Un frasco de pepinillos, una tonelada de homenaje

Un orgulloso veterano y una enfermera jubilada aprecian el enfoque compasivo en la atención médica

Escrito por el personal de Mayo Clinic

Cuando Warren y Marilyn expresan su amor por Mayo Clinic, comienzan con una receta de pepinillos que recibieron como regalo de la hermana Generose Gervais.

Una receta manuscrita y enmarcada de encurtidos adorna una pared de la casa de Warren y Marilyn Bateman en las colinas de Maggie Valley, Carolina del Norte. Era parte de una tarjeta de cumpleaños dirigida a Marilyn y tiene una firma garabateada debajo del proceso de encurtido. La receta se ha convertido en uno de los regalos más preciados de los Bateman.

Los Bateman afirman que han sido bendecidos por los valores y el recuerdo de la Hermana Generose Gervais, la antigua administradora del campus Saint Marys de Mayo Clinic Hospital en Rochester. La icónica receta de encurtidos de la hermana Generose es un recordatorio de su compasión, respeto y excelencia.

"Era un encanto", dice Marilyn mientras recuerda con una sonrisa a la Hermana Generose, quien falleció en 2016. “Siempre quería que te detengas a charlar y tomes un caramelo de su plato o la ayudes a hacer encurtidos”.

Una visita especial a un lugar especial

Warren y Marilyn crecieron en pequeños pueblos de Minnesota. Warren vivió en Plainview, Minnesota, a unas 19 millas de la institución médica de renombre mundial de Rochester, donde tuvo uno de los recuerdos más preciados de su infancia en 1934, antes de que naciera Marilyn.

En ese húmedo agosto, Warren (con entonces de 11 años) se unió a su padre para viajar en su Studebaker desde Plainview a Rochester para ver al Presidente Franklin D. Roosevelt homenajear a los doctores Will y Charlie Mayo.

"Era muy pequeño, así que pude colarme en la primera fila", dice Warren. "Ver al presidente fue algo importante. Y para el presidente, venir aquí fue especial".

Con el paso de los años, Warren llegó a ver a Mayo Clinic como un lugar especial. Recuerda con cariño muchos automóviles alrededor de Central Park en el centro de Rochester en sus visitas irregulares para vender repollo u otros productos frescos de la granja.

"Cuando era niño, no permitían que los residentes locales aparcaran allí, de modo que pasaba y veía las matrículas de todos los automóviles", dice Warren. "Era increíble. Podías hacer un viaje por todo Estados Unidos con solo caminar una cuadra".

Warren prestó servicio en la Marina de los EE. UU. en la Segunda Guerra Mundial y, con el tiempo, llegó a ser oficial y fue asignado como personal del almirante de la flota cerca del final de la guerra. Después de la guerra, prestó servicio durante más de 20 años como reservista mientras se convertía en un exitoso abogado.

Paciencia y comprensión

Marilyn creció cerca de Austin, Minnesota. En 1954, acudió a Mayo Clinic para cursar tres años de formación de enfermería debido al reconocimiento de la Methodist-Kahler School of Nursing (Escuela de Enfermería Metodista-Kahler).

Después de graduarse en 1957, trabajó con algunos de los cirujanos generales y torácicos más conocidos de Mayo Clinic del momento: O.T. "Jim" Clagett, M.D.; William Charles "Chuck" Mayo, M.D., nieto del Dr. William Worrall Mayo e hijo del Dr. Charlie Mayo; y Philip Bernatz, M.D.

"No solo eran buenos cirujanos, sino buenos caballeros", dice Marilyn. "Me encantó trabajar con ellos".

Más tarde, trabajó en un proyecto de investigación respaldado por Mayo Clinic y luego como la primera enfermera certificada en las áreas de espera preoperatoria y postoperatoria, así como en las áreas de recuperación para los procedimientos realizados en el mismo día.

"Sentía que, si un paciente venía a la sala de espera prequirúrgica antes de la cirugía, necesitaba a alguien con compasión, a alguien con entendimiento", dice Marilyn. "Lloré con mis pacientes, me reí con mis pacientes y les di abrazos a los pacientes que lo necesitaban".

Se retiró en 1997, el mismo año en que ella y Warren se casaron, nada menos que en el Día de San Valentín.

Encuentros de excelencia

Warren no regresó a Mayo Cinic hasta mucho después de haberse jubilado, después de que le apareció una erupción mientras vivían en Miami.

Insatisfecho con el cuidado que recibió allí, Warren regresó a Rochester, Minnesota, para obtener una segunda opinión. Se revocó el diagnóstico inicial, tras lo cual él y el personal de Mayo Clinic elaboraron un plan de atención individualizado para sus necesidades.

