La lactancia es un compromiso, y tus esfuerzos valen la pena. Si utilizas un sacaleches, sigue algunos consejos simples para mantener la producción de leche, desde la extracción frecuente a beber mucho líquido.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

La lactancia materna se basa en la oferta y la demanda. Cuanto mayor sea la frecuencia con la que amamantas a tu bebé (o te extraes leche cuando no estás con tu bebé) mayor será tu producción de leche. Considera estos siete consejos para extraerte leche de forma eficaz.

El estrés puede afectar la capacidad natural del cuerpo de liberar leche materna. Busca un lugar tranquilo para extraer leche. Podría ser útil masajear las mamas o usar compresas tibias. Te recomendamos pensar en tu bebé, mirar una foto suya o escuchar música relajante.

Cuanta más extraigas, más leche producirás. Si trabajas a tiempo completo, intenta extraer leche durante 15 minutos cada algunas horas durante la jornada laboral. Si puedes, extrae leche de ambos pechos al mismo tiempo. Un sacaleches doble ayuda a estimular la producción de leche a la vez que reduce el tiempo de extracción a la mitad.

Cuanto más amamantes a tu bebé cuando estén juntos, mayor será tu provisión cuando te extraigas leche. Según tus horarios, prueba con alimentaciones más frecuentes durante la noche, temprano por la mañana o durante los fines de semana. Si tienes un cronograma predecible, puedes pedirles a los cuidadores de tu bebé que no lo alimenten durante la última hora de su cuidado para que puedas darle el pecho apenas llegues.

La alimentación con leche de fórmula reducirá la demanda de leche materna de tu bebé, lo cual disminuirá tu producción de leche. Para mantener la producción de leche, es importante extraerla siempre que tu bebé se alimente con leche de fórmula o con leche materna extraída.

Recuerda que cuanto mayor sea la frecuencia con la que amamantes a tu bebé o te extraigas leche cuando no estén juntos, mayor será tu producción de leche. También puedes extraerte leche adicional —ya sea después de las sesiones de amamantamiento o entre ellas— y congelarla para usarla más adelante.

El agua, el jugo y la leche pueden ayudarte a mantenerte hidratada. Sin embargo, limita el consumo de gaseosas, café y otras bebidas con cafeína. El exceso de cafeína podría provocar irritabilidad o interferir en el sueño del bebé. Si decides tomar una bebida alcohólica en forma ocasional, evita amamantar en las siguientes dos horas.

Fumar puede reducir tu suministro de leche, así como cambiar el gusto de la leche y afectar el sueño de tu bebé.

El humo de segunda mano también es una preocupación. El humo de segunda mano aumenta el riesgo padecer síndrome de muerte infantil súbita, así como enfermedades respiratorias. Si fumas, pídele al médico alternativas para ayudarte a dejar de hacerlo. Mientras tanto, no fumes inmediatamente antes ni después de amamantar.

Mantén una alimentación sana, que incluya muchas frutas, verduras y cereales integrales. Incluye actividad física en tu rutina diaria. Aprovecha a dormir cuando el bebé duerme, y no tengas miedo de pedir ayuda cuando la necesites.

También considera tus opciones de anticoncepción. La lactancia sola no es una forma confiable de anticoncepción, y las píldoras anticonceptivas que contienen estrógeno pueden interferir con la producción de leche. Durante el período de lactancia, podrías usar preservativos u otros tipos de anticoncepción.

La lactancia es un compromiso, y tus esfuerzos para mantener tu suministro de leche son admirables. Si tienes problemas para mantener tu suministro de leche o te preocupa no estar produciendo suficiente leche, pídele otras sugerencias a tu médico o especialista en lactancia.

Nov. 20, 2018