayo Clinic

Cuando se acercan las 5:00 p.m., ¿empiezas a preocuparte por lo que vas a cenar? ¿Estás cansado de que la respuesta sea la comida rápida? De ser así, prueba este viejo truco que está de moda otra vez — planeación de un menú.

La planeación de un menú es una gran manera de asegurarte de que estás comiendo una dieta balanceada y satisfaciendo tus necesidades nutricionales. Y, como todo cocinero frugal sabe, la planeación de un menú puede ahorrarte tiempo y dinero.

Puedes tener un gran impacto en tu salud — y en tu presupuesto — sólo por comer en casa más seguido. Con la planeación del menú sabes cómo se verán tus alimentos y lo que necesitas comprar. Esto hace que la compra de víveres sea más eficiente y reduce los viajes no planeados para comprar una o dos cosas. Y con la lista de los víveres en mano — una consecuencia de la buena planeación de un menú — es más fácil resistirse a las compras por impulso.

La planeación del menú no tiene que ser complicada. Para empezar, anota algunas de tus comidas favoritas. ¿Cocinas para una familia? También pídeles que sugieran ideas para el menú. Para más inspiración, hojea libros de cocina o revisa páginas web con recetas. Incluso puedes encontrar muestras de menú y aplicaciones de planeaciones de menú en línea.

Planea una semana de comidas a la vez. También asegúrate de incluir guarniciones, así como entradas y algunos postres saludables. Cuando tengas completo el plan del menú, crea listas de compra de los ingredientes que necesitarás.

Algunas consideraciones mientras contemplas las opciones de menú:

  • Busca promociones. ¿Qué está en promoción esta semana en el supermercado?
  • Compra tu despensa. Esa lata de frijoles en el fondo del gabinete puede ser el punto de partida para cualquier número de comidas saludables.
  • Piensa en temporadas. ¿Qué productos frescos están disponibles esta temporada del año? ¿Es temporada de ensalada o de sopa caliente?
  • Mezcla las cosas. Mantén el menú interesante planeando algunas comidas sin carne o sustituye un desayuno por una cena. Alterna recetas nuevas y favoritas tradicionales.
  • Imagina el plato. Mientras planeas cada comida, ten en mente que las frutas y verduras deben cubrir la mitad de tu plato, la proteína magra debe cubrir un cuarto y el resto de tu plato deben ser granos, de preferencia granos integrales.

Al igual que todo hábito nuevo, la planeación del menú se hace más fácil con la práctica. Con el tiempo, encontrarás las formas de hacer que el proceso funcione para ti. Mientras tanto, aquí hay algunos consejos y trucos de los planificadores de menús expertos:

  • Intenta con un tema o dos. No empieces desde lo básico cada semana. Por ejemplo, designa los lunes como noches de pasta y los jueves como noches de pollo. Planea probar recetas nuevas en estas noches para combinar un poco las cosas.
  • Haz planes para las sobras y acaba con ellas. ¿Tienes pasta extra del lunes? Se puede recalentar para el almuerzo el martes. ¿Sobras de pollo del jueves? Utilízalas para aderezar una ensalada, preparar un sándwich o agrégalas a una sopa el fin de semana.
  • Recicla tus menús. No te deshagas de tu plan de menú al final de la semana. En lugar de ello, consérvalo y vuelve a usarlo luego.
  • Sé flexible. Tu menú no está grabado en piedra. No dudes en cambiar las cosas. O designa una noche como "la elección del cocinero" y utiliza esa noche para vaciar el refrigerador al preparar un platillo a la cacerola, sofrito u otra comida combinada.

Tómate un momento para sentirte bien, sabiendo que planear un menú hace más fácil que lleves una dieta saludable. ¡Date una palmadita extra en la espalda por ahorrar dinero mientras lo haces!

Sept. 25, 2014