Richard Jacobson

Un antiguo paciente de Mayo Clinic conjuga su optimismo respecto del futuro de la atención de pacientes con una generosa donación

Escrito por el personal de Mayo Clinic

“Será fantástico”, opina Richard Jacobson mientras anticipa las formas en que Mayo Clinic transformará la medicina para ayudar a los pacientes.

Por lo general, los domingos a la noche son tranquilos en Mayo Clinic, en Rochester, Minnesota. Y para Richard Jacobson fueron una oportunidad para hacer una pausa y planificar, e imaginar el futuro.

El Sr. Jacobson solía llegar a Rochester desde su hogar en Des Moines, Iowa, el día antes de realizar sus consultas médicas los lunes a la mañana. Este programa le daba un respiro de las exigencias de sus negocios y tiempo para reflexionar sobre la forma de invertir para ayudar a otras personas. "Una persona tiene mucho tiempo para pensar cuando tiene que ayunar los domingos a la noche", dice.

"Caminaba por el recinto médico, observando esos hermosos edificios, y pensaba en el excelente trabajo que se hace aquí".

La inspiración que el Sr. Jacobson sintió durante esas caminatas de los días domingos está transformando a Mayo Clinic y marcando una poderosa nueva dirección en la medicina.

En 2010, el Sr. Jacobson donó 100 millones de dólares a Mayo Clinic, cuando recién se estaba planificando la creación del Mayo Clinic Proton Beam Therapy Program (Programa de Terapia con Haces de Protones de Mayo Clinic) y la construcción de nuevas instalaciones en Rochester y Phoenix. Como homenaje a la donación transformadora del Sr. Jacobson y en su honor, Mayo Clinic le pondrá su nombre a la instalación de Rochester.

"Mi sueño siempre ha sido construir una nueva instalación importante en Mayo Clinic", dice el Sr. Jacobson. "Al brindar apoyo a Mayo, se ayuda a personas en todo el país y de todo el mundo".

Una misión con Mayo

El hombre cuya filantropía está moldeando el futuro de la medicina tiene una larga historia familiar con Mayo Clinic.

"Siempre tuve buena salud, pero sufría las típicas enfermedades de los niños", recuerda el Sr. Jacobson. "Cuando tenía seis años, mi madre llamó al Dr. Chuck Mayo para pedirle su consejo personal sobre qué hacer. Escuchó lo que él tenía para decir y luego respondió: 'Bien. Te veremos mañana a las 10'". Así de fuerte era su determinación. Al día siguiente, papá cargó los neumáticos de repuesto en el automóvil (los neumáticos se vivían reventando en ese entonces) y viajamos las 120 millas (193 kilómetros) que nos separaban de Rochester. Y el Dr. Mayo me atendió a las 10, no porque yo fuera importante ni estuviera tan enfermo, sino porque no quería tener que vérselas con mi madre".

Ruby Jacobson falleció cuando su hijo era un niño, pero su chispa y empuje permanecieron en él. Después de asistir a la Universidad de Iowa, prestar servicio en el ejército y pasar varios años iniciándose en los negocios, fundó Jacobson Warehouse Company, con 3500 dólares y dos empleados. Corría 1968. En los años siguientes, esta organización y un consorcio de las empresas de Jacobson se convirtieron en líderes nacionales, reconocidos por su excelencia en el servicio al cliente y la satisfacción de los empleados.

Ya jubilado, el Sr. Jacobson todavía recorta cupones, carga él mismo el combustible y sabe el rendimiento exacto en millas de su automóvil. Asiste asiduamente a la iglesia los domingos.

Cuando se le pregunta quién lo inspiró, el Sr. Jacobson responde cuidadosamente. "Hubo tanta gente en el camino. No puedo dar nombres, porque no quiero arriesgarme a olvidarme de alguien. Pero puedo decir que cada uno de ellos causó un gran impacto en mí".

Se ha realizado controles y ha recibido cuidados en Mayo durante más de medio siglo. Esta lealtad, cimentada en una base sólida de valores, coincide con su visión de Mayo Clinic.

"Mayo es una pieza de maquinaria increíblemente bien aceitada", dice. Es un gran elogio de un hombre que construyó su carrera en la industria. "He conocido a cientos de personas en Mayo y todos son profesionales de alto nivel".

El elemento humano

A los 40 años, menos de una década después de iniciar su negocio desde cero, creó la Richard O. Jacobson Foundation (Fundación Richard O. Jacobson), que ofrece un amplio apoyo a programas médicos, humanitarios y educativos. "Se trata de cambiar vidas", explica, "a través del trabajo con organizaciones que ayudan a la mayor cantidad de personas de la forma más eficaz".

Creó un profesorado patrocinado en medicina molecular en Mayo Clinic y se muestra entusiasmado con la tecnología que permite que la terapia con haces de protones sea tan efectiva para combatir el cáncer.

Sin embargo, nunca pierde de vista el elemento humano. Por ejemplo, durante la conferencia de prensa en la que se anunció su donación de 100 millones de dólares, el Sr. Jacobson observó a un hombre joven de un periódico local. "Casi terminó atropellado en medio de todo el tumulto. Allí estaba, solo. Así que me acerqué a él y empezamos a hablar. Fue una visita agradable. Ese hombre podría haber sido yo. Hablar con él fue lo mejor que me pasó en el día".

Habrá otros momentos destacados, especialmente para los pacientes que encuentran nuevas esperanzas a partir de los avances en la medicina que el Sr. Jacobson hace posible en Mayo Clinic. Mirando hacia adelante con su característico optimismo, dice, "Va a ser fantástico".