Mantener el control

Los Lenhardt retribuyen para garantizar que las mujeres tengan una medida de control durante la quimioterapia

Escrito por el personal de Mayo Clinic

En abril de 2014, Dawn se sintió muy bien. Hacía ejercicio a diario y tenía abundante energía para igualar la de su precoz hijo de 3 años, Cole. Tenía una buena vida. Excepto que...

Dawn tenía dolor en el pecho: un músculo desgarrado por practicar boxeo y levantar pesas quizás, pero nada demasiado preocupante en su mente hasta que visitó a su proveedor de atención primaria, Michael J. Bryan, M.D., de Mayo Clinic.

Cuando vio el bulto en su seno, inmediatamente ordenó una mamografía. "Tenía miedo por mí y por mi familia", confiesa Dawn.

La mamografía confirmó esos temores: Dawn tenía cáncer de mama.

Un cambio de planes

Después del diagnóstico, Dawn y su esposo, David, se reunieron con el oncólogo Donald W. Northfelt, M.D., y el cirujano Richard J. Gray, M.D.

"Después de mi reunión, creí que iba a estar bien", dice Dawn. "Sabía que podía hacerlo, y además, contábamos con Mayo Clinic".

Dawn tenía previsto comenzar la quimioterapia cuando el Dr. Northfelt llamó para explicarle los hallazgos de la junta de tumores del Cancer Center (Centro oncológico).

"La naturaleza de su cáncer de mama era tal que no pensábamos que la quimioterapia tuviera muchas ventajas para ella, pero mientras tanto teníamos una opción de investigación que era mucho más adecuada para su situación", dice el Dr. Northfelt. El ensayo implicaba tomar un medicamento en forma de pastilla que reduciría el tamaño del tumor al detener el crecimiento de las células tumorales mediante el bloqueo de las enzimas que alimentan el tumor. Combinado con una inyección de bloqueo de estrógeno, el medicamento en estudio comenzó a funcionar.

"Me sentí aliviada de no tener que hacer quimioterapia", dice Dawn. "Parece vanidoso preocuparse por perder el pelo, pero va más allá de la vanidad. Me veía bien, y no perder el pelo me dio el control de quién sabía que estaba enferma y quién no".

Las pruebas genéticas mostraron además que Dawn no portaba el gen BRCA, conocido por aumentar el riesgo de cáncer de mama, ni tampoco tenía antecedentes familiares. Como muchas mujeres, Dawn eligió hacerse una mastectomía preventiva con reconstrucción en lugar de una tumorectomía.

Pero los detalles del cáncer de Dawn eran secundarios a su positividad, que era intensa. Ella estaba agradecida de que su hijo, Cole, solo tuviera 3 años, así que no tenía la edad suficiente para darse cuenta de lo que estaba pasando. En sus consultas, Dawn se puso en contacto con otras personas con cáncer de mama para compartir experiencias y prestar un oído reconfortante, y se mantiene activamente disponible para cualquier persona que esté pasando por un cáncer.

"Siempre estaba charlando y viendo si podía ayudar a mantener abierta una puerta, conseguir una silla de ruedas o incluso llevar a la paciente a la siguiente cita en la clínica de mamas", dice Dawn. Después de siete meses de tratamiento, David recuerda cuando recibieron la noticia.

"El Dr. Northfelt salió a la sala de espera y pensé: 'Oh, no, esto es muy malo o muy bueno'. Luego le dio un abrazo a Dawn y le dijo: 'Hoy es un gran día. Ya no tienes cáncer, y el tratamiento ha terminado'. Ambos lloramos", dice David.

Experiencias compartidas

Mirando hacia atrás, la historia de David y Dawn comenzó en un popular restaurante Tex-Mex en Phoenix. Ninguno conocía el área. Dawn dice: "Consiguió mi número y aquí estamos hoy, 15 años después".

El padre de Dawn estaba en el ejército. Estaba acostumbrada a hacer amigos de forma rápida y con frecuencia a causa de las repetidas reubicaciones. Cuando su padre se retiró del ejército y se convirtió en el rector de la Embry-Riddle Aeronautical University (Universidad Aeronáutica Embry-Riddle), la familia se estableció en Prescott, Arizona. Sus habilidades sociales se tradujeron en su carrera en ventas, dirigiendo una división en una agencia de empleo.

