Cuando una enfermedad terminal afecta a un ser querido, no siempre es fácil saber cómo reaccionar. Descubre cómo dar apoyo y cómo lidiar con la aflicción.

Escrito por personal de Mayo Clinic

El saber cómo reconfortar y apoyar a un ser querido que tiene una enfermedad terminal puede ser desafiante. ¿Qué puedes decir o hacer? ¿Cómo puedes ayudar a tu ser querido a enfrentarlo? ¿Cómo vas a enfrentar tu propia aflicción? Obtén la información sobre el apoyo a un ser querido que tiene una enfermedad terminal.

Tu relación con tu ser querido no necesariamente puede cambiar debido a que él o ella tenga una enfermedad terminal. Si te preocupa, trata de construir sobre las fortalezas de su relación. También es importante estar abierto a nuevas posibilidades. El diagnóstico terminal de un ser querido puede mejorar su relación. O los conflictos no resueltos pueden presentar nuevos desafíos.

Recuerda que tu ser querido sigue siendo la misma persona y todavía tiene las mismas necesidades y deseos que él o ella tenía antes de que se diagnosticara la enfermedad terminal. Muchas personas que enfrentan una enfermedad terminal desean ser tratadas lo más normal posible, sin estar siempre enfocadas en la enfermedad.

Hazle saber que estás dispuesto a escuchar sus preocupaciones — y nunca subestimes el valor de tu presencia. Incluso si sientes que no estás haciendo nada, tu presencia envía un mensaje importante. Sin embargo, no trates de ser su terapeuta.

Morir no es una ciencia No asumas que un ser querido que tiene una enfermedad terminal va a pasar por un proceso metódico de aceptación de la muerte. Puede que no sea así.

La aceptación o resignación puede ser el resultado más deseable del proceso de duelo — aprender a vivir de la manera más plena posible aceptando la presencia de una enfermedad terminal.

Pero, ¿tu ser querido tiene que aceptar que tiene una enfermedad terminal? ¿Tu ser querido debe aceptar que va a morir antes de lo que esperaba? No. No hay una forma correcta o incorrecta de aceptar la muerte.

La negación es un mecanismo de defensa importante. Tu ser querido podría estar en negación porque la realidad es demasiado aterradora, preocupante o representa una gran amenaza para su sentido de control. La negación es una forma de protección natural que puede permitirle a tu ser querido alejarse poco a poco de la realidad y seguir viviendo mientras contempla la muerte.

Mientras esta negación no le cause un daño significativo — que le provoque buscar tratamientos dolorosos sin ningún valor terapéutico — entonces no es algo necesariamente malo.

Tu ser querido puede tener miedo del dolor. Quizá tu ser querido siente miedo de perder el control de sus funciones corporales, su mente o su autonomía. Es posible que también tenga miedo de fallarle a su familia o convertirse en una carga para los demás.

Para brindarle apoyo emocional y espiritual, invítalo a platicar sobre sus miedos. Sin embargo, algunas veces, es más fácil para una persona que está muriendo compartir sus temores y explorarlos con alguien que no sea un miembro de la familia, como un consejero espiritual.

Si la negación está interfiriendo con las tareas o planes necesarios de una persona agonizante, es posible que necesites tomar acciones.

Si, por ejemplo, la negación de un padre o una madre soltera sobre su enfermedad le impide planificar el cuidado futuro de su hijo, entonces es necesario intervenir. Esto lo puede manejar de manera más efectiva un profesional que tenga experiencia en el cuidado de personas agonizantes. Algunos ejemplos de profesionales en esta área incluyen hospitales, enfermeros de cuidados paliativos, médicos y trabajadores sociales.

Un clérigo también puede ser de gran ayuda si la religión es importante para el paciente.

Puedes animar a tu ser querido hablándole sobre su vida. Por ejemplo, pídele que hable sobre cómo conoció a su pareja. Podrían sorprenderte las historias que tu ser querido tenga por compartir.

Hablar sobre los recuerdos también puede afirmar que la vida de tu ser querido importó y que será recordado. Considera grabar tus conversaciones para honrar el recuerdo de tu ser querido.

Ten en cuenta que tu ser querido aún es la misma persona que fue antes de enfermarse y que probablemente aún tendrá las mismas necesidades, deseos e intereses.

Comienza por preguntarle a tu ser querido qué es lo que a él o ella le gustaría. La mayoría de la gente desea morir con la familia cerca, pero otros tal vez prefieran en privado. Deja que la persona que está muriendo sea tu guía.

Estar con el ser amado antes de su muerte puede ser una experiencia sagrada. Siéntate a un lado de tu ser amado — aún si te sientes desesperanzado o impotente — puedes dar a tu ser amado la fortaleza y la comodidad.

Mantener la vigilancia de tu ser amado puede ayudarte a garantizar que reciba la atención a su dolor y síntomas, y que él o ella tenga acceso a recursos espirituales.

Sin embargo, estar ahí puede ser extenuante. La presencia física constante no se requiere como parte de ser cariñoso y apoyar. Si decides estar con él o ella, asegúrate de tomar descansos, tomar muchos líquidos, comer alimentos balanceados y aceptar el apoyo de otros.

Además, entiende que es posible que no estés a un lado de tu ser amado cuando él o ella muera. El tiempo para la muerte de tu ser amado está fuera de tu control.

Algunas veces podría parecer que tu ser querido está teniendo problemas para dejar ir.

Si piensas que tu ser querido está quedándose más tiempo por tu bien, está BIEN decirle que estarás bien y que se puede ir.

El duelo es una respuesta natural a una pérdida amorosa o sentimental que a menudo llega en oleadas. A veces las emociones pueden ser abrumadoras, convirtiendo las cosas más simples en difíciles. Esto es normal. Mas no quiere decir que no podrás hacer actividades por el resto de tu vida.

En este momento necesitas estar de duelo. Ten en cuenta que el duelo no necesariamente empieza cuando tu ser querido muere. El proceso de duelo puede empezar conforme avanza la enfermedad de tu ser querido o el cambio de funciones regulares.

Si te preocupa no poder superar tu duelo y esto afecta tu capacidad para hacer actividades, considera buscar ayuda profesional. Los expertos en el cuidado paliativo o terminal pueden ser un gran recurso.

Después de que tu ser querido muere, puedes preguntarte si hiciste lo suficiente o dijiste las cosas correctas. La culpa es una parte normal del duelo. Muchas veces, obtenemos paz y la culpa desaparece gradualmente. Si tienes problemas para lidiar con la culpa, considera hablar con alguien que pueda ayudarte a trabajar con tus sentimientos.

Sept. 09, 2015