La nutrición de los niños no tiene que ser frustrante. Considera estas estrategias para evitar las luchas de poder y ayudar al comensal quisquilloso de tu familia a seguir una dieta equilibrada.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

¿Tu hijo en edad preescolar se niega a comer otra cosa que no sean pepitas de pollo? ¿O tu hijo de uno a dos años prefiere jugar en lugar de comer algo?

Si la nutrición de los niños es un tema difícil en tu hogar, no estás solo. Muchos padres se preocupan por lo que sus hijos comen o no. Sin embargo, la mayoría de los niños obtienen suficiente variedad y nutrición en su alimentación en el transcurso de una semana. Hasta que las preferencias alimentarias de tu hijo se definan, considera estos consejos para evitar las batallas a la hora de las comidas.

Si tu hijo no tiene hambre, no lo obligues a comer la comida o un tentempié. Asimismo, no sobornes ni obligues a tu hijo a comer ciertos alimentos o a terminar toda la comida. Esto podría provocar, o intensificar, una lucha de poder por la comida. Además, tu hijo podría asociar la hora de la comida con ansiedad y frustración o volverse menos sensible a sus propias señales de hambre y saciedad.

Sirve pequeñas pociones para evitar abrumar a tu hijo y para darle la oportunidad de que pida más de manera independiente.

Sirve las comidas y los tentempiés aproximadamente a la misma hora todos los días. Si tu hijo no quiere comer un alimento, un horario de tentempiés regular ofrecerá una oportunidad de consumir alimentos nutritivos. Puedes ofrecerle leche o un jugo puro con la comida, pero dale agua entre las comidas y los tentempiés. Si permites que tu hijo consuma jugos, leche o tentempiés durante el día, es probable que disminuyan su apetito para las comidas.

Es común que los niños pequeños toquen o huelan los alimentos nuevos, e incluso que se pongan un pedacito en la boca y luego lo escupan. Es posible que tu hijo deba ver varias veces un alimento nuevo antes de probarlo por primera vez.

Para alentarlo, háblale del color, la forma, el aroma y la textura del alimento, no sobre si es sabroso. Sirve los alimentos nuevos con las comidas favoritas de tu hijo. Sigue ofreciéndole opciones saludables hasta que las conozca y las prefiera.

Prepararle una comida separada a tu hijo después de que rechazó la comida original puede hacer que se vuelva mañoso. Alienta a tu hijo a permanecer en la mesa durante la hora establecida para comer, incluso si no come.

Sirve brócoli y otros vegetales con una salsa o un aderezo favorito. Corta los alimentos en distintas formas con moldes para galletas dulces. Ofrece alimentos del desayuno para la cena. Sirve diversos alimentos de colores brillantes.

En la tienda de comestibles, pídele a tu hijo que te ayude a elegir las frutas, los vegetales y otros alimentos saludables. No compres nada que no quieras que tu hijo coma. En casa, alienta a tu hijo a que te ayude a lavar los vegetales, revolver la mezcla o poner la mesa.

Si comes una variedad de alimentos saludables, es más probable que tu hijo siga el ejemplo.

Agrega brócoli o pimientos verdes picados a tu salsa para espaguetis, completa el cereal con rodajas de fruta, o mezcla calabacines rallados con zanahorias en los estofados y sopas.

Durante las comidas, apaga el televisor y otros dispositivos electrónicos. Esto permitirá que tu hijo se concentre en la comida. Ten presente que las publicidades de la televisión también pueden instar a tu hijo a querer comer alimentos con azúcar y menos nutritivos.

Cuando se niega el postre, se envía el mensaje de que el postre es la mejor comida, lo que solo podría aumentar los deseos de tu hijo de comer dulces. Puedes elegir una o dos noches por semana como noches de postre y omitir el postre el resto de la semana, o bien, hacer que el postre sea una fruta, yogur o alguna otra opción saludable.

Si te preocupa que el crecimiento y el desarrollo de tu hijo se vean comprometidos porque es selectivo para comer, consúltalo con el médico de tu hijo. El médico puede trazar el crecimiento de tu hijo en una curva de crecimiento. Además, considera registrar los tipos y las cantidades de alimentos que tu hijo consume durante tres días. Este panorama general puede ayudarte a aliviar tus preocupaciones. Un registro de los alimentos también puede ayudar al médico de tu hijo a determinar si hay algún problema.

Mientras tanto, recuerda que probablemente los hábitos alimentarios de tu hijo no cambiarán de la noche a la mañana, pero las medidas que tomas todos los días pueden promover toda una vida de alimentación saludable.

Nov. 20, 2018