Alegría y bendiciones

La familia de Iowa da gracias por las bendiciones mientras que las más jóvenes combaten el cáncer de cerebro raro.

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Aunque el tumor de su hija menor puede regresar, la familia de Iowa elige ser feliz y mantener la esperanza durante el viaje al que los somete el cáncer.

Reese Buntenbach es como cualquier otra niña de 3 años en muchos sentidos. Se acurruca y se chupa el pulgar mientras su mamá, Brandi, la sostiene en la cadera. Picotea minimalvaviscos y se come un helado que le deja un bigote de chocolate. No ve la hora de volver a montar en el carrusel de Mall of America, al que llama "Arriba-abajo". Aplaude y grita alegremente "Es mi bebé, es mi bebé, es mi bebé", a ver que su padre, Eric, abre una caja que revela una nueva muñeca para ella. Luego la acuna suavemente y sonríe en silencio durante varios minutos. Juega y se ríe junto con su hermana mayor, Kinlee, de 5 años, mientras inventan juegos a la espera de que los adultos terminen sus cosas. Su color favorito es el morado. Es por eso que la ortesis que lleva en la pierna tiene correas moradas y gatitos.

"La mayoría de las personas dicen que ni siquiera se darían cuenta de que Reese ha estado enferma al ver cómo luce hoy", cuenta Brandi.

Juntos, Eric, Brandi, Kinlee y Reese siempre serán una familia feliz. Nada puede quitarnos eso en este recorrido. Están agradecidos por las bendiciones que Dios les dio y han sido capaces de encontrar alegría en la compañía mutua, incluso cuando se abrió un gran abismo en sus vidas que amenazaba con tragar su felicidad.

Hitos perdidos

Aunque Kinlee había empezado a caminar a los 12 meses, Reese todavía no podía estar de pie sin ayuda. Cuando Reese aún no había dado sus primeros pasos a los 16 meses, sus padres la llevaron a ver al pediatra.

Perderse este importante hito en el desarrollo preocupó a los padres de Reese. Brandi recuerda que algo también le pareció extraño en la forma en que Reese colocó torpemente su pie derecho mientras se levantaba para ponerse de pie o se arrastraba por las escaleras. "Pero todos me decían que no era nada", dice.

Una resonancia magnética reveló noticias preocupantes: una gran masa cubría el lado izquierdo del cerebro de Reese. Después de una cirugía de emergencia en su hospital local en Des Moines, Iowa, los Buntenbachs se enteraron de que Reese tenía un ependimoma de rápido crecimiento, un tumor raro y canceroso.

La cirugía no extirpó todo el tumor, dejando casi un tercio de él. A los médicos les preocupaba que eliminar una parte mayor del tumor causaría déficits cognitivos importantes en Reese, dicen los Buntenbachs.

Brandi y Eric se dirigieron a Mayo Clinic para ayudar a su hija menor.

"Decidimos dejar el hospital que no tenía mucha experiencia con este tipo de cáncer y buscar la mejor atención posible para Reese", dice Brandi.

Tratamiento dirigido

La familia llegó durante una tormenta de nieve en febrero a su primera cita en Mayo Clinic de Rochester, Minnesota. Se reunieron con la neurooncóloga pediatra Amulya A. Nageswara Rao, M.B.B.S., que reunió a un equipo de especialistas para proporcionar un tratamiento individualizado para Reese.

Eric recuerda cuando le presentaron al neurocirujano pediátrico David J. Daniels, M.D., Ph.D. "Soy padre", le dijo el Dr. Daniels. "Cuidaré de tu hija como si fuera mi hija".

El Dr. Daniels prosiguió a realizar una segunda cirugía que eliminó con éxito todos los signos visibles del tumor. Al final, salió a ver a Eric y Brandi.

"Está llamando a su mamá", les dijo.

"Consideramos que cuanto mejor es la cirugía, mejor es el resultado", dice la Dra. Rao. "Poder lograr una resección total macroscópica fue algo muy importante".

Debido a la naturaleza agresiva del tumor, Reese fue tratada durante seis semanas en 30 sesiones de terapia con haces de protones bajo el cuidado de la oncóloga radioterapeuta Nadia N. Laack, M.D..

La terapia con haces de protones proporciona una radiación precisa que conserva el tejido sano. Esto es especialmente importante en los niños, que aún están en desarrollo.

En cada uno de los tratamientos de Reese con terapia con haces de protones, Eric, Brandi, Kinlee y todos los demás en la sala cantaban las melodías favoritas de Reese para animarla, como "Brilla, brilla, estrellita" y "Las ruedas del autobús".

Retribución

El último tratamiento de Reese con terapia de protones fue hace un año y medio. Todas las exploraciones desde entonces continúan sin mostrar evidencia de enfermedad.

"Damos gracias a Dios todos los días por su curación", exclama Brandi, y añade, "así como a su increíble equipo de Mayo que nos devolvió a nuestra niña".

