Las cuentas de ahorro para la salud se utilizan para ahorrar dinero para gastos médicos futuros. Descubre cómo funcionan estos planes.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Las cuentas de ahorro para la salud son como cuentas de ahorro personales, pero el dinero que contienen se usa para pagar gastos de atención médica. Eres tú, no tu empleador ni tu compañía de seguros, quien posee y controla el dinero de tu cuenta de ahorro para la salud.

El dinero que depositas en la cuenta está libre de impuestos. Para ser elegible para abrir una cuenta de ahorro para la salud, debes tener un tipo especial de seguro médico llamado «plan con un deducible alto».

Las cuentas de ahorros para la salud y los planes de salud con deducible alto se crearon como una manera de ayudar a controlar los costos de atención médica.

La idea es que las personas gastarán dinero en atención médica de manera más inteligente si sale de su propio bolsillo.

Como cualquier opción de atención médica, las cuentas de ahorros para la salud tienen ventajas y desventajas. A medida que evalúes tus opciones, piensa en tu presupuesto y en qué atención médica podrías necesitar el próximo año.

Si en general estás saludable y quieres ahorrar para futuros gastos de atención médica, una cuenta de ahorros para la salud puede ser una opción atractiva. O si estás próximo a jubilarte, una cuenta de ahorros para la salud puede tener sentido porque se puede utilizar el dinero para compensar los costos de la atención médica después de la jubilación.

Por otro lado, si piensas que podrías necesitar atención médica costosa el próximo año y te resultaría difícil cumplir con un deducible alto, una cuenta de ahorros para la salud podría no ser tu mejor opción.

  • Decides cuánto dinero separas para los costos de atención médica.
  • Controlas cuánto dinero de la cuenta se gasta. Puedes hacer compras médicas según la calidad y el costo.
  • Tu empleador puede aportar a tu cuenta de ahorros para la salud, pero la cuenta es tuya y el dinero también, incluso si cambias de trabajo.
  • Todo el dinero que no se use al final del año se renueva (permanece en tu cuenta) el año siguiente.
  • No pagas impuestos por el dinero que se aporta a esta cuenta.
  • La enfermedad puede ser impredecible, por lo que puede ser difícil reservar fondos con precisión para los gastos de atención médica.
  • Puede ser difícil encontrar información sobre el costo y la calidad de la atención médica.
  • Para algunas personas, separar dinero para colocarlo en su cuenta de ahorros para la salud constituye un desafío. Las personas mayores y más enfermas probablemente no puedan ahorrar tanto como las más jóvenes y más sanas.
  • La presión de ahorrar dinero en tu cuenta de ahorros para la salud puede llevarte a no buscar atención médica cuando la necesitas.
  • Si retiras dinero de tu cuenta de ahorros para la salud para otros gastos que no son médicos, deberás pagar impuestos.

Tu empleador podría ofrecerte la opción de abrir una cuenta de ahorros para la salud o tú mismo podrías abrir una cuenta en un banco u otra institución financiera. Para calificar, debes tener menos de 65 años y un plan de seguro médico con deducible alto.

Si tu cónyuge usa tu seguro como cobertura secundaria, también debe inscribirse en un plan con deducible alto.

Este plan de salud con deducible alto tiene que ser tu único seguro médico; no puedes tener la cobertura de ningún otro seguro médico.

No obstante, puedes tener seguro dental, de la visión, de discapacidad y de cuidado a largo plazo junto con la cuenta de ahorros para la salud.

Como su nombre lo indica, es un seguro médico de salud que tiene un deducible alto, que es el monto de gastos médicos que debes pagar cada año antes de que se active la cobertura. Estos tipos de planes se están volviendo cada vez más frecuentes. Las empresas tienden a ofrecerlos como su único plan o como una de las opciones limitadas que brindan.

Si bien el deducible es alto con este tipo de plan, la prima (la cuota regular que pagas para obtener cobertura) suele ser más baja que la de los planes tradicionales.

Los planes con deducible alto no comienzan a pagar hasta que hayas gastado al menos $1300 (individual) o $2600 (familiar) de tu propio dinero en gastos de atención de salud.

Puedes usar tu cuenta para pagar los gastos del deducible, así como copagos y otros gastos de atención de salud que son determinados por la cuenta individual.

No todos los planes con deducible alto funcionan igual. Por ejemplo, los planes podrían cubrir servicios de prevención, como mamografías, antes de alcanzar el deducible.

Es fundamental analizar detenidamente los detalles de cobertura del plan, incluido el máximo de pagos del asegurado, es decir, el límite de cuánto deberías pagar de tu propio bolsillo por gastos médicos durante un año.

El Servicio de Impuestos Internos establece los límites de aportes para las cuentas de ahorros para la salud. En los últimos años, los límites han sido aproximadamente de $3300 para individuos y de $6600 para la cobertura familiar.

Si, tu empleador puede contribuir a tu cuenta de ahorros para la salud. Sin embargo, el total de la contribución del empleador más tu contribución debe estar dentro de los límites.

Sí, pero hay algunas diferencias fundamentales. Una diferencia es la cantidad de dinero no utilizado que puedes refinanciar por año.

Una cuenta de ahorro para la salud te permite refinanciar la totalidad del monto no utilizado, mientras que una cuenta de gastos flexibles te permite refinanciar un máximo de $500 por año.

Otra diferencia es que el dinero que pones en una cuenta de ahorro para la salud es tuyo y puedes llevártelo cuando cambies de trabajo o te jubiles. No puedes llevarte el dinero de una cuenta de gastos flexibles financiada por tu empleador si renuncias o cambias de trabajo. Por último, es importante saber que, en la mayoría de los casos, no puedes tener tanto una cuenta de ahorro para la salud como una cuenta de gastos flexibles.

Puede ser complejo. En este momento, es difícil obtener información confiable sobre el costo y la calidad de las opciones de tratamiento, los médicos y los hospitales.

Tu empleador o tu plan de salud pueden ofrecer herramientas web o un número telefónico para llamar y obtener cierta información básica.

Se espera que, a medida que las cuentas de ahorros para salud y otras opciones de atención médica dirigida al consumidor se sigan generalizando, también se ampliará el acceso a la información sobre costos y calidad.

Sí, pero si retiras fondos para gastos no médicos antes de cumplir 65 años, debes pagar impuestos sobre ese monto y una multa del 20 por ciento. Si retiras fondos después de los 65 años, no tienes que pagar una multa, pero aun así debes pagar impuestos sobre ese monto.

June 13, 2018