La vida está llena de desafíos impredecibles. Ayuda a tu hijo a prepararse para afrontar lo que le espera, fomentando su resiliencia.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

La mayoría de los padres creen que es su tarea proteger a los niños de los tiempos difíciles o del fracaso. Sin embargo, este enfoque no siempre es útil cuando se trata de preparar a tu hijo para el futuro.

El esfuerzo ayudará a tu hijo a disfrutar de los mejores momentos de la vida y le dará la satisfacción de haber superado obstáculos. Infórmate sobre cómo estimular la resiliencia de tu hijo.

La resiliencia es la propiedad de la elasticidad, la habilidad para ajustarse y adaptarse sin quebrarse. Una persona resiliente responde con éxito a las dificultades graves o crónicas y triunfa ante la adversidad. La resiliencia es importante porque nadie puede escapar a los desafíos, a menudo impredecibles, de la vida.

Puedes medir la resiliencia de tu hijo observando su capacidad para hacer frente al estrés. ¿Cuál es la respuesta de tu hijo en edad preescolar a una escena de miedo en un libro o un espectáculo? ¿Cómo reacciona tu hijo de 9 años cuando le asignan un gran proyecto? La respuesta biológica individual de cada niño al estrés juega un papel importante en su nivel de resiliencia. Algunos niños son más sensibles al estrés, mientras que otros son más tolerantes.

La capacidad de tu hijo para adaptarse y prosperar frente a un desafío también está moldeada por las experiencias y las relaciones. Imagina un balancín. Las experiencias estresantes, como la pérdida de un padre o tener una enfermedad crónica, pueden amontonarse en un lado, y hacerlo bajar. En el otro lado, sin embargo, están las relaciones positivas y los recursos de apoyo. Esto ayuda a que el estrés sea tolerable para un niño, e inclina el balancín hacia el otro lado. El estrés no desaparece, pero el niño tiene las herramientas para lograr un balance positivo.

Sea cual sea el nivel de resiliencia de tu hijo, es mucho lo que puedes hacer para ayudarlo a ejercitarse y fortalecer este rasgo.

Contar con el apoyo de un adulto estable y comprometido, ya sea un padre, un cuidador o un maestro, puede ayudar al niño a sentir que tiene lo necesario para superar la adversidad. Esta conexión les da a los niños pequeños un amortiguador del estrés del mundo exterior, y crea un espacio protegido en el que pueden crecer.

Esta clase de relación también puede servir como un andamio de apoyo mientras el niño adquiere habilidades, como la concentración, la resolución de problemas y el autocontrol, para manejar el estrés. A medida que un niño se vuelve más capaz y confiado, el andamio se puede quitar poco a poco hasta que pueda mantenerse en pie solo.

Tu hijo se beneficiará al tener varias relaciones que le brinden apoyo. Los candidatos podrían incluir un abuelo, una tía, un entrenador, una profesora de piano o un amigo de la familia. Piensa cómo podrías fortalecer estas relaciones o crear otras que puedan ayudar a tu hijo.

Para que tu hijo desarrolle la resiliencia, ayúdale a aprender lo siguiente:

