Toma dos

Una segunda opinión cambia el pronóstico de una graduada de la escuela de cine

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Devan Brady, de 23 años, graduada de la escuela de cine y oriunda de Buffalo, Nueva York, inicialmente había recibido un diagnóstico alarmante antes de que una visita a Mayo Clinic cambiara su perspectiva.

Durante su niñez en Buffalo, Nueva York, la selección de historias para dormir de Devan Brady era más una muestra de la literatura estadounidense que los clásicos de preescolar. Recuerda que su padre le leyó Moby Dick cuando ella tenía solo 3 años.

"Mi papá fue por la artillería pesada", dice Devan. "Cuanto más grande el libro, mejor". Estas aventuras desataron la imaginación de Devan. A medida que crecía, veía que algunos de sus libros favoritos, como la serie de Harry Potter, saltaban de la página a la pantalla grande. Devan sabía que solo había un camino para ella: crear mundos mágicos para niños que les encanta escapar a través de libros y películas, tal como le gustaba a ella.

Pero después de graduarse de la universidad en 2016 con un título en producción de medios, un problema médico amenazó con arrebatarle este sueño a Devan.

Devan, ávida viajera, estaba en un vuelo a Japón en enero cuando las piernas se le empezaron a quedar dormidas, lo que sabía que era común, pero la frecuencia y la gravedad aún eran desconcertantes. Varios meses después, en agosto, Devan tenía tres trabajos de medio tiempo: asistente de producción en un equipo de filmación local, fotógrafa de bodas y mesera en un restaurante. Mientras estaba de pie en el restaurante, Devan sintió que las piernas se le entumecían de nuevo. No recuperó la sensación completamente durante varias horas.

Preocupada, Devan llamó a su proveedor principal de atención médica local, que le realizó algunos análisis de sangre y pruebas por imágenes. Los resultados fueron normales, pero el médico remitió a Devan a un neurólogo para una evaluación adicional.

En las semanas entre las citas, Devan no sufrió ningún episodio adicional y empezó a pensar que estaba bien. Después de realizar una serie de pruebas más rigurosas con el neurólogo, Devan esperaba escuchar que tenía algo relativamente simple como un nervio pinzado. No esperaba salir del consultorio con un diagnóstico de la enfermedad autoinmunitaria neuromielitis óptica.

La neuromielitis óptica ocurre cuando el sistema inmunitario del cuerpo produce una molécula llamada anticuerpo que se dirige erróneamente al tejido sano. Los anticuerpos normalmente atacan objetivos como el cáncer o la infección para que el sistema inmunitario pueda eliminar esas células dañadas del cuerpo. Pero con la neuromielitis óptica, estos anticuerpos se adhieren al tejido sano del sistema nervioso central, principalmente en los nervios ópticos y la médula espinal, aunque a veces también en el cerebro. Como resultado, las personas pueden experimentar ceguera, debilidad o parálisis en las piernas o los brazos, y espasmos dolorosos.

Un futuro incierto

"Durante todo el mes de octubre, estuve inquieta, nerviosa", dice Devan. "La neuromielitis óptica es una enfermedad grave, y decirle a una chica de 22 años que puede perder la vista o el uso de las piernas da mucho miedo. ¿Cómo será mi vida? Voy a vivir con el miedo constante de perder la capacidad de hacer lo que amo".

Si bien el neurólogo no pudo confirmar el diagnóstico con una resonancia magnética, Devan dio positivo al anticuerpo de neuromielitis óptica en dos análisis de sangre, por lo que él le recetó un fármaco supresor del sistema inmunitario para desactivar los anticuerpos circulantes y detener su producción, lo que a su vez podría prevenir otros ataques.

Para Devan, saber que tomaría medicamentos poderosos durante toda su vida fue tan desconcertante como el diagnóstico. Debido a que su neurólogo local solo había visto a un puñado de pacientes con neuromielitis óptica en la última década, Devan y su padre, enfermero de la Veterans Health Administration (Administración de Salud de Veteranos), comenzaron a investigar opciones para una segunda opinión. A través de amigos y colegas de su padre, Devan se enteró del Mayo Clinic's Department of Neurology (Departamento de Neurología de Mayo Clinic) y su pericia en neuromielitis óptica.

