Se sabe que los niños pequeños suelen hacer berrinches y tener otros tipos de problemas de conducta. Para alentar sus habilidades de escuchar y colaborar, sigue estos consejos de crianza.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Para los niños pequeños, la vida puede ser frustrante. Aunque estén ansiosos por ser más independientes, los niños pequeños no siempre pueden moverse con la rapidez que quieren o expresar con claridad lo que necesitan. También tienden a tener problemas con los límites, el compromiso y la desilusión. Esto puede provocar berrinches y mal comportamiento.

Pero es posible enseñarle a tu hijo a comportarse bien dándole afecto, y estableciendo reglas claras y una especie de rutina. Ten en cuenta estos prácticos consejos de crianza.

Asegúrate de que las demostraciones de afecto a tu hijo sean más frecuentes que las consecuencias y los castigos. Darle besos y abrazos y armar jaleo en juego son una buena forma de recordarle a tu hijo que lo amas. Los elogios y la atención también pueden motivar a los niños pequeños a que cumplan las reglas.

En lugar de sobrecargar de reglas a tu hijo desde un principio, lo cual podría frustrarlo, prioriza aquellas destinadas a garantizar su seguridad y, gradualmente, aplica más reglas con el tiempo. Ayuda a tu hijo a cumplir las reglas aplicando métodos de seguridad en casa para niños pequeños y eliminando algunas tentaciones.

Es normal que los niños pequeños hagan berrinches. Para reducir la frecuencia, la duración o la intensidad de los berrinches de tu hijo:

  • Conoce los límites de tu hijo. Es posible que tu hijo se comporte mal si no comprende o no puede hacer lo que le estás pidiendo.
  • Explícale cómo cumplir las reglas. En lugar de decir "Deja de golpear", ofrécele sugerencias sobre cómo jugar sin sobresaltos, por ejemplo, "¿Qué les parece si se turnan?".
  • Tómate con calma sus respuestas negativas. No reacciones de manera exagerada cuando tu hijo pequeño te diga que no. En lugar de esto, repítele el pedido tranquilamente. También puedes intentar distraer a tu hijo o inventar un juego que requiera un buen comportamiento. Es más probable que tu hijo haga lo que quieras si logras que la actividad sea divertida.
  • Piensa bien antes de actuar. Si le dices que no a todo, es probable que tu hijo se frustre. Busca momentos en que esté bien decirle que sí.
  • Ofrece opciones, cuando sea posible. Alienta la independencia de tu hijo al dejar que elija sus pijamas o el cuento para leer antes de dormir.
  • Evita las situaciones que puedan provocar frustración o berrinches. Por ejemplo, no le des a tu hijo juguetes que sean demasiado avanzados para su edad. Evita hacer salidas largas en las que tu hijo tenga que quedarse sentado y quieto o no pueda jugar, o bien, lleva una actividad. Además, ten en cuenta que los niños son más propensos a portarse mal cuando están cansados, tienen hambre, están enfermos o en un lugar desconocido.
  • Sigue un horario. Lleva una rutina diaria para que tu hijo sepa qué esperar.
  • Alienta la comunicación. Recuérdale a tu hijo que tiene que hablar para expresar sus sentimientos. Si tu hijo todavía no habla, considera enseñarle lenguaje de señas para bebés a fin de evitar que se sienta frustrado.

A pesar de que hagas los mejores esfuerzos, los niños pequeños rompen las reglas. Ignora las pequeñas escenas de enojo, como los llantos; pero si empieza a golpear, patalear o gritar durante mucho tiempo, haz que deje de hacerlo. Para animar a tu hijo a cooperar, puedes aplicar estos métodos:

  • Consecuencias naturales. Deja que tu hijo vea las consecuencias de sus actos, siempre que estas no sean peligrosas. Si arroja o rompe un juguete, tu hijo ya no podrá jugar con él.
  • Consecuencias lógicas. Crea una consecuencia por las acciones de tu hijo. Dile que, si no levanta sus juguetes del piso, se los quitarás por un día entero. Si es necesario, ayúdalo en esa tarea. Si tu hijo no colabora, sigue adelante con la consecuencia.
  • Suspensión de privilegios. Si tu hijo no se comporta, puedes quitarle algún objeto que valore, como su juguete favorito, o algo que esté relacionado con su mal comportamiento. No le quites lo que sí necesita, como las comidas.
  • Tiempo para reflexionar. Cuando tu hijo se porte mal, baja a su nivel y explícale con calma por qué el comportamiento es inaceptable. Fomenta una actividad más apropiada. Si el mal comportamiento continúa, llévalo a un lugar designado para reflexionar. Lo ideal sería un lugar tranquilo y sin distracciones. Impone el tiempo para reflexionar hasta que tu hijo se calme y pueda escucharte. Después, recuérdale a tu hijo que lo amas y guíalo a que haga una actividad positiva.

Sea cual sea la consecuencia que elegiste, sé constante con ella. Asegúrate de que cada adulto que cuida a tu hijo observe las mismas reglas y pautas de disciplina. Esto evitará que tu hijo se confunda y te ponga a prueba.

Además, critica el comportamiento de tu hijo, no a él. En lugar de decir: "Eres un chico malo", trata de decir: "No corras a la calle"; nunca recurras a castigos que dañen emocional o físicamente a tu hijo. Las nalgadas, las bofetadas y los gritos a un niño nunca resultan adecuados.

Los niños aprenden a actuar de acuerdo con las acciones de sus padres. La mejor manera de enseñarle a tu hijo a comportarse es siendo un buen ejemplo qué imitar.

Aug. 30, 2019