  • Las decisiones tienen consecuencias. Cuando sea apropiado, deja que tu hijo experimente el resultado de sus decisiones. Si los padres toman todas las decisiones, los niños pueden sentir que lo que hacen o sienten no importa. Pueden sentir que sus padres dudan de su capacidad para formar parte del proceso de toma de decisiones o para tomar decisiones por sí mismos. Si tu hija insiste en usar zapatos de fiesta para ir al patio, déjala. Pronto se dará cuenta de que le causarán ampollas. Si tu hijo dice que ha estudiado lo suficiente para un examen, que los resultados del examen muestren si tenía razón. A medida que tu hijo vaya tomando más decisiones, se volverá más sabio, más seguro y más capaz de recuperarse de los reveses.
  • El fracaso es parte de la vida. Si tu hijo ve el fracaso como una oportunidad para aprender en lugar de rendirse, es más probable que intente nuevas cosas y que las haga mejor. Enséñale a tu hijo que no pasa nada si pierde en un juego de mesa o un partido de fútbol. Pero perder no debería impedir que lo vuelva a intentar. Las habilidades se pueden aprender. Elogia a tu hijo por esforzarse mucho en algo. Si tu hijo empieza una actividad y quiere dejarla porque no siente que es lo suficientemente bueno, anímalo a continuar durante un cierto período de tiempo. Esto reforzará la idea de que no debe renunciar a algo demasiado rápido solo porque es difícil.
  • Todo el mundo tiene fortalezas. Ayuda a tu hijo a descubrir y desarrollar sus fortalezas de carácter únicas y a buscar oportunidades para utilizarlas. Usar una habilidad para ayudar a los demás puede ser un gran estímulo de confianza para un niño.

La vida raramente es una cadena de éxitos. Piensa en los primeros pasos de tu hijo. Muchos de sus primeros esfuerzos por caminar probablemente terminaron en una caída. Pero tu hijo seguramente lo siguió intentando, y aprendió a caminar y a correr.

A medida que tu hijo crezca, lo ayudarás a asumir tareas más grandes y complejas. Habrá más caídas. Tu trabajo es ayudar a tu hijo a levantarse e intentarlo de nuevo. Asegúrate de que tu hijo sepa que el proceso de aprendizaje es importante, que el éxito inmediato no es siempre el objetivo y que el fracaso no es algo que deba temerse o evitarse. En cambio, ayuda a tu hijo a ver el fracaso como una consecuencia natural del aprendizaje y la experimentación de situaciones nuevas.

Puede ayudar conversar sobre tus fracasos y lo que aprendiste. Mejor aún, deja que tu hijo te vea emprender situaciones nuevas. Intenta correr con tu hijo una carrera de larga distancia o tomar una clase de cerámica. Tú y tu hijo aprenderán de la experiencia.

Permitir que tu hijo aprenda del fracaso requiere que tú des un paso atrás y dejes que tu hijo lo experimente. Si tu hijo se enfrenta a una situación en la que su seguridad está en riesgo, tu intervención es apropiada y necesaria. Pero, si tu hijo no ha terminado una tarea a tiempo, deja que enfrente las consecuencias. Esto ayudará a que tu hijo aprenda que se le aplican las reglas y lleve un mejor seguimiento de las tareas y los plazos.

Además, haz espacio para que tu hijo pueda abogar por sí mismo. Si tu hijo experimenta golpes en una amistad, evita interferir. En cambio, ofrécele escucharlo. Hablar sobre lo que tu hijo piensa es el mejor camino a seguir. Ofrece tu apoyo. Si te lo pide, dale un consejo

El fracaso también puede convertirse en una fuente de motivación para tu hijo y servir de combustible para que se esfuerce un poco más. Descubre con tu hijo cómo una elección diferente podría haber llevado a un resultado diferente. Si tu hijo se siente derrotado y dice: "No puedo", pídele que añada la palabra "todavía" al final de la frase. Con un mayor esfuerzo, una nueva estrategia o ambos, tu hijo puede intentarlo otra vez, posiblemente con mejores resultados.

Además, piensa en tus expectativas. Ten en cuenta las habilidades de tu hijo y fíjale límites lo suficientemente altos como para que tenga espacio para desarrollarse y crecer. O deja que tu hijo fije sus límites. Si los objetivos se establecen siempre a su alcance, tu hijo nunca fracasará ni tendrá la oportunidad de conocer sus verdaderas capacidades.

Ayudar a tu hijo a desarrollar su capacidad de resiliencia no es un proceso fácil. Pero si permites que tu hijo se enfrente a los desafíos y desarrolle estrategias para afrontarlos, lo ayudarás a prepararse para ser un adulto independiente.

Aug. 22, 2020