Durante al menos los últimos 75 años, lo que ahora se conoce como espectro de trastornos de neuromielitis óptica, a veces llamado enfermedad de Devic, se diagnosticó comúnmente como esclerosis múltiple. Debido a que la esclerosis múltiple se trata con medicamentos que estimulan la acción del sistema inmunitario, estas terapias podrían ser ineficaces e incluso perjudiciales en el caso de la neuromielitis óptica. En 2005, los médicos científicos e investigadores básicos de Mayo Clinic descubrieron un anticuerpo único específico de la neuromielitis óptica. Este avance permitió el desarrollo de una prueba de diagnóstico, que garantiza que los pacientes con neuromielitis óptica reciban el tratamiento correcto de inmediato.

"Especialmente desde que se creó la prueba para neuromielitis óptica en Mayo Clinic, pensamos que si alguien sabía esto, lo harían", dice Devan.

Escena dos

Devan y su padre viajaron a Rochester, Minnesota, en noviembre y se reunieron con los neurólogos B. Mark Keegan, M.D., y Natalie Parks, M.D., ex becaria de Mayo Clinic que ahora ejerce en la Universidad Dalhousie en Canadá. Como proveedor de la Division of Multiple Sclerosis and Autoimmune Neurology (División de Esclerosis Múltiple y Neurología Autoinmune) de Mayo, el Dr. Keegan atiende regularmente a pacientes que buscan una segunda opinión para diagnósticos que van desde la esclerosis múltiple a la neuromielitis óptica y una variedad de enfermedades inflamatorias poco frecuentes que afectan al sistema nervioso central.

El equipo explicó que la Dra. Parks examinaría a Devan en profundidad y analizaría los resultados con el Dr. Keegan. Luego, el Dr. Keegan haría un segundo examen.

Después de comparar sus notas sobre la historia clínica y las pruebas físicas de Devan, el Dr. Keegan compartió la conclusión del equipo.

"Dijo: 'Si hubieras venido aquí después del primer día que tuviste problemas y me hubieras contado tus síntomas, nunca hubiera pensado en hacerte una prueba de neuromielitis óptica. Pero como tu médico lo hizo y el resultado fue positivo, ahora tenemos que lidiar con eso'", recuerda Devan.

El primer paso fue repetir el análisis de sangre de Devan, pero esta vez utilizando una versión mucho más sofisticada de la prueba de neuromielitis óptica, que Mayo Clinic ha perfeccionado continuamente durante la última década. Si el resultado fuera positivo, el Dr. Keegan realizaría una resonancia magnética para buscar lesiones en su columna vertebral. Si el resultado fuera negativo, estaría razonablemente seguro de que Devan no tendría neuromielitis óptica. Debido a que los resultados de los análisis de sangre tardarían unos días, Devan y su padre regresaron a Buffalo a la espera de novedades.

Una semana después, Devan ya estaba de vuelta trabajando en el set de filmación, cuando recibió una llamada de Mayo Clinic. Era la Dra. Parks con los resultados de sus pruebas: Devan no tenía neuromielitis óptica.

Al escuchar a la Dra. Parks explicar que los resultados de las pruebas locales fueron falsos positivos, Devan comenzó a llorar de alivio. Inmediatamente llamó a su padre, quien interpretó la emoción en su voz como una mala señal.

"Él me decía 'Está bien, no te preocupes. Reservaremos un vuelo a Rochester'. Y yo le decía: 'No, papá, la prueba fue negativa'. Y entonces lo escucho decir, '¡iuju!', gritando en el teléfono".

El Dr. Keegan llamó unos días después para volver a confirmarle a Devan los resultados. En su opinión, el neurólogo local de Devan probablemente se confió demasiado en el análisis de sangre menos sofisticado para hacer el diagnóstico y no tuvo en cuenta el panorama completo: la historia clínica normal de Devan, las evaluaciones y la resonancia magnética, además del hecho de que los síntomas de Devan no eran específicos de la neuromielitis óptica.

Devan ha gozado de buena salud desde su visita a Mayo Clinic, que ella atribuye a mantenerse activa y seguir su rutina de ejercicios. Ahora dice que su único temor a futuro es el mismo que el de cualquier graduado universitario: encontrar trabajo.

Pero con la misma imaginación desbordante que alimentó los sueños de su infancia, sabe que las posibilidades son ilimitadas.

Los exámenes de Mayo Clinic se realizan sin prisa, de modo que haya más tiempo para prestarles atención a las inquietudes y así mejorar la precisión de los diagnósticos. Los benefactores se aseguran de que la institución pueda proteger ese tiempo. Apoya la misión de Mayo Clinic hoy.