Eric y Brandi saben que el tumor puede volver a aparecer. La razón por la que los ependimomas surgen en primer lugar y por la que se repiten es desconocida. Cuando recurren, pueden ser aún más difíciles de tratar que el tumor original. Reese seguirá siendo vigilada por los médicos de Mayo.

La familia opta por tener esperanza y retribuir, recaudando fondos para apoyar la investigación. Como un evento especial para recaudar fondos para el cumpleaños de Reese que siguió a su diagnóstico, Eric y Brandi les pidieron a amigos y familiares que apoyaran a Mayo Clinic en lugar de dar regalos.

"Nos conmovió la cantidad de personas que donaron en su nombre, y esperamos poder recaudar más fondos en el futuro", dice Brandi.

La Dra. Rao atribuye los nuevos avances en la comprensión y los tratamientos en parte a la inversión que la gente hace en la investigación.

"Creo que es realmente importante que nos unamos como comunidad, el científico en el laboratorio, el clínico en la clínica y las familias, de cualquier manera que podamos para entender mejor estos tumores", dice. "Más que nada, agradezco enormemente a familias como los Buntenbach".

Nuevos hitos

Gracias a la fisioterapia y a la terapia ocupacional continua, Reese camina y corre por sí misma. Ella une nuevas palabras y habla en oraciones largas.

"Elige las palabras rápidamente", dice Eric.

"El Dr. Rao no sabía qué habilidades tendría Reese", agrega Brandi. "Así que ha sido un milagro verla caminar y hablar".

También nuevo este año: Reese ha comenzado el preescolar y está jugando en grupos pequeños.

"Es un gran paso para ella, ama a los demás niños", dice Brandi. Es la primera vez que Reese vuelve a estar en un entorno de aprendizaje y juego con otros niños desde que tuvo que abandonar la guardería hace casi dos años para recibir tratamiento.

"Espero que la historia de Reese pueda llevar esperanza a las personas que están empezando a pasar por este viaje de ... cáncer cerebral", dice Eric, mientras hace una pausa para contener su emoción. "Existen sobrevivientes. ¿Por qué no iba a ser el caso de Reese?"

Mayo Clinic les da esperanza a las personas con cánceres complejos. Tu contribución es una inversión para erradicar el cáncer. Haz ahora tu donación para que más personas puedan recibir los tratamientos más innovadores contra el cáncer.

La familia Buntenbach está trabajando para crear más conciencia sobre este tipo de cáncer cerebral agresivo. Recientemente organizaron una recaudación de fondos en honor de Reese.

La investigación desempeña un papel vital en la atención del cáncer

A medida que los investigadores de Mayo Clinic investigan el grupo de tumores que incluyen el tipo con el que

Reese Buntenbach de 3 años de edad fue diagnosticada, sus nuevos conocimientos están mejorando la atención del paciente.

El ependimoma que Reese tuvo es un tipo de tumor de glioma. Durante la última década, ha surgido nueva información sobre las diferencias a nivel molecular de los gliomas, lo que lleva a terapias dirigidas y destaca las diferencias entre los tumores cerebrales pediátricos y adultos.

De acuerdo con el neurooncólogo pediátrico Amulya A. Nageswara Rao, M.B.B.S., esta investigación dota a los médicos de información para hacer planes de tratamiento individualizados para los pacientes.

"Estamos hablando no solo de ayudar a curar estos tumores para los niños, sino también de cómo minimizar los efectos a largo plazo", dice.

Esta investigación es un producto del Programa de Neurooncología de Mayo Clinic, uno de los 10 programas principales de investigación del Mayo Clinic Cancer Center (Centro Oncológico de Mayo Clinic), un centro integral de cáncer designado por el National Cancer Institute (Instituto Nacional del Cáncer).

"La investigación clínica de vanguardia es realmente importante", dice Jann N. Sarkaria, M.D., un líder del programa. "Mayo Clinic es uno de los mejores lugares para llevar ideas del laboratorio a la clínica".

Los investigadores pretenden comprender la biología de los tumores cerebrales y cómo se desarrollan, encontrar formas de predecir cómo responderán los pacientes al tratamiento, desarrollar terapias que ayuden a los pacientes a mejorar la calidad de sus vidas y aumentar las tasas de supervivencia.

El Programa de Neurooncología de Mayo Clinic contribuye con innovaciones que impactan la atención del paciente más rápidamente debido a la gran cantidad de pacientes que buscan tratamiento en Mayo Clinic para tumores cerebrales: más de 3,000 adultos y niños; el vasto biobanco de muestras de tumores cerebrales; los equipos de médicos e investigadores de Mayo que colaboran en diferentes disciplinas; y la amplia infraestructura necesaria para realizar ensayos clínicos a gran escala.

"Creo que esa es la razón por la que la gente acude a Mayo Clinic", dice el Dr. Sarkaria. "Hay una gran motivación para que nuestros pacientes busquen atención de vanguardia".