"Fue entonces cuando empecé a venir a Mayo Clinic", dice Warren. "Siempre valoré que me dijeran la verdad y por eso volví".

Retribución

En Navidad, los Bateman donan al Fondo Poverello, un fondo que ayuda a compensar una parte de los gastos médicos de los pacientes que reciben atención en el Mayo Clinic Hospital, Saint Marys Campus. Desde su fundación en 1983, el fondo ha ayudado a más de 13,000 pacientes.

Marilyn comenzó a donar al fondo cuando contribuyó con un porcentaje de la venta de su casa. Eso atrajo la visita de la Hermana Generose, que quería saber más sobre la intención de Marilyn.

Los Bateman trabajaron con el Department of Development (Departamento de Desarrollo) para que reconociera sus donaciones para proyectos de capital, investigación y el Modelo de Atención de Mayo Clinic de una manera única.

"Estaba en Saint Marys y vi todas esas estatuas de las hermanas, y no había nada visible en el Edificio Gonda para los enfermeros", dice Warren. "Quería que una persona, cuando viniera aquí, pensara en un enfermero o en los enfermeros que los trataban".

Los Bateman declinaron respetuosamente que el atrio fuera nombrado en su honor. Más bien, abogaron por nombrar el espacio en honor a los enfermeros de Mayo, conocido como el Atrio de Enfermeros de Mayo en el Edificio Gonda. El Atrio de Enfermeros de Mayo es el espacio físico más grande y conocido en honor a la profesión de enfermería en cualquier centro médico.

Dos piezas inspiradoras se perciben en el atrio.

Primero está Forever Caring (Cuidado para siempre) de Gloria Tew, dedicado en 2003 a honrar a los profesionales de enfermería de Mayo Clinic del pasado, presente y futuro a través de las escuelas de los dos hospitales afiliados a Mayo Clinic. La escultura de bronce representa a los enfermeros en la práctica, la educación y la investigación a través de un enfermero anestesista, un enfermero graduado y un enfermero con la ficha de un paciente.

En segundo lugar, la escultura de vidrio sin título de Dale Chihuly cuelga a la vista en un nivel superior. La pieza de 6,000 libras se extiende a lo largo de 45 pies y comprende 1,375 piezas de vidrio entre las 13 lámparas de araña.

"En Mayo Clinic, te sientes bienvenido", dice Warren. "Todo el mundo te trata con una sonrisa. Los médicos, los enfermeros, todos dicen: '¿Hay algo más que te moleste?'. Quieren tratarte. Están interesados en ti".

Necesidades de capital

Más recientemente, los Bateman, que son reconocidos por Mayo Clinic como Socios filantrópicos, reconocieron la necesidad de continuar avanzando en los proyectos quirúrgicos en el Mayo Clinic Hospital (Hospital de Mayo Clinic), en el Saint Marys Campus (Campus de Saint Marys) y apoyaron nuevos quirófanos híbridos.

Las habitaciones son de vital importancia debido al aumento de pacientes que necesitan cirugía compleja. En los tres campus de Mayo Clinic y el sistema de salud, Mayo Clinic realiza cerca de 130,000 cirugías cada año, con muchos de los casos más difíciles que se manejan en el Saint Marys Campus (Campus de Saint Marys).

Las suites quirúrgicas tienen casi 1,000 pies cuadrados cada una para acomodar la nueva tecnología y la robótica que no encajarán en los quirófanos existentes. También permiten que más especialistas trabajen simultáneamente. Esto permite a los cirujanos de Mayo Clinic ayudar a los pacientes que necesitan cirugías más complejas o que tienen un mayor riesgo de complicaciones. Además, las salas permiten a los cirujanos seguir las mejores prácticas en innovaciones robóticas, híbridas y quirúrgicas.

Fieles a la filosofía de los Bateman de rechazar el reconocimiento, su apoyo a estas habitaciones se otorga en honor a la Hermana Generosa.

"Ella tenía esa presencia", dice Marilyn. "Ella trabajó muy duro para cada paciente y miembro del personal".

Y para los Bateman, la reputación de Mayo Clinic proviene de las personas que trabajan allí.

"Mayo Clinic es realmente una parte de nuestras vidas, y siempre se siente como una familia", dice Marilyn. "Somos tratados por el personal como familia. Es como llegar a casa".

La filantropía alimenta la misión de Mayo Clinic. Los benefactores visionarios son los catalizadores esenciales detrás de nuestra innovadora atención de pacientes, nuestra investigación médica de vanguardia y nuestros programas educativos de clase mundial.

Estamos resolviendo los desafíos médicos más serios y complejos del mundo, un paciente por vez. Apoye los esfuerzos de Mayo Clinic hoy mismo.