David creció en Chicago y fue a la universidad y a la escuela de negocios en el este. Comenzó a trabajar en Nueva York como analista en la división de banca de inversión de Merrill Lynch, y luego se trasladó a Dallas para trabajar en una firma de consultoría de gestión global.

En el año 2000, David agregó PetSmart a su cartera de gestión. Fue esa introducción a la compañía lo que lo llevó a Phoenix como vicepresidente sénior de PetSmart cuando finalmente conoció a Dawn.

"Siempre he estado dispuesto a asumir diferentes roles y experiencias", dice. "De hecho, trabajé en las tiendas durante un año y medio. Esto me ayudó a aprender más acerca de los negocios y el comercio minorista y, creo, me permitió continuar ascendiendo hasta llegar a ser director ejecutivo".

David fue director ejecutivo desde 2013 hasta la compra de PetSmart en 2015. En estos días está disfrutando de su tiempo en familia y forma parte de la junta directiva de un hospital infantil local y de una compañía norteamericana de cuidado de perros. Hoy en día, la pareja comparte el amor por los viajes, los deportes y el arte contemporáneo.

Cómo ayudar a otros a sanar

El mismo entusiasmo, pasión y empuje con el que viven David y Dawn se refleja en su filantropía. Los Lenhardt sabían que querían hacer más después de la experiencia con el cáncer de Dawn. Reconocen a sus padres haberles inculcado el valor de hacer más por los demás y retribuir, y querían enseñarle a Cole ese mismo valor.

Interesados en marcar la diferencia en la investigación del cáncer y la atención al paciente, los Lenhardt establecieron un fondo para atender las mayores necesidades del programa de cáncer de mama de Mayo Clinic y son reconocidos como Benefactores distinguidos. También son miembros del Consejo de Liderazgo de Mayo Clinic en Arizona.

Después de hablar con los médicos de Dawn, David y Dawn se enteraron de un sistema de tapones de enfriamiento que ayuda a los pacientes a mantener parte de su cabello durante el tratamiento de quimioterapia.

La eficacia de los tapones se basa en la teoría de que cuando el cuero cabelludo se enfría a 37 grados Fahrenheit durante la quimioterapia, los vasos sanguíneos se contraen y reducen el flujo sanguíneo en esa área, por lo que el fármaco de quimioterapia llega en menor cantidad a las células capilares. La pérdida de cabello debido a la quimioterapia y el estigma asociado a la calvicie es descrito por las mujeres como uno de los aspectos más desafiantes de la quimioterapia.

Además, algunos pacientes rechazan la quimioterapia o solicitan quimioterapia no estándar debido a la pérdida de cabello esperada. Gracias a la generosidad de los Lenhardt, el recinto médico de Mayo Clinic en Arizona cuenta con tres máquinas de enfriamiento del cuero cabelludo. Como Dawn experimentó, el cabello puede proporcionar una sensación de normalidad en una época en la que la vida es cualquier cosa menos normal.

"Para mí, el hecho de que la gente supiera que estaba enferma empeoró las cosas", dice Dawn. "Ser capaz de controlar este aspecto fue realmente una parte clave de mi recuperación".

Cómo funciona

El sistema cuenta con un casco refrigerante de silicona ajustado que se coloca directamente en la cabeza y un casco de neopreno exterior que aísla y sostiene el casco de silicona. El casco refrigerante está conectado a una unidad de control y refrigeración. Un líquido refrigerante circula por el casco de silicona, brindando un enfriamiento constante y controlado justo por encima de la temperatura de congelación a todas las áreas del cuero cabelludo. El enfriamiento hace que se administre menos quimioterapia al cuero cabelludo. La mayoría de los pacientes experimentaron una pérdida de cabello del 50 por ciento o menos.

Mayo Clinic les da esperanza a las personas con cánceres complejos. Tu contribución es una inversión para erradicar el cáncer.

June 